viernes, 9 de noviembre de 2018

Jack de Jacks




Retrato de Mary Jane Kelly. Imagen sujeta a derechos de autor

El 9 de noviembre del año 1888 el cadáver de la Joven Mary Jeannette Kelly fue hallado a las 10:45 de la mañana en la habitación número trece de Mille´s Courts. El crimen fue brutal: le habían seccionado la nariz, los senos y las orejas; tenía el vientre abierto y los órganos habían sido extraídos y esparcidos alrededor del cuerpo. Algunos pedazos de carne arrancados de los muslos y de la faz descarnada flotaban sobre la sanguinolenta mezcla. Hoy se cumplen ciento treinta años de este terrorífico suceso, que conmocionó a todo Londres. El último y más depravado crimen atribuido a uno de los asesinos más enigmáticos de la historia: Jack el destripador. 

  Muchas han sido las conjeturas vertidas alrededor de este turbio y enigmático suceso. Fueron varios los testimonios registrados en la encuesta judicial, uno de los más notorios  el del obrero George Hutchinson, amigo de la víctima, además del último en verla con vida, que fue considerado altamente sospechoso. Hutchinson se presentó en comisaría cuatro días después del macabro descubrimiento, y este retraso fue tomado por las autoridades como un intento de malograr la investigación. Fue el sargento Edward Badham el encargado de tomarle declaración, en la cual el denunciante asegura haber visto a la víctima poco antes de su muerte: con un señor de aspecto respetable, muy elegantemente vestido y con pinta de extranjero. Quién sabe, tal vez un judío

  El cuerpo de Kelly fue examinado a conciencia por dos médicos forenses de alto prestigio: Thomas Bond y George Bagster, quienes redactaron un detallado informe. 

Certificado de defunción en el que la víctima fue registrada como Marie Jeannette Kelly Davis



Documento real de la escena del crimen. Imagen sujeta a derechos de autor.



  Con motivo de la conmemoración de este ciento treinta aniversario, en Caosfera hemos decidido recurrir al buen hacer de Gabriel Pombo, como ya sabéis, colaborador habitual además de uno de los investigadores más prestigiosos en torno al tema. Recordemos el fragmento que Gabriel dedicó a este emblemático suceso en su novela El animal más peligroso:

  Aquella madrugada varias vecinas y colegas de oficio la vieron entrar y salir incansablemente de su pieza, llevando a ésta candidatos muy diversos. La señora Mary Ann Cox, una viuda de treinta y un años, también prostituta, la halló asida del brazo de un sujeto desarreglado, bajo, gordo, de mejillas sonrosadas por el exceso de alcohol y bigote rubio. Para tornarlo más ridículo aún, el cliente aferraba una jarra de cerveza. Jeannette abrió la puerta del número 13 y lo hizo pasar, pero antes de entrar ella misma vio a Cox que se retiraba de su habitación –que quedaba próxima a la ocupada por la pelirroja– y le anunció: –Amiga, te voy a dedicar una canción – tras lo cual se puso a entonar una balada titulada «Una violeta que arranqué de la tumba de mi madre». Aparte de que la melodía era triste, la intérprete desafinaba. Al rato la viuda volvió a verla salir en busca de otro cliente. El último testigo que la habría avistado en esa velada fue un obrero amigo suyo: George Hutchinson, quien más tarde describiría al presunto último acompañante que esa noche ella tuviera como un individuo muy elegantemente vestido y «con pinta de extranjero, tal vez un judío». El domingo 9 de noviembre era un día festivo para los londinenses en el cual se celebraba la fiesta del Lord Mayor, distinción que recibe el alcalde de Londres, York y otras ciudades importantes del Reino Unido. Pero no todos se sentían de espíritu alegre esa mañana. Mientras oía el paso de la carroza que transportaba al Lord Mayor y los vítores de la muchedumbre, John McCarthy –locador de aquella joven meretriz, y dueño de un bazar con frente a las covachas del edificio designado «La Corte del Molino»– refunfuñaba al revisar sus cuadernos de cuentas. Ocurría que, desde semanas atrás, los números no le cerraban y únicamente se venía sosteniendo gracias a las ventas de su negocio. En una situación normal sus ingresos primordiales derivaban de las habitaciones que alquilaba a las prostitutas en el edificio del número 26 de la calle Dorset, y ahora la mayoría de ellas le estaban adeudando. 

  Al reflexionar acerca de la razón que provocaba esos atrasos masculló para sí: «¡Es por culpa de ese maldito de Jack el Destripador! Las mujerzuelas tienen miedo de salir a las calles a trabajar, y cada vez consiguen menos plata. Por eso les cuesta tanto pagar ahora.» El arrendador se consideraba un hombre razonable. Entendía que había surgido una causa que justificaba que sus inquilinas ganaran menos, y por el momento haría la vista gorda y no las acosaría. Sin embargo, al puntear con su lápiz repasó la deuda que mantenía la pensionada del número 13. El valor ascendía a una libra y nueve chelines. Eso era mucho dinero. Por poco que estuviera trabajando le parecía claro que la irlandesa se estaba pasando de lista. –¡Indian Harry! – voceó, identificando por el seudónimo a Thomas Bowyer, su empleado de cobranzas, que había salido del bazar para contemplar el desfile. –Ven aquí de una vez hombre, que te necesito. –Sí señor, a la orden – contestó aquél, entrando con paso desganado y encaminándose hacia el escritorio donde su empleador hacía las cuentas. –No te voy a mandar lejos. Quiero que cruces la calle y vayas hasta lo de la Kelly para que, de una vez por todas, me pague el alquiler que me debe – levantó el cuaderno, y apuntando con su dedo índice señaló el importe que la muchacha adeudaba. –Si no puedes obtener el total cuando menos no regreses con las manos vacías.

