viernes, 24 de mayo de 2019

Entrevista a Julián Manuel Cambero




Reconozco que puedo preciarme de haber conocido a lo largo de mi vida personas singulares y extraordinarias. Sin duda alguna, Julián Manuel Cambero Sánchez es una de ellas, cuando conozcáis su talento comprenderéis lo que digo. No dejéis de visitar su página Necroarte y maravillaros. De momento os dejo con esta estupenda entrevista.





1. ¿A que edad tomaste la decisión de dar rienda suelta a tus instintos artísticos?
  

  Empecé a dibujar cuando era muy pequeño, tendría en aquel entonces 8 o 9 años. 


2. ¿Qué te llevó a hacerlo?

  Era mi manera de llamar la atención.


3. ¿Tuviste algún referente?

  No, en esa época de mi vida yo no sabía nada de arte, mi único cometido era llamar la atención de las personas que me interesaban.



4. ¿Cuál dirías que es el artista gráfico y/o ilustrador más emblemático del siglo XXI?

  Nunca he sido mitómano. Los hay buenísimos, personas capaces de crear una firma propia; pero si debo destacar uno, diré el nombre de H.R Gigger.


5. ¿Y el más polifacético?

  ¿Más que Gigger? Imposible.


6. Salvador Dalí dijo: "Saber mirar es una forma de inventar". ¿Estás de acuerdo?

  Totalmente. Para crear hay que saber mirar, y lo más importante: ver más allá.


7.¿crees que el mundo del arte está en declive?

  Definitivamente no, siempre habrá movimiento creativo y calidad. Que el público separa valorarla o no, es otra cosa.


8. ¿Qué consejo o consejos les darías a las nuevas generaciones?

  Que crean en sí mism@s, que nunca dejen de soñar y que luchen por esos sueños.


9. Ahora vamos a hablar de tu producción artística. ¿De dónde surge el concepto "Necroarte"?

  Poco te puedo contar a ti que no sepas (risas). Cada uno tiene sus fetiches y obsesiones, los míos son la pintura y los huesos, ¿qué otro nombre podría haber elegido?


10. ¿Qué te animó a darle forma?

  Después de ver por primera vez mi casa llena de huesos y no salir despavorida, te lo puedes imaginar (risas). Evidentemente, en mi círculo familiar esto no era tan comprendido y decidí buscar el modo de ahuyentar su rechazo. La solución era crear arte, y lo demás lo sabes (risas).


11. Este tipo de arte tan particular pone de manifiesto tu alta capacidad como diseñador. ¿En qué parámetros te basas a la hora de decantarte por un diseño u otro?

  En un principio elegía diseños que pudiesen gustar a los demás, pero poco a poco los propios huesos me fueron enseñando a trabajar. Sus formas naturales ponen límites a ciertas formas y colores, ha llegado un punto en que los miro de frente y, directamente, veo el diseño de forma instantánea.



12. ¿Cuáles don tus materiales favoritos para trabajar?

  Los materiales acrílicos y la fibra de vidrio para reconstrucciones, les sientan muy bien.


13. He podido verte en varias exposiciones y me he maravillado. ¿Podremos verte en alguna sala próximamente? Háblame sobre tus futuros proyectos y añade todo lo que quieras.
  

  Por ahora no tengo idea de hacer ninguna exposición. Durante un tiempo no pude conseguir huesos, pero ahora vuelvo a tener material y nuevas ideas. También llevo un tiempo pintando sobre pizarra, se trata de diseños más comerciales que me absorben menos tiempo, pero tengo muchas ganas de seguir metiendo caña...



viernes, 17 de mayo de 2019

Historias de Dämon Schwarze and Opal Mond, volumen 4





¡Viernes de relato! Y por fin tenemos una nueva entrega de nuestras Historias de Dämon Schwarze and Opal Mond a cargo de nuestro querido Sergio Vargsson (conversaciones con un vampiro). Recordad que podéis seguir la saga completa en los siguientes enlaces: Historias de Dämon Schwarze and Opal Mond volumen 1Historias de Dämon Schwarze and Opal Mond volumen 2 e Historias de Dämon Schwarze and Opal Mond volumen 3




Estaba cansada del ruido, las luces y los olores de la ciudad. Necesitaba huir de aquella cárcel de cemento y aglomeraciones humanas. 

  Decidí viajar y, sin saber el motivo, elegí como destino un antiguo balneario situado en el interior de un denso bosque. En aquel lugar idílico pude disfrutar de hermosos amaneceres, y de noches oscuras y silenciosas que adquirían un encanto especial cuando brillaba la luna llena. 

  No quise llevar mucho equipaje, cogí lo estrictamente necesario y algo fundamental para mí: la plateada joya arcana labrada con una especie de trenzas de cabello humano en sus cierres. De estos cierres colgaban unas extrañas figuritas con la forma de una deidad exótica parecida a un largarto bípedo con alas de murciélago y el rostro lleno de tentáculos.  En los ojos tenía incrustadas dos amatistas de un venenoso color violeta, que destacaban sobre el frío brillo del metal. La valiosa joya había sobrevivido generación tras generación, y desde que la heredé no podía desprenderme de ella. 

  Una de aquellas oscuras noches en las que solía salir a pasear por los alrededores, noté que alguien me perseguía. Sentí un tacto frío recorriendo mi espalda. 