  El otro asintió y fue hasta el perchero en procura de su abrigo. No es que hiciera mucho frío esa mañana, pero el gabán oscuro que ahora se ceñía completaba su apariencia de hombre serio, y él se figuraba que lo volvía más digno de respeto ante los morosos. A las 10.45 el cobrador aporreó a la puerta número 13. Tres, cuatro veces. No hubo respuesta. ¿Estaría la mujer adentro y fingiría no escuchar? A efectos de salir de dudas, Indian Harry se dirigió hacia la parte lateral de la vivienda para husmear por la ventana. El vidrio tenía una rotura que permitía introducir la mano y descorrer la cortina. Cuidando no lastimarse apartó la sucia tela, y aplicó un ojo a la abertura con el fin de escrutar hacia el interior. Lo que vio le hizo proferir un grito de terror, y retiró tan rápido su mano que se raspó el dorso, el cual empezó a sangrar levemente. Su miedo estaba justificado. El macabro hallazgo, que tuvo la desgracia de hacer, resultó uno de los más espantosos y depravados que consignan los anales de la criminología mundial. Encima de la cama bañada en sangre reposaban maltrechos despojos de aquella que en vida fuera una sensual cortesana. Únicamente llevaba puesto un menguado camisón, que dejaba ver el atroz estropicio infligido a su organismo. Su estómago lucía abierto en canal, y habían seccionado su nariz, sus senos y sus orejas. Trozos de su muslo y fragmentos de piel de su cara yacían junto al cuerpo descarnado. Los riñones, el hígado y otros órganos se esparcían en torno al cadáver y sobre la mesa de luz. El dantesco cuadro llenó de horror al cobrador, quién fue corriendo hasta el bazar de su patrón y le comunicó el espantoso descubrimiento. Ambos hombres se dirigieron a la pensión y, escudriñando desde la ventana, volvieron a comprobar el hecho. El dueño envió a su empleado a buscar ayuda a la comisaría de la calle Comercial, mientras él se quedaba montando guardia. Al rato, arribaron los inspectores Beck y Abberline, y el superintendente Arnold. También convocaron a los forenses Phillips y Bond. Entre otros agentes sin rango, se hizo presente Barrett de la división H de Whitechapel. Ninguno de los detectives se decidía a impartir la orden de forzar la puerta para acceder al teatro del crimen, pues aguardaban instrucciones de Sir Charles Warren. Pasaban las horas sin tenerse noticias de éste, hasta que se supo la sorprendente novedad de que el jefe supremo había presentado su dimisión esa misma mañana. A las 13.30 por fin el superintendente asumió la responsabilidad de mandar quitar la ventana para fotografiar el interior. Una vez concretada esta medida, se requirió al propietario que rompiera la puerta a fin de hacer posible el ingreso; labor que éste hizo valiéndose de una piqueta. «¡Parecía más la obra de un demonio que de un hombre!» exclamó McCarthy al testimoniar en la instrucción subsiguiente

  Con esas palabras dejó constancia de la tremenda impresión que le produjo el monstruoso hallazgo, que estremeció incluso a los más endurecidos policías que concurrieron a la tétrica habitación.


Reseña de "El animal más peligroso" Aquí


  Por supuesto, no podíamos olvidarnos de preguntarle a Gabriel su opinión sobre los posibles móviles y sus conclusiones al respecto de este espantoso hallazgo como perfecto cierre de este artículo:


  El espeluznante crimen de la bella Mary Kelly, con el atroz ensañamiento ejercido por el homicida sobre el cadáver, deja la sensación de que el victimario actuó poseído por una visión apocalíptica. En su mente perturbada no estaba destrozando un cuerpo humano sino realizando una especie de ritual sólo comprensible para él mismo, lo cual condice con lo que la actual criminología conoce sobre los asesinos en serie. Visto desde el ángulo de los actuales estudios criminalísticos y de las opiniones de los perfiladores de la talla de Robert Ressler, John Douglas y otros expertos del FBI no resulta extraño que el asesino haya considerado que con ese acto daba "culminación" a la "misión" que se impuso a sí mismo al acometer su sanguinaria serie criminal. Este crimen, donde el victimario dispuso de suficiente tiempo y de la tranquilidad de estar a solas con su víctima en un lugar a resguardo (no en la vía pública como sucediera en sus anteriores homicidios) le permitió concretar a pleno su fantasía de dominación y le indujo a creer que su "obra" ya estaba concluida, y que ya ningún nuevo crimen que perpetrase podría superar a éste. No sería causal entonces que no se detectasen más asesinatos atribuibles a Jack the Ripper. Este psicópata (fuera quien fuera) ya no volvió a asesinar, porque ya no tenía "motivos" para hacerlo. No volvió nunca más, tras consumar este crimen, a arriesgarse a ser atrapado in fraganti, y así fue que se pudo mantener impune y desconocido hasta nuestros días.



viernes, 2 de noviembre de 2018

Relatos extraños Vol.1 y Vol.2



 

 

                                                                               
  «El infame Teodomiro nos acerca aquello que no se ve a simple vista, lo que no queremos mirar. Es una sacudida de los cimientos de la razón, que demuestra, una vez más, la inconsistencia de la realidad que nos rodea.» 