  Buenas noches. —Noté cómo mientras acariciaba mi pelirrojo cabello comenzaban a endurecerse mis pezones—. Como te prometí, siempre estaré cerca de ti, deseándote como tú me deseas. 


  Me giré lentamente hacia él.

  Quiero que sea aquí y ahora, no puedo esperar ni lo deseo.

  Y mirando sus ojos de indescriptible color, leí su mente. 


  Me estaba amando como jamás nadie lo había hecho, llenándome de pasión y desenfreno, arrastrándome hasta los límites de la perversión. 

  Con su dedo pulgar acarició mis labios y, tras humedecer  mi boca, se convirtió en una figura evanescente que me atravesó, dejando mi cuerpo completamente húmedo. 


  Regresé al balneario jadeando y sin dejar de pensar en lo sucedido. A lo lejos, en la entrada, divisé a un hombre corpulento vestido con uniforme. A medida que me iba aproximando percibía cómo el portero vigilaba mis pasos minuciosamente. 

  Buenas noches, señorita. ¿Está usted alojada en este recinto?  

  Su voz era grave. Con la más encantadora inocencia le respondí:


  Sí, pero, me gustaría que me tratase de una forma más cercana, ya que supongo que tras este pequeño y casual encuentro nos volveremos a ver de nuevo. Así lo deseo...

   Pareció encantado con mi pequeño atrevimiento. 


  Gracias, porque no podría dejar de mirar esos ojos verdes y profundos que hieren el alma. 


  Me cedió el paso caballerosamente y, consciente de mis  alabados atributos, contoneé las caderas sensualmente y le regalé una última mirada antes de  regresar a mi alcoba. 

  Dos días después, coincidí casualmente con aquel apuesto portero en una de las múltiples saunas nocturnas. Entablamos una conversación que se tornó acalorada, ayudada por las altas temperaturas, el sudor de nuestros cuerpos y la densa niebla de vapor que nos envolvía. 

  Tras un largo rato de conversación, decidí ir a por algo que nos refrescase un poco. Mientras regresaba con dos vasos de agua fresca sonreí maliciosa al recordar cómo, minutos antes, mi acompañante me había intentado conquistar de forma sutil. De repente sentí que algo me llamaba desde los más profundo de la bóveda celeste. Era ella, la poderosa e irresistible luna llena, que con su brillo hizo que mis ojos se iluminasen, despertando mis más oscuros instintos. 

  El metal de la adorada joya ardía en mi pecho y las amatistas de sus ojos parecían cobrar vida. Vibré de pura energía y regresé rápido a la sauna. Cada uno de mis pasos estaba envuelto en una magia tenebrosa y excitante.

  Abrí la puerta de la sauna y, tras una ola de vapor, vi a mi acompañante bañado en sudor. Le miré a los ojos y, mientras me aproximaba lentamente, tiré al suelo la toalla que cubría mi cuerpo. Alcé la mano y le dije 

   Tienes sed. 

  Él se incorporó lentamente. Sus ojos se clavaron en los míos, como si estuviese bajo los efectos de un hechizo. 

  Sí. 

  Respondió seguro de sí mismo y derramé el agua por mi cuerpo mientras sus ojos contemplaban cómo las gotas se iban evaporando lentamente sobre mi piel. Me tomó entre sus brazos y comenzó a lamer las gotas que se deslizaban por mi cuerpo. La temperatura continuaba subiendo. Me senté sobre él y comencé a poseerle. Entonces fue cuando comenzó lo bueno... 

  Mis uñas desgarraron su espalda. Le besé con ansia mientras gritaba y vi que sus ojos continuaban bajo aquel extraño hechizo. Sus manos oprimían con fuerza mis senos. Nos revolcamos por el suelo como si de dos fieras se tratase y, cuando parecíamos alcanzar el clímax del placer, mordí su cuello y dejé que su sangre impregnase mi cuerpo. 

  Seguía vivo cuando le arranqué las cuerdas vocales. Lo sé porque vi cómo abría los ojos, horrorizado. 

   No mereces morir. Mírame a los ojos por última vez. No los olvides por toda la eternidad, ya que serán los únicos que hieran tu alma.

  Acaricié con ternura su cabello y, tras abrirle los párpados, clavé mis uñas en sus dos preciosos globos oculares. El líquido intraocular empapó las yemas de mis dedos y se deslizó por sus ensangrentadas mejillas. Extraje con cuidado las pequeñas esferas, que pendían de un fino hilo de nervios oculares.

  Mientras lamía mi cuerpo impregnado con la sangre de aquel ser, pensé en que realmente jamás me olvidaría. Precioso. Lo que sí tenía claro es que sus perdidos ojos se vendrían conmigo mientras que él permanecería en una eterna oscuridad.





Saludos, adoradas criaturas de la noche. En especial a ti Dämon Schwarze, el señor de mi cuerpo, mente y alma.

  No os dejéis engañar, pero si por casualidad os ocurre, que no sea por los ojos de una mujer inocente y de mirada profunda. Las apariencias engañan...




Opal Mond





viernes, 10 de mayo de 2019

Saint Nazaire, misión suicida





Nuestro experto en la Segunda Guerra Mundial, David López Cabia, vuelve a la carga. Esta vez nos habla de la operación Chairot, cuya finalidad consisitía en destruir el dique seco de Saint Nazaire, objetivo británico que quedó cumplido con unas bajas estimadas en más de 160 muertos. No os perdáis esta apasionante historia..

El primer ministro británico Winston Churchill era consciente de que el dominio de los mares era fundamental para que el Reino Unido continuase en la contienda. Sin embargo, dos monstruosos acorazados alemanes, el Bismarck y el Tirpitz, suponían toda una amenaza para la Royal Navy.

  La marina británica se las arregló para hundir el poderoso Bismarck en mayo de 1941. Quedaba en pie su acorazado gemelo, el Tirpitz, una auténtica fortaleza flotante de 42.900 toneladas, armada con 8 cañones de 380 milímetros, 12 cañones de 150 milímetros, 16 de 105 milímetros, 16 piezas de 37 milímetros y hasta 70 piezas antiaéreas de 20 milímetros.

  Solo un puerto disponía de un dique seco lo suficientemente grande como para reparar el Tirpitz. Se trataba de Saint Nazaire (Francia), situado en la desembocadura del río Loira. Así pues, los aliados trazaron planes para destruirlo. Si dejaban fuera de servicio el dique, privarían al Tirpitz de un refugio vital.

  Los comandos, liderados por el teniente coronel Charles Newman serían los responsables de llevar a cabo la incursión. Bautizado bajo el nombre de Operación Chariot, el golpe de mano consistía en camuflar un viejo destructor como si se tratase de un buque alemán y empotrarlo cargado de explosivos contra el dique seco.


Charles Newman

  Los británicos se pusieron manos a la obra y recortaron dos chimeneas para que el viejo destructor Campbelltown tuviese la apariencia de un barco alemán. Por su parte, el capitán Beattie sería el encargado de estrellar el buque contra el dique seco.

  En cuanto al puerto de Saint Nazaire, se trataba de una plaza fuertemente defendida por cañones de muy diversos calibres. Unos 1000 soldados alemanes se encontraban guarneciendo el estuario, mientras que en los alrededores se encontraban unos 5000 hombres.


S. Beattie

  El 26 de marzo de 1942, los comandos zarparon del puerto de Falmouth. El Campbelltown, con unas cuatro toneladas de explosivos escondidas en su interior, iba escoltado por lo que los alemanes creían era una flotilla de lanchas de escolta.

  En su trayecto hacia Saint Nazaire fueron avistados por un submarino alemán, pero el fuego británico ahuyentó al sumergible. Pese a haber sido detectados por el enemigo, los comandos prosiguieron con su travesía, topándose en su camino con dos barcos pesqueros. Para no levantar sospechas, apresaron a las tripulaciones y destruyeron los barcos.

  Cayó la noche del 27 de marzo de 1942 y con ella el ataque de la Royal Air Force. La escasa visibilidad limitó mucho el bombardeo aéreo de los británicos, por lo que los pilotos, tratando de evitar bajas civiles, se retiraron después de una breve actuación. Por su parte, los alemanes, alertados, sospecharon que podía tener lugar un lanzamiento de paracaidistas.

  El Campbelltown avanzaba inexorablemente hacia Saint Nazaire. Mientras se aproximaba al puerto, tuvieron lugar dos momentos estremecedores. El viejo buque navegaba por aguas poco profundas, corriendo el riesgo de quedar encallado. Y es que, en dos ocasiones, el destructor rozó la superficie. 

  Sobre las 01:22 horas los defensores alemanes iluminaron al Campbelltown y a las lanchas de escolta. Se efectuaron varios disparos de advertencia y, a continuación, comenzó un tenso intercambio de señales luminosas. Por suerte, los británicos disponían de un libro de señales sustraído a los alemanes durante el ataque a la isla de Vaagso (Noruega). Así, consiguieron engañar a los alemanes y continuar internándose en el puerto. 


Cartel de la película "Attack on the iron
coast", basada en esta conocida misión


  Después de ignorar reiteradamente las advertencias de los alemanes, los cañones germanos comenzaron a relampaguear en la oscuridad, con el Campbelltown atrayendo la mayor parte del fuego enemigo. Pero el capitán Beattie siguió haciendo avanzar al viejo destructor hacia su objetivo, directo hacia el dique seco. 

  A las 01:34 se produjo una brutal colisión. El Campbelltown, con el casco apuntando al cielo, había quedado empotrado en la esclusa del dique. Los comandos saltaron del barco, dispuestos a cumplir con su misión, arrasando las instalaciones portuarias y aniquilando a quien se cruzaba en su camino. 

  La estación de bombeo, que regulaba el nivel de agua del dique, fue destruida y también los sistemas de apertura y cierre de las esclusas. En el puerto de Saint Nazaire se estaba llevando a cabo un combate de sangre y fuego y los comandos, con las balas hendiendo el aire a cada paso que daban, trataban de alcanzar el punto de evacuación situado en el espigón viejo. 

  Su sorpresa fue terrible cuando encontraron unas aguas oleosas y en llamas, con las lanchas hechas trizas y reducidas a un montón de madera ardiente. No iban a ser evacuados por mar. 

  Pero los comandos no se rendían fácilmente. Así, el teniente coronel Newman propuso que los hombres se dividiesen en pequeños grupos y atravesasen la ciudad burlando el anillo de seguridad alemán. Debían escapar de la ciudad de Saint Nazaire, atravesar la Francia ocupada y allegar a Gibraltar a través de España. Sin duda era un plan desesperado para una situación igualmente desesperada. 