Benjamin Stiglitz 

(Profesor de física cuántica, investigador y científico de campo) 




En octubre del pasado año por fin vio la luz Relatos Extraños, antología editada por la Editorial Gradiente. Se trata de una recopilación de historias cortas escritas por su autor entre los años 2007 y 2016. El primer volumen llegó compuesto por veintisiete relatos y gozó de singular éxito al poco de su lanzamiento. 

    El próximo 22 de noviembre -tras un descanso por parte del autor, inmerso en otros proyectos literarios- verá la luz, si Satán quiere y Dios no lo remedia, el segundo volumen de esta colección, que promete convertirse en saga. 

   Este segundo volumen llega compuesto, ni más ni menos, que por un total de treinta y nueve relatos cortos con un tono más gamberro, desprejuiciado e irreverente que los incluidos en el volumen anterior. Una apuesta arriesgada que cuenta, nuevamente, con el apoyo de la editorial Gradiente, famosa por su afinidad con el vanguardismo y las propuestas de corte underground

  A quienes tuvieron la oportunidad de leer el primero y disfrutaron tanto la variedad de su temática como de su estilo poco ortodoxo o sus elementos y pasajes propios del realismo mágico, les podemos asegurar que este nueva inmersión literaria no les defraudará. Y, por supuesto, quienes no lo han leído, están a tiempo de hacerlo. Pueden encontrar el primer volumen en Amazon y librerías como Casa del Libro o El Corte Inglés, en impresión bajo demanda. Y por supuesto, también en formato digital. 


  Debido a la proximidad del lanzamiento de este segundo volumen, en Caosfera hemos decidido hablar con su autor, Teodomiro de Moraleda, para pedirle que nos explique la génesis de su obra:


  Reconozco que Relatos extraños fue una aventura singular, ya que lo tenía todo en contra. Pero por suerte aún hay editoriales que se arriesgan con autores considerados “malditos”. Para mí, la escritura responde casi a un acto compulsivo. Escribo porque necesito plasmar de una manera u otra todo lo que fluye en mi “caja de ideas”. De alguna forma misteriosa, la hoja en blanco es mi escenario, el bolígrafo es mi cámara , y las letras mis actores… Y así , la cosa va tomando forma, entre todos creamos un conjunto. ¿Nuestra propia película, tal vez? Sí. La verdad es que yo quería ser director de cine, pero escribir es mucho más sencillo; no tienes que comunicarte con un montón de gente ni coordinarlos para contar tu historia. Simplemente la escribes y listo. Al final, en cierto modo, todos somos contadores de historias, ¿o no es así? 

   En este segundo volumen de la saga Relatos extraños, el lector podrá encontrar un total de treinta y nueve historias cortas de muy diversa temática e índole que también cuentan con multitud de elementos dispares: hoteles encantados, asesinos, snuff movies, personajes extraños, zombies, canibalismo, insectos, fantasmas, mentes alteradas, licántropos, porteros automáticos, bombas, niños traviesos, dimensiones alternativas, misteriosos cambios de sexo, diarreas masivas…y un largo etcétera. Todas ellas historias procedentes de viajes sin avión, equipaje, ni LSD. Espero que puedan disfrutarlas, o al menos no sufrirlas demasiado. Que las amen o las odien ya es cosa suya, me conformo con que no les dejen indiferentes.



PODÉIS ENCONTRAR EL PRIMER VOLUMEN DE RELATOS EXTRAÑOS AQUÍ


miércoles, 31 de octubre de 2018

Especial Halloween en Caosfera: Canciones de otro mundo







No todo en la vida es cine de terror, y el oído es uno de los sentidos más importantes, donde el diablo (o vuestra esquizofrenia) os susurra crímenes perversos e inconfesables. Por fortuna, también hay buena música, de modo que dejad aparcada esa vieja escopeta del calibre 35 y escuchad el oscuro y misterioso manjar que hemos preparado para vosotros. Adelante.



Pilar Espinosa Imedio, directora del podcast histórico cultural El reloj de arena 2.0 os recomienda:


Jeepers Creepers (Harry Warren):



Canción compuesta por Harry Warren e interpretada
por Louis Amstrong



   Canción que a día de hoy rechina en mi cerebro con la imagen de esa pareja de adolescentes cuyo coche se estropea en un cruce de caminos. Estos cruces me dan auténtico pavor recordándome la vieja leyenda de presencias demoníacas que acuden al ser llamadas para sellar un pacto. Siempre viene a la mente esta cancioncita en sitios abandonados que he visitado.