  Los comandos cargaron con valentía, luchando por su libertad, dejando atrás un puerto humeante y en llamas, plagado de cadáveres. Tras salir del puerto, lograron internarse en la ciudad, enfrentándose a los alemanes en las calles. Los británicos se escondieron en las casas, pero, uno tras otro, los grupos fueron descubiertos por los alemanes y hechos prisioneros. 

  Por la mañana, los alemanes, victoriosos, se hacían fotografías junto al buque. Todos celebraban haber detenido la incursión británica, incluso había quienes se mofaban de cómo los comandos habían tratado de destruir el dique seco empotrando un endeble destructor.

  Sobre las 10:55 horas, tuvo lugar la enorme explosión del Campbellton. Un diluvio de trozos de metal acompañó a la detonación. Las cuatro toneladas que escondía el destructor habían explotado justo a tiempo. 



  
  A pesar de haber sido hechos prisioneros, los comandos guardaron silencio sobre el explosivo secreto que ocultaba el Campbelltown. Cumplieron su misión y la destrucción del dique seco de Saint Nazaire dejó al acorazado Tirpitz sin un lugar en el que ser reparado. 

 Mientras rabiaba de ira, Hitler ordenó reforzar las defensas del llamado Muro Atlántico al tiempo que destituía al comandante de las fuerzas alemanas en el oeste, el general Carl Hippert. 

  Solo cinco hombres lograron escapar de Saint Nazaire para regresar a Gran Bretaña. Por semejante hazaña, se otorgaron cinco Cruces Victoria, dos de las cuales fueron a título póstumo. 

  Pero, ¿qué fue del temido acorazado Tirpitz? Privado de una base de reparaciones, el monstruoso buque, terminó siendo destruido por los bombarderos Lancaster de la Royal Air Force en noviembre de 1944. 


Acorazado Tirpitz





Bibliografía 

Comandos y raids, Pere Romanillos





viernes, 3 de mayo de 2019

La torre de papel





Ya conocéis a Milos de Azaola, habitual de nuestras filas con su sección Lemegeton. Esta semana os presentamos su faceta literaria, y qué mejor que el propio Milos para hablarnos de su última novela: La torre de papel, una guerra literaria que hará las delicias de los más fervientes devoradores de libros. Sin más, os dejamos con las simpáticas palabras de nuestro compañero:




  La Torre de Papel es una biblioteca de bolsillo. Un libro que contiene todos los libros. Una confusión de lenguas, una mezcla disparatada de frases de mi propia cosecha y frases de otros autores. Pongo voz a los muertos, dejando que revivan con sus propias palabras. Se supone que es una novela —o algo así— pero está plagada de poemas, caligramas, boletines de noticias absurdas y definiciones sacadas de diccionarios malditos. Trasciende todos los géneros literarios, porque los abarca todos. Es la pesadilla de un crítico —tal vez por eso ninguno se ha animado a reseñarla todavía— y el sueño húmedo de un bibliófilo. Es el libro que nunca se atrevió a escribir Borges, la anti-Rayuela que se ríe de Cortázar. Es la novela hipertextual llevada al paroxismo, la metaliteratura como metralleta. Es un acto de sabotaje cultural, un atentado contra los clásicos de la literatura universal. Un suicidio comercial, la antítesis de un best-seller. Ninguna editorial decente se atrevería a publicarlo, así que lo publico yo. Por ahora sólo está disponible en español, pero sus páginas contienen obras de escritores franceses, italianos, alemanes, rusos, ingleses, irlandeses, estadounidenses, judíos, polacos, japoneses... Lo podéis comprar desde cualquier parte del mundo —bueno, a lo mejor desde Corea del Norte no— y por supuesto está disponible en papel, que por algo se llama así. Si fueras un mensajero de Amazon y naufragaras en una isla desierta con un cargamento de ejemplares de La Torre de Papel, no necesitarías más libros (¡y además tendrías con qué limpiarte el culo!). Pronto sustituirá a los libros de texto en las clases de literatura, ¡y los chavales se lo pasarán mejor que con el Quijote!






¿Dónde conseguirlo?


viernes, 26 de abril de 2019

El origen de las psicofonías




¡Abrimos nueva sección dedicada al mundo del misterio y la investigación! Y qué mejor que por la mano de nuestro colaborador Jorge Ríos, director del programa Informe Enigma, en radio Platja d´aro y el espacio Enigma en la onda, de Onda cero Menorca, además de investigador y colaborador en varios medios. Si todavía no conocéis a Jorge, esta es vuestra oportunidad. Y si tampoco conocéis el mundo de la transcomunicación, tenéis un motivo más para hacerlo ahora. 



  

  Cuando hablamos del mundo de la parapsicología, las dos primeras palabras que se nos vienen a la cabeza son “fantasmas” y “psicofonías”. Aunque tendemos a asociar ambas cosas, recientes experimentos han arrojado luz sobre la teoría de que no son necesariamente conceptos inseparables.

  La pretensión de este artículo no es otra que la de profundizar en el origen de los EVP (Fenómenos electrónicos de voz), más conocidos como psicofonías. Dicho fenómeno ha adquirido popularidad gracias a ciertos espacios televisivos. Sin duda, este es uno de los misterios más esquivos e irresolubles. Sólo podemos especular sobre su procedencia a través del contenido de los mensajes que nos hacen llegar esas curiosas voces metálicas y, en ocasiones, ininteligibles. 

  Si hay algo en lo que la mayoría de investigadores y estudiosos del tema coinciden es precisamente en que el origen de estas voces que, en ocasiones, interactúan con los investigadores es imposible de definir. Conocemos de sobra el enunciado de la ley de causa y efecto: "Todo en el universo tiene una causa específica; no hay causa sin efecto, ni efecto que no tenga una causa, y la magnitud de un efecto es equivalente a la importancia de la causa que lo generó. Este principio actúa sobre todos los planos de energía: materia, mente y espíritu”. Al disponer únicamente de lo que llamaríamos efecto, deberíamos buscar la causa u origen en otro plano dimensional. Quizás este mismo planteamiento fuera el que desató la curiosidad del pintor, músico y productor documental sueco Friedrich Jürgenson, pionero en el estudio de las EVP. Pero atribuir a Jürgenson el descubrimiento de este fenómeno es un gran error, ya que muchos antes que él se habían topado de frente con estos registros. 

  La palabra psicofonía, está compuesta por las raíces “psique” y “fono”, aludiendo a su origen psíquico. Sin embargo, otros investigadores prefieren usar el término parafonía, acuñado por el Dr. Germán de Argumosa. Este conocido investigador, creía que las voces registradas no eran originadas por la mente humana, sino por entidades asociadas al mundo de lo paranormal. ¿Pero qué es realmente una psicofonía? Podíamos decir que es un sonido o voz que refiere acontecimientos pasados o recrea escenas concretas. Son imperceptibles para el oído humano y la única forma de captarlas es mediante la grabación con aparatos electrónicos. Los registros obtenidos a lo largo de la historia son variados, hemos podido escuchar voces masculinas, femeninas e incluso infantiles. También sonidos de animales u otros de origen artificial como el de aviones o armas de fuego. Todos y cada uno de estos audios presentan diferencias en cuanto a velocidad, tono o timbre.

  Pero la gran pregunta sigue en el aire: ¿cuál es la verdadera naturaleza de estos registros? 




Un breve repaso por la historia 

  Como ya hemos citado más arriba, la historia sitúa su origen en las investigaciones del pintor, músico y productor Friedrich Jürgenson, quien descubriría el fenómeno en el verano de 1959. Pero si echamos la vista atrás en el tiempo, nos daremos cuenta que ya hay referencias de otros grandes investigadores que se toparon con estas voces o sonidos que, según algunos, proceden del otro mundo. 


1- Nicola Tesla y Marconi

  Es de sentido común imaginar que, tratándose de voces electrónicas, la primera persona que pudo conocer de cerca este fenómeno fue sin duda el inventor de la radio. Cuando buscamos el nombre del creador de tan revolucionario aparato, encontramos el de Guglielmo Marconi. Sin embargo, ha quedado demostrado que el primer aparato de radio fue inventando realmente a finales del siglo XIX por el olvidado genio Nikola Tesla. Sin embargo, Marconi jugó mejor sus cartas y patentó el descubrimiento en 1902, consiguiendo así el premio Nobel de Física en 1909. Más allá de esta lucha de egos, no hay duda de que ambos eran grandes visionarios y se toparon de frente con lo desconocido gracias a sus investigaciones con tan revolucionario invento. Tampoco les dieron la debida importancia a los sonidos y voces extrañas interceptadas por este aparato. El mismo Tesla se atrevió a asegurar que estas interferencias procedían de otro planeta. Pero, quizás, fuesen los primeros en escuchar las llamadas voces del más allá.



Nikola Tesla



Guglielmo Marconi



2– Thomas Alva Edison 

  De los 1003 inventos patentados por Thomas Alva Edison, hubo uno en concreto que nunca llego a ver la luz y llamó bastante la atención. Se trataba de un teléfono para hablar con los espíritus. Según afirma Nikola Tesla en sus diarios, Edison ideó este ingenio cuando supo por terceras bocas que Tesla había estado recibiendo voces y sonidos extraños a través de las ondas de radio. Edison se burló públicamente de Tesla, pero según el Dr Miller, su asistente, creía realmente que el croata había encontrado la manera de poder comunicarse con los muertos. Edison falleció sin descubrir el secreto de Tesla y sin llevar a cabo su prodigioso invento. 



Thomas Alva Edison




3– Ferdinando Cazzamalli 

  Fue un Neurólogo Italiano que dirigió un hospital psiquiátrico. Realizó un sinnúmero de experimentos entre los años 1923 y 1925. Encerró a varios pacientes en una jaula de Faraday con un aparato de radio, a fin de averiguar cómo influía la mente humana en este tipo de ondas magnéticas. Estas personas produjeron aparentemente ruidos audibles en los transmisores. Cazzamalli dedujo de ahí, que el cerebro en ciertas condiciones puede producir ondas cortas, que denominó ondas radiocerebrales. Algo que ya planteó un científico ruso, el Dr. Betcherew (1857-1927), cuando aseguró que las ondas cerebrales podrían ser portadoras del fenómeno telepático. Sin embargo, este experimente tampoco pudo asegurar el origen de las misteriosas voces. Con los años creó la SIM, Sociedad Italiana de Científicos Metafísicos.