   Freddy's coming for you (?):









   Primera película que vi con tan sólo once años en vídeo beta a escondidas de mis padres. Peli vetada para una enana curiosa que siempre abría la caja de Pandora de la curiosidad. Por supuesto pasó factura, es decir, la factura de la luz fue brutal. Estuve varias noches sin poder apagar luz. Esta cancioncita pasó a ser la banda sonora de bromas escolares. Más de uno pegábamos un bote cuando los amiguetes la cantaban.


Thriller (Michael Jackson)




   Los trece minutos mas horribles de mi infancia y los trece minutos mas maravillosos de mi vida. Tenía cinco añitos cuando vi al Rey del Pop haciendo esos bailes inigualables. Recuerdo esos horripilantes zombis que arrastraban las piernas y gesticulaban de forma aterradora en busca de carne fresca; adiós el amor y bienvenido terrorrrr. Vamos que el acongoje,  los gritos y los llantos fueron tremendos. Esos fueron mis primeros terrores nocturnos; los años lograron que una servidora pasase a la más pura adoración por el baile zombi.

***

Gabriel Pombo, autor del blog Pombo y Pombo; escritor y abogado especializado en investigaciones criminales y, en particular, en la figura del famoso Jack el destripador, recomienda:


Mr. Jones o pequeña semblanza de una familia tipo americana (Sui Generis):




   El grupo argentino Sui Generis, formado en el año 1969 por Charly García, escribió una de las canciones más terroríficas y a la vez humorísticas que he escuchado nunca. La letra dice así:


Mr Jones abrió la puerta.
Vio a su madre recién muerta
Y la sangre en el chaleco se limpió.
Guardó a su madre en el ropero.
Le puso más leña al fuego.
El invierno muy crudo se avecinó.
Llamó a su esposa y le dijo: 
"Mamá está muerta en el ropero"
"Por supuesto si, yo la asesiné...


Hotel California (Eagles):




   Si hay una canción con una importante leyenda negra a cuestas esa es, sin duda, Hotel California. El famoso clásico escrito en el año 1976 por Eagles ha sido tachado de ser una pieza satánica llena de símbolos y significados ocultos. Canción indispensable para una noche especial:


On a dark desert highway 
Cool wind in my hair 
Warm smell of "colitas" 
Rising up through the air

Up ahead in the distance 
I saw a shimmering light 
My head grew heavy, and my sight grew dim 
I had to stop for the night


Londres sembrada por Jack




   Por último, como tercera canción "terrorífica" acorde a Halloween y vinculada a un tema de mi interés, se me ocurre la canción Londres sembrada por Jack, del recital Jack el Destripador, cantada por el tenor argentino Juan Rodó, cuyos primeros párrafos son estos:


Cómo puedo amar y odiar, desesperadamente
y combatir hoy el terror que sobre mí se cierne.
La misma pasión dibuja
gritos en mi mente
y esa voz explota adentro de mis sienes
vienen a mí del más allá voces de tempestad
que me obligan a matar...



***


Mar Goizueta, escritora, crítica literaria y autora del blog Viviendo al otro lado del espejo os recomienda:



Lullaby (The Cure): 




Quietly he laughs and shaking his head

Creeps closer now

Closer to the foot of the bed

And softer than shadow and quicker than flies

His arms are all around me and his tongue in my eyes
Be still be calm be quiet now my precious boy
Don't struggle like that or I will only love you more
For it's much too late to get away or turn on the light
The Spiderman is having you for dinner tonight… 


   Cuidado con el hombre araña, que viene con hambre y trae, enganchada a sus patas de caramelo, la canción de cuna que te dormirá para siempre. Trae para ti amorosa muerte, espesa y dulce como las notas de su canción, que por pegajosa es más terrible. 

  ¿No escuchas sus pasitos sobre las teclas del piano? Se acerca y tiene ganas de lamer tus ojos, de introducirse en tu cerebro, de devorarte. Se comerá tu miedo porque él es el miedo y se alimenta de sí mismo, te perderás en sus entrañas para siempre y flotarás allí mecido por la hermosa melodía de un violín. 

  Un atmósfera densa como la de una pesadilla de la que despertar en medio de sudores fríos, una música perturbadoramente bella que se enrosca en el cerebro, un hombre que es araña y es obsesión que se come al obsesionado. Esos son mis motivos para dejar que el hombre araña venga a buscarme esta noche… y devorarlo yo con los labios pintados de rojo sangre para después bailar su canción mientras mis brazos se alargan. 


Bela Lugosi's Dead (Bauhaus): 




White on white translucent black capes

Back on the rack


Bela Lugosi's dead

The bats have left the bell tower
The victims have been bled
Red velvet lines the black box
Bela Lugosi's dead





   Aletean los vampiros inquietos, se escucha el rechinar de los ataúdes al abrirse, chillan los murciélagos, las flores muertas del tiempo adornan un cuerpo. Bela Lugosi, ha muerto, la muerte ha muerto, el no muerto por fin puede serlo ante los ojos del mundo legitimado por una canción. 




  Bailan los vampiros bajo luces facetadas en lugares oscuros. Se están gestando otras muertes envueltas en sexo, en Historia y en lujo. Bailan poseídos por el ansia, la que da título a la película cuyo inicio es la muerte del más famoso vampiro del cine hecha canción. Esa es mi versión favorita de las tres que existen de Bela Lugosi´s dead de Bauhaus, la maravilla de la que hablamos, pero eso ya es cuestión de vicios oscuros. 



Canción de amor y muerte (Iván Ferreiro): 




Voy a contagiar a esta ciudad 
con nuestro amor 
que todos miran mal 
Fue la canción la enfermedad 
que bailara toda la ciudad 

Marchita y cansada 
besarte infectada fue mi decisión 
no hay dolor. 

   Muerden las canciones infectando como virus. Y contagian alegría, tristeza y hasta amor. 

  Muerden, con el virus en los dientes, los amantes de canciones y personas, y en su morder —a veces— llevan un futuro distorsionado, extraño. 

  ¿Se puede amar a un monstruo? ¿Es más puro el amor sin límites de los monstruos o el del amante que abraza sin dudar la monstruosidad por amor? 

  Esta canción habla del amor absoluto, el que de verdad —para mí— tiene sentido, el de desgarrarse el corazón. Lo otro no es amor, es una imagen, una construcción mental. Si no duele, no es amor, dicen. En el fondo, soy una romántica algo siniestra. 

   Esta “Canción de amor y muerte” forma parte de la BSO de “REC 3”, pero podría hablar de vampiros, de zombis, de infectados por una antigua enfermedad o del amour fou. Y yo no me puedo resistir ni a las historias de amor diferentes ni a Iván Ferreiro. 


***


Juan Díaz Olmedo, escritor y miembro fundador de NOCTE, os recomienda:


Halloween (Siouxsie and the Banshees): 




   Uno de los grupos de cabecera del movimiento gótico dedicó a Halloween este corte del que posiblemente sea uno de sus mejores discos. La capacidad atmosférica de los ingleses está perfectamente representada en este tema que repite una y otra vez el lema anglosajón de la fiesta (el siempre mal traducido Trick or treat) y lo integran de forma magistral con una historia melancólica entre criaturas de la noche. Para perder la cabeza bailando al estilo Slimelight.






The night is still

And the frost, it bites my face
I wear my silence like a mask
And murmur like a ghost
"Trick or treat?", "trick or treat?"
The bitter and the sweet
"Trick or treat?", "trick or treat?"
The bitter and the sweet



The Vampire Club (Voltaire):




   Mas de una de las fiestas que se organicen en Halloween se parecerá la que se describe en este inspiradísimo tema del cantautor gotico-humorístico por excelencia. Los estereotipos del revival gótico de los 90 vistos a traves de una lente autoparódica que nos recuerda que no hay nada más sano que reírnos que nosotros mismos. Y todo narrado con una de las características tonadas zingaro-siniestras y cabareteras del genio cubano.



Oh, the moon was full


And the color of blood

The night the pirates came
To the Vampire Club
Their leader was tall and snide and slim
He looked like a gay Captain Morgan
Well, he recognized a Vampire





Walk like a zombie (Horrorpops):








   Toda fiesta de Halloween que se precie debe tener un baile temático apropiado, y es hora de reconocer que el Monster Mash está ya demasiado visto (y que nunca fue nada del otro jueves). Cualquier tema de los maestros daneses del psychobilly podría valer, pero éste en concreto tiene una cadencia que no tarda en contagiarse y una letra en la que se describe el que posiblemente sería el estilo de vida ideal de cualquier siniestro.






You walk like a zombie 


You talk like a zombie 

Its not in your head 
You're a living dead 
Whatever you're gonna do 
You're gonna make me cry



Rafael Lindem, escritor, editor en Ediciones Vernacci y autor del blog Rafael Lindem, os recomienda:


The Killing Moon (Echo and the Bunnymen): 




   Contó Ian McCulloch —líder de los hombres conejo— que mientras jugueteaba con los acordes del Space Oddity de Bowie, cambiando e invirtiendo el orden de los ingredientes, surgió la melodía de esta canción. Su letra, a juego con la enigmática génesis, proviene (según McCullock) de una frase extraída de un sueño; en concreto: «Fate up againt a whale». La «ballena» pasaría a llamarse «destino» y el resto ya es historia de la música. The Killing Moon es una de las canciones más fascinantes, sensuales y misteriosas que se han escrito jamás. 



Under a blue moon I saw you 


So soon you'll take me 

Up in your arms 
Too late to beg you or cancel it 
Though I know it must be the killing time 
Unwillingly mine


Gloomy Sunday (Rezső Seress)




Esta canción carga con el dudoso (aunque morboso) honor de causar la muerte a un gran número de personas. Su melodía, empapada de una tristeza dulce y embriagadora, y su letra, que con líneas como: «Último domingo, ven amada mía, habrá catafalco, ataúd, velo mortuorio y un sacerdote», empujan abiertamente y sin disimulos a la desesperanza, terminaron por convertirla en la canción favorita de los suicidas (al menos a lo largo del siglo XX). Prohibida en multitud de radios, esta pieza es, en realidad, una hermosa canción que ha sabido sobrevivir a su leyenda negra y generar multitud de versiones, la mayoría superiores a la original, del pianista húngaro Rezső Seress y el letrista László Jávor (de quien se dice, basó sus versos en su amarga experiencia amorosa con una mujer casada). Hay covers para todos los gustos, pero los de Diamanda Galás, Sinead O'Connor o Björk ocupan un lugar especial en mi memoria. 