Ferdinando Cazzamalli



4 - Padre Ernetti y Padre Gemelli 

  Estos dos sacerdotes se interesaron por el fenómeno psicofónico por casualidad, en el año 1952. Su intención era cambiar el formato de unos antiguos cantos gregorianos, concretamente de un grabador de alambre a uno de cinta. 

  Tras varios intentos, el alambre del que contenía la melodía original se rompió varias veces, por lo que los sacerdotes llegaron a pensar que no podrían conseguirlo. Desesperado, el padre Gemelli, miró al cielo y pidió ayuda a su padre fallecido. La sorpresa vino cuando al rebobinar la cinta se pudo escuchar claramente la voz de su difunto progenitor diciendo: “Claro que te ayudare, estoy siempre contigo”

  Estupefactos, los dos sacerdotes volvieron a repetir la grabación y, para su sorpresa, se grabó un nuevo mensaje: 


  “Pero Zucchini, está claro, ¿no sabes que soy yo?"


  Zucchini era un expresión cariñosa que utilizaba el padre del clérigo. Esto cambió para siempre la vida y las creencias del padre Gemelli, quien llegó a explicar los hechos al papa Pio XII. Para su sorpresa, el Sumo Pontífice lo tranquilizo diciéndole: “Estimado padre Gemelli, realmente no tiene que preocuparse por esto, la existencia de esta voz es un hecho estrictamente científico y no tiene nada que ver con el espiritismo. La grabadora de audio es totalmente objetiva. Recibe y graba ondas de donde quiera que procedan. Este experimento sea tal vez una piedra angular para el desarrollo de estudios científicos que reforzarán la fe de las personas en el más allá”. 

  Estas declaraciones se hicieron públicas en 1986, año en que el padre Ernetti concediera por primera vez una entrevista a la revista italiana “Oggi”, donde contó lo sucedido en 1952.



Gemelli con el padre Pio XII



5- Friedich Jürgenson 

  Como ya hemos dicho al principio, nos encontramos ante el caso más popular y conocido. Todo comenzó, supuestamente, cuando en la primavera de 1959 Jürgenson se encontraba junto a su mujer Mónica en una casa que habían alquilado para pasar el fin de semana. Sacó un micrófono por la ventana con la intención de grabar a un pájaro pinzón que se había posado en el alféizar. El aparato utilizado en este caso era un pequeño magnetofón, con el cual hizo varias grabaciones. Una vez terminó de grabar, reprodujo las cintas y en principio no encontró ninguna anomalía. El sonido de los pájaros se escuchaba perfectamente pero, pasados unos minutos, se dio cuenta de que lo que escuchaba era a alguien imitando el sonido de las aves. Las tomas quedaron estropeadas por un buen número de voces. Pero si algo le dejó petrificado fue descubrir que una de esas voces hablaba en noruego. Pensó que en el bosque había alguien más, así que decidió volver a repetir el experimento. Esta vez prestaría atención para que nadie pudiera colarse en las grabaciones. De nuevo, al reproducirlas escuchó una voz junto al sonido de los pájaros. se escuchaba perfectamente, y reconoció que se trataba de su madre fallecida refiriéndose a él con un apodo cariñoso que nadie conocía, Friedel.


  "Mi pequeño Friedel… ¿Puedes oírme?"


  Desde ese momento el mundo de la transcomunicación instrumental dio el pistoletazo de salida y se popularizó. Muchos son los investigadores que han asegurado que en su lecho de muerte, Jürgenson aseguró que no se topó con el fenómeno psicofónico por casualidad, sino que había escuchado tiempo atrás lo acontecido a los sacerdotes Gemelli y Ernetti, y que esto le animó contactar con el otro lado. 


Friedrich Jürgenson



  Sea como fuere, queda patente que el fenómeno psicofónico no es algo inventado por el hombre, pero sí descubierto por obra y gracia de la tecnología y el progreso. En este artículo hemos hecho mención a los casos más conocidos por el público, pero hubo muchos otros que también se toparon con estas extrañas voces. Incluso en la Primera y Segunda Guerra Mundial fueron célebres, ya que siempre había algo de procedencia desconocida que intercedía en las comunicaciones así como en los procesos de desencriptación de los mensajes del bando enemigo. Algo que sigue siendo desconcertante y que, aún a día de hoy, no podemos explicar. 







viernes, 19 de abril de 2019

Entrevista a Jacques Fletcher



Foto de Santiago Caruso

¡Cómo nos gustan las entrevistas! Sobre todo nos permiten conocer personas de gran talento y corazón. Hoy os presento a Jacques Fletcher, escritor, investigador, explorador y guionista además de buen amigo. Os dejo con Jacques y sus inquietudes:




1. ¿Cómo surgió dentro de ti la llama del espíritu aventurero? 