Sunday is gloomy
My hours are slumberless
Dearest the shadows
I live with are numberless
Little white flowers
Will never awaken you
Not where the black coach
Of sorrow has taken you



Goodbye Horses (Q Lazzarus): 




   Un negro caramelo cargado de sabiduría, así es esta canción compuesta por William Garvey en 1988, capaz de contonearse como un demonio oscuro y frío, para ofrecernos una verdad que nada tiene que ver con lo demoniaco. La profunda voz de Lazzarus nos habla de la ascensión, del cambio, de un ritual gnóstico según el libro hinduista de «La Canción de Dios» que nos permitirá abandonar el suelo y volar como seres superiores. 


You told me, I see you rise
But, it always falls
I see you come, I see you go
You say, "All things pass into the night"
And I say, "Oh no sir I must say you're wrong
I must disagree, oh no sir, I must say you're wrong"
Won't you listen to me
You told me, I've seen it all before
Been there, I've seen my hopes and dreams
A lying on the ground


***


David López Cabia, economista y escritor de novela bélica, a quien podéis leer en su página, os recomienda:


Adress Unknow (?):







   No todo lo terrorífico tiene que ver con monstruos, asesinos y otros personajes sanguinarios. La canción Adress Unknown aparece en el videojuego Max Payne 2 y me sugiere un terror distinto, especialmente centrado en lo psicológico, en lo terrorífico de las pesadillas, pues qué mejor fábrica de terror que nuestra mente. De ahí las pesadillas, que sacan a relucir nuestros demonios mientras dormimos.





The day the world went away (Nine inch nails): 





   Trae a mi mente la destrucción, el hastío y un mundo en ruinas. ¿Acaso no resulta lo suficientemente terrorífico la idea de un mundo devastado?


I'd listen to the words he'd say 
But in his voice I heard decay 
The plastic face forced to portray 
All the insides left cold and gray 
There is a place that still remains 
It eats the fear it eats the pain 
The sweetest price he'll have to pay 
The day the whole world went away 






Fuck this Shit (Saw)







   Para terminar me quedo con Fuck this shit, que forma parte de la banda sonora de la película Saw. Esta canción me sugiere una serie de pasillos oscuros, con el reloj corriendo en nuestra contra, amenazas aguardándonos detrás de cada esquina y una carrera desesperada por la supervivencia. La presión es constante a cada paso que damos, no hay vuelta atrás posible, solo cabe encarar las dificultades en nuestro angustioso trayecto. ¡No podemos rendirnos!


***


Dolores Llatas, escritora involucrada en proyectos de corte solidario, os recomienda:


Tili Tili Bom (?):




   Corre, duérmete antes de que te atrape... ¿Lo escuchas acercarse?

  Una canción de cuna rusa que te pone los pelos de punta. Las voces dulces de los niños, la música minimista, el aviso, la cercanía, el acecho... He de confesar que cuando he querido inspirarme, la he escuchado porque es imposible no estremecerse, no sentir.
No hay palabras.
Felices sueños...


Bobemian Rapsody (Queen)




Una bella rapsodia con cinco actos cuyo significado envuelve. Freddie Mercury, el cantante con la voz imposible, casi extraterrestre, interpreta una pieza en la que narra su pacto con el diablo para alcanzar la fama. Inquietante, sublime, hermosa... Una pieza que cuenta una historia que tal vez, sucedió.



Is this the real life?

Is this just fantasy?

Caught in a landslide
No escape from reality
Open your eyes
Look up to the skies and see
I'm just a poor boy, I need no sympathy
Because I'm easy come, easy go
A little high, little low
Anyway the wind blows, doesn't really matter to me, to me



Banda sonora de El resplandor (Varios):




   La historia de un hotel maldito, claustrofóbico y aislado del mundo. Es una banda sonora que sugiere y estremece, con ritmos lentos alternando movimientos más rápidos, como cuando tu respiración y el latido de tu corazón se aceleran. Sabes que si quieren entran, por mucho que intentes impedirlo.

***



Jorge Ríos, director del programa Informe enigma, investigador y colaborador en varios medios, os recomienda:



Hallowed be Thy Name (Cradle of filth)





   En esta noche tan especial les traigo tres canciones que para mí explican a la perfección lo que es la noche de Halloween. La primera de ellas es Hallowed Be Thy Name de la banda de blackmetal, Cradle Of Filth. Se trata de una reversión del excelente tema de la banda Iron Maiden con un aspecto más tétrico y oscuro, si cabe. Escuchar su letra, su melodía, sus efectos ambientales en consonancia con la magnífica voz de su cantante Dani Filth, te transporta a bosques oscuros envueltos en niebla, donde cientos de rostros observan entre los árboles. Las brumas comienzan a disiparse con el ritmo del piano, dejando al descubierto cientos de lapidas destartaladas. Sin duda, la parte más oscura de la noche de difuntos.




I´m waiting in my cold cell, when the bell begins to chime

Reflecting on my past life, and it doesn´t have much time

´Cause at 5 o´clock, they take me to the Gallows pole

The sands of time, for me are running low...
Mother fuckers!
Running low...
When the priest comes to read me the last rights
I take a look through the bars at the last sights
Of a world that has gone very wrong for me...



Old Friend (Bill Medley):




   Por otro lado, una canción que utilizo para recordar a mis seres queridos en el día 1 de Noviembre es: Old Friend de Bill Medley. En esta ocasión el fantástico cantante quiso rendir un homenaje al rey del rock and roll por excelencia, el gran Elvis Presley. Su letra y su música abren nuestro corazón y nos hacen visionar los rostros de las personas que tanto extrañamos. Aunque esta gran composición se escribiera y compusiera para dar el último adios a un rey, nosotros también extrañamos a nuestros reyes, reinas, príncipes y princesas.


Cantos gregorianos de la abadía de Silos:




   Sin duda alguna, hablar de las recopilaciones grabadas en el monasterio de Silos en los años 1973, 1980, 1981 y 1982 es hablar de una de las mejores obras en cuanto a este estilo se refiere. Buena prueba de ellos son las cuarenta mil copias rápidamente agotadas de la primera tirada. ¿Quién no ha pensado que se trataban de voces de otro mundo? Una maravilla que nos conduce a una noche de brujas espectral y mágica.

***





Jose Ángel Conde, autor de la web Josef A, escritor, artista audiovisual y colaborador en varios medios, os recomienda:


Dead Souls (Joy Division):



   La perfecta intro para la noche de los muertos es esta danza de vudú que el mítico grupo de Manchester nos hizo pasar por canción. La progresiva guitarra se va hermanando con la guitarra en un clímax de invocación que culmina cuando la cadavérica voz de Ian Curtis se impone igual que la del Barón Samedi. Y si nuestra memoria además le añade las imágenes de Brandon Lee saltando por los tejados caracterizado como “El cuervo” en la película homónima de 1994, a lomos de la poderosa versión de Nine Inch Nails, ya tenemos al perfecto psicofante visual que nos introducirá a través del pórtico de las “almas muertas”. 




Someone take these dreams away

That point me to another day

A duel of personalities

That stretch all true realities

That keep calling me
They keep calling me
Keep on calling me
They keep calling me


Mama Papa "Zombi” (Untoten):



   Los berlineses Untoten siempre ha hecho gala de la fama de su ciudad con un estilo de lo más cabaretero, tan sólo una de las muchas definiciones posibles que se le podrían aplicar a su permanente bascular entre el cachondeo y lo solemne, dos conceptos que se solapan cada año en toda noche de Halloween. Cuando estés en medio de la noche en uno de esos guateques de disfraces sin saber muy bien de qué va todo eso, quizá esta sea una buen canción para definir tu estado.



Face to face (Siouxsie and the Banshees):




   Siguiendo con las referencias cinematográficas, la primera vez que escuché a Siouxsie y compañía fue como música de fondo durante una carismática conversación llena de tensión sexual y “criminal” no resuelta entre Batman (Michael Keaton) y Catwoman (Michelle Pfeiffer) en Batman returns (1992). Y si lo sientes (más que lo piensas) bien le va como el guante al cierre de la noche: muérdago, dos amantes con disfraz, dobles sentidos… ¿Por qué no acabar Halloween con una historia de amor… o lo que sea? O si no, deslizándote a casa cual gata/o en cueros como Siouxsie (y Michelle). 





Face to face

My lovely foe
Mouth to mouth
Raining heaven's blows
Hand on heart
Tic tac toe
Under the stars
Naked as we flow

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Olga López, agente literaria y lectora empedernida, os recomienda:

If i was yor vampire (Marilyn Manson):




   La letra es una razón más que obvia:

Si fuese tu vampiro la muerte no esperará por nadie. Pon mis manos sobre su rostro porque creo que nuestro momento ha llegado”. Llévame lejos de este mundo tan real, llévame, sedúceme y bebe de mí hasta que el amanecer nos encuentre y nos clave puñales con su luz.




Piano. Sonata Nº2 en B Menor OP.35. MARCHA FÚNEBRE (Frédéric Chopin):




   Y saldrán de sus tumbas y recorrerán la ciudad entrando en las casas donde no vean una vela inserta en una calabaza. Y la campanilla sonará y la Santa Compaña andará rumbo al cementerio llevándose las almas.


Tubular bells 1 (Mike Oldfield):





   —¿Has visto lo que ha hecho la cerda de tu hija?— El padre Karras sabe que tiene un duro trabajo por delante para exorcizar el demonio del cuerpo de la joven muchacha.




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Lou Wild Morrison, escritor y colaborador en varios medios, os recomienda:


Li´l red riding hood (Sam The Sham & The Pharaohs):





   Adoro aullar parado en medio de esa anaranjada línea entre la cordura y la locura.





Owoooooooo!

Who's that I see walkin' in these woods?