  Creo que he sentido ese afán desde siempre. Aunque en mi caso esa definición habría que matizarla un poco, ya que nunca me he sentido del todo afín con lo que la mayoría de la gente espera de un “aventurero”. Los aventureros son los que suben montañas por el mero placer de hacerlo; en general les gustan los retos adrenalínicos y eso no va conmigo.  Prefiero la definición de “explorador”, aunque la palabra pueda sonar pretenciosa o inapropiada para esta época. Pero es lo que soy. Cuando viajo, voy donde pocos se atreven y trato de buscar respuestas a las incógnitas que siempre me han obsesionado. Si para llegar a esos lugares hay que vivir mil aventuras, entonces sí, soy un aventurero. pero, sinceramente, cuando se trata de lugares sin nada que atrape mi interés cognitivo prefiero quedarme en casa comiendo un bistec, a poder ser con un buen whisky, en lugar de gusanos con agua insalubre, como me ha tocado hacer muchas veces. 


2. ¿Cuándo fue la primera vez que pisaste otras tierras y qué destino elegiste? 

  Mi primer viaje importante fue a Venezuela. Antes ya había estado en otros países, pero estas visitas no fueron trascendentes. Elegí el Orinoco y fui allí en busca de una etnia que me interesaba mucho conocer, sobre todo lo relacionado con su particular concepción del Más Allá. Fue algo realmente asombroso y fascinante. Tal y como suele ocurrir en todos los destinos que elijo, surgieron nuevas inquietudes. Este primer y filosófico enigma, me condujo —sin apenas darme cuenta— a explorar otros misterios aún más interesantes. 


3. ¿Qué lugar te trae mejores recuerdos? 

  Todos, pues regresé de cada uno de ellos con una gran maleta llena de conocimientos… y en ocasiones también de dudas... 


4. ¿Dónde pasaste más miedo? 

  En casi todos. Sea por una cosa u otra, siempre hay peligros y circunstancias poco apetecibles en los sitios que recorro. Me he encontrado con narcos, militares de gatillo fácil, colonos asesinos, indios a los que no les gustas, y también he vivido el carácter hostil de la naturaleza. 


5. ¿Cuál dirías que fue el viaje de tu vida? 

  La respuesta es la misma que la anterior. Todos. Aunque quizás, si me fuerzas a responder, te diría que el primero, por el mero hecho de haber sido el pistoletazo de salida. Aunque mi viaje al macizo guayanés fue especial debido a que por allí no pasaba nadie desde hacía más de seiscientos años. Vi cosas extraordinarias que a día de hoy no sé explicar muy bien. Otro de esos momentos que calificaría como especiales sucedió cuando me encontré con una ciudad perdida —perteneciente a una cultura desconocida— en pleno corazón del amazonas. 


6. ¿En qué momento se te ocurrió plasmar tus inquietudes en papel? 

  Desde pequeño me gustó escribir. ¡Aún conservo dos historietas que escribí con ocho o nueve años! Mi problema es que soy demasiado “todoterreno”, y le doy a todo (este es el motivo de que muchos no sepan definir mi género literario, ni mucho menos mis inquietudes intelectuales); lo mismo escribo una novela, que un guion o un ensayo. Me gusta tanto la etnología como la arqueología, la historia o la parapsicología. Otras disciplinas que me apasionan son la ufología y la historia desconocida. Eso sí, nunca me verás en el mundo del deporte, en especial del fútbol. 


7. ¿Te basaste en algún referente literario a la hora de iniciar tus andaduras en papel? 

  ¡Claro! Todos tenemos nuestros referentes y motivaciones. Algunos de mis referentes son Sir. Arthur Conan Doyle; Chesterton; Poe, Lovecraft; Posse, Becquer, y una enorme lista más. En cuanto a asuntos más filosóficos o científicos, nombraría Popper, pasando por Jung, Glasenapp Schopenhauer, y un larguísimo etcétera. 

  En el ámbito literario siempre he preferido a los autores clásicos —sin desmerecer a muchos actuales— porque considero que su pluma era mil veces superior. En los siglos XVIII, XIX y hasta mediados del XX, se produjo una magistral ola de literatos. Después, sucedió algo que hizo que la calidad en las letras descendiese. Ya no se busca esa calidad, ahora nos conformamos con sacar obras al mercado cuanto antes sin importar que el planeamiento pueda resultar ramplón. En una época donde todo el mundo puede ser “escritor”, la calidad ha descendido hasta niveles de letrina; estamos en un mercado saturado de libros, podemos encontrar buenos productos pero tendremos que escudriñar en un mar de papel con ínfimo valor. 


8. Si te preguntase por un libro perfecto a nivel formal, ¿Cuál me recomendarías? ¿Y el que más te ha impresionado? 

  Si nos limitamos a la literatura de ficción, te podría decir que quizás Sir Nigel, de Conan Doyle, sea para mí una obra cumbre. Si hay uno que me haya impresionado —limitándonos al terreno de la ficción y a un solo libro— diría que ha sido Los demonios ocultos, de Abel Posse. 


9. ¿Tienes algún autor de cabecera? 

  Tengo muchos. Desde Ossendowsky, hasta  Nietzsche o Krishnamurti pasando por Antonin Artaud, Aldous Huxley o John Lilly. Eso por mencionar sólo unos pocos y los más conocidos. La lista real sería interminable. 