Why, it's Little Red Riding Hood
Hey there Little Red Riding Hood
You sure are looking good
You're everything a big bad wolf could want
Listen to me





TOCCATA Y FUGA EN RE MENOR.BWV 565” (BACH):





   La soledad de un poeta, un hermoso monstruo, sacudiendo el alma de quienes le observan, inquietos y aterrados, con la fuerza de su arte.


I PUT A SPELL ON YOU (SCREAMIN´JAY HAWKINS):





   Los alaridos más poderosos surgen de las almas más enloquecidas. 



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Ignacio López Vacas, cineasta, escritor y asesor fílmico en Artistic Metropol, nos recomienda:

This is Halloween ( cover: Marilyn Manson):



   Empezamos con metal. Ya no sólo por su revelador título o porque sea un cover de la BSO de Nightmare before Christmas; ni siquiera porque la perpetre la mismísima novia del diablo, sino porque, aunque peque de tópico, es un referente de principio a fin de la fecha y lo que representa, le pese a quien le pese.
   
 Come to daddy (Aphex Twins):





   He optado por un género diferente en cada canción y en esta ocasión le toca a la electrónica. El tema con el que Dino Velvet iniciaba sus cintas sadomaso en la brutal 8 MM es de lo más malrrollero que he escuchado. Un auténtico detector de psicópatas. Recomendamos no perderse su videoclip.

Carmina Burana (Karl Orff):




   Turno de la música clásica. Una de las cantatas mas épicas de la historia; perfecta para adentrarnos en las entrañas de una mansión macabra o para cruzar las puertas del mismísimo infierno. Clásico, sí. Pero imperdible.


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Carlos Cubo, autor del podcast sobre cine de terror y fantasía, En la boca del cinéfago, nos recomienda:



The Phantom of the Opera (Nightwish):





   Mi versión favorita de la clásica composición de Andrew Lloyd Weber para el musical de 1986. Ayuda que la voz de Tarja Turunen sea una debilidad.

Burn (The Cure):






   Escucharla en el clásico noventero El cuervo la convirtió directamente en canción de culto de estas fechas. Sonó en lo que llaman La Noche del Diablo, que viene a ser la noche antes de Halloween. Cañera para preparar la venganza.

Living Dead Girl (Rob Zombie):




   Para celebrar Halloween, nada mejor que Rob Zombie y este temazo, con videoclip homenaje a El gabinete del Dr. Caligari, protagonizado por Sheri Moon. Quizás mi favorita de su trayectoria en solitario.

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Jose Moral, director y guionista de cine, nos recomienda:

Trébol (Carmen):


   Álvaro Bustos, uno de los componentes de los autores de éxito "Carmen", mató a su padre en un extraño ritual de exorcismo. Clavó en su pecho una estaca mientras decía: "Vade retro satanás, vade retro...". Fue portada en El Caso, con el titular: "Lo Mataron Como a Drácula".

Helter Skelter (The  Beatles):




   Clásico de los Beatles, que puede considerarse la semilla de lo que más tarde acabaría convirtiéndose en Punk Rock o música metal. Todo un clásico del señor McCartney, preñado de misterios.

Sympathy For The Devil (Rolling Stones):


Clásico mefistofélico de los Stones que no podía faltar en una lista como esta. El diablo es simpático, es atractivo, es generoso, y siempre estuvo ahí.

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Juan Pajuelo, editor, corresponsal de prensa y escritor, nos recomienda:

If I Had a Heart (Fever Ray):



     Con esta canción siempre me imaginé a un cazador de demonios, entrando en una casa embrujada que ha tenido varios inquilinos y todos han sido brutalmente asesinados. El cazador se adentra en la casa para destruir al demonio que ha masacrado a tantos inocentes.


The Wolf (Fever Ray):




   Esta canción me recuerda a una invocación a un protector de una aldea, que no es otra cosa que un hombre lobo, una criatura que vive apartado de los demás, en una cueva. Y cada noche de Halloween que cae en luna llena él vuelve para ahuyentar a los espíritus malignos.

Seven Devils (Florence + The Machine):


   Esta canción me hace imaginar a una familia de brujas, que generación tras generación han ido invocando a los espíritus de varios demonios para sembrar el mal y la venganza entre aquellos que se atrevieron a enfrentárseles o hacerles daño.

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Yo, Nieves Guijarro Briones, mujer renacentista, de inminente estreno en el mundo de la novela, y directora de la línea "Puño sucio" de Ediciones Vernacci, además de vuestra anfitriona en este humilde espacio, os recomiendo:





Transformalin (Diagnose: Lebensgefahr):








Poco se sabe de este proyecto que, se dice, nació como terapia. Su único componente, Natramn, utilizó la música como puente a un mundo irreal tras ser internado por intentar matar una niña.

Heart Ov the Goats (Zaraza):


   Una voz profunda y cavernosa nos habla de seres con cuernos, de corazones, de muerte. ¿Qué siente el corazón de las cabras? Es todo un misterio. Un misterio ideal para una noche oscura.

Amara tanta tyri (The Moon Lay Hidden Beneath a Cloud):





   ¿Qué sería de una noche de brujas sin rituales ni sortilegios oscuros? Por eso elijo The Moon Lay Hidden y su  ritual ambient llegado desde las entrañas de una secta oscura y terrible.