10. Centrándonos ahora en tu obra, háblame sobre el proceso creativo de tu novela “En las brumas del dorado”. 

  Pues es una novela con la que estoy bastante satisfecho. Se basa, en parte, en mis propias experiencias en la selva pero también en un episodio histórico que siempre me fascinó: El tesoro oculto de Iñigo de Vascuña. Es un texto con muchos componentes históricos, perfecto para todo  buen amante de la aventura y del romanticismo clásico (me refiero al movimiento, no al “amor”. De hecho aquí hay poco amor). Imagina siete científicos españoles que se reunen a mediados de siglo XIX en una fabulosa biblioteca de Madrid. Uno de estos científicos tiene en su poder un manuscrito escrito por F. Martin, último superviviente de la expedición Dalfinguer e Iñigo de Vascuña, donde se desvela el escondite del tesoro. Se acomete una expedición a las selvas de Catatumbo, en Venezuela, pero algo sucede en el transcurso de esta decimonónica exploración. Nuestros protagonistas se encuentran con un extraño sujeto de extrañas vestimentas que les atormenta durante las noches, Esta sucesión de hechos da lugar al descubrimiento de un reino perdido en la espesura de la jungla. Esto es lo único que puedo decir para no destripar el contenido del libro. El texto entero está lleno de aventura, acción, misterio, historia, y sobre todo…un secreto oculto entre sus páginas que sólo el muy sagaz sabrá descubrir y que yo no desvelaré. El prólogo corre a cuenta de mi admirada Pilar Pedraza, la reina de las novelas de misterio y terror en este país. 


11. Tu último libro se titula Historias reales del más allá. 100 historias malditas. Cuéntame: ¿Está basado en vivencias personales? ¿Qué fue lo que te llevó a embarcarte en este proyecto? 

  El libro —que ya tiene prácticamente agotada su primera edición—, se inspira en otro libro clásico llamado El libro de los condenados, de Charles Fort. La obra reúne 100 historias diferentes enmarcadas en la denominación de “forteanas” por motivos obvios. Son 100 historias reales que se adentran en el campo de lo extraño, sobrenatural y misterioso, pero dentro de una esfera aún más misteriosa y trascendental. Es decir: lo extraño dentro de lo propiamente extraño. Por ejemplo, la historia de GEF, la mangosta parlanchina que fue estudiada por varios expertos. Lluvias de sangre en la India, Apariciones del diablo en un pueblo francés. La mano gigante que escribió un texto en el cielo, etc. Todas ellas diferentes entre sí y sorprendentes. He incluido también historias de fantasmas, pero sólo las que más llaman la atención. Las fuentes de donde han salido puedo asegurar que son fiables. Algunas de estas historias han sido redactadas en base a testimonios. El libro ha sido un éxito y estamos pensando hacer una segunda edición. 


12. ¿Cuál es el libro que más te ha gustado escribir? 

  El que estoy escribiendo en estos momentos y que espero aparezca en el mercado dentro de un par de años —¿Quizás con Ediciones Vernacci?— Una novela vampírica que hará las delicias de todo buen amante del género. Al menos, esa es mi intención. 


13. Háblanos sobre tus futuros proyectos, participaciones, etc. Todo lo que desees añadir. 

  Pues aparte de este último libro que te cuento, tengo también en marcha la segunda parte de Historias reales del Más Allá. También un proyecto sobre la verdadera historia de películas muy conocidas y que pocos saben que se basan en hechos reales —como por ejemplo Rambo o La cenicienta— y lo más importante, un cortometraje que me trae de cabeza y que espero poder realizar en breve. Amén de un nuevo viaje a las selvas peruanas para reencontrarme con una etnia de la que me quedaron muchas cosas por estudiar y aprender. Tengo también pendiente el recorrido de un río maldito en el que ningún indio o colono experimentado quiere jamás entrar, ya que se dice que está plagado de misterios y de muerte. Durante años he estado recopilando datos de la zona, y ahora toca el momento de visitarla. No obstante, como para todo esto se necesita dinero y la fortuna no parece querer acompañarme, tendré que estar aparcado hasta conseguir financiación. Si alguien que lea esta entrevista está interesado en participar, no tiene más que ponerse en contacto con nosotros. 



MÁS INFO



PONENCIA DE JACQUES FLETCHER: MANUAL DE SUPERVIVENCIA



viernes, 12 de abril de 2019

El completo manual del suicidio (Wataru Tsurumi)





¡Qué ganas teníamos de leer un nuevo artículo de nuestro colaborador José Ángel Conde! Y más cuando nos trae rarezas tan polémicas como esta. Recordad que podéis seguir las últimas novedades de José Ángel en su página de Facebook Josef A. además de en su Web oficial. Ahora os dejamos con este artículo tan interesante como escalofriante...



  
  Existen libros cuya importancia viene dada únicamente por el simple hecho de su existencia, esto sucede cuando la trascendencia e impacto de su contenido e intenciones eclipsan por completo sus propiedades formales o estéticas. Que en 1993 apareciera en Japón un libro titulado El completo manual del suicidio (en el original japonés Kanzen jisatsu manyaru), con el propósito literal de lo que su título anunciaba —es decir, un manual para suicidarse—, supuso inmediatamente y como no podía ser de otra forma, una auténtica convulsión social seguida de una polémica sin precedentes en suelo nipón. El contexto donde se enmarca la aparición de El completo manual del suicidio —el surgimiento en el Japón contemporáneo de toda una subcultura del suicidio juvenil— y su supuesta ambigüedad formal hacen realmente complicado explicar si tal obra se origina con la intención de aportar una nueva dimensión al problema o simplemente para extraer rentabilidad del mismo. Tampoco es posible averiguar si, en uno u otro caso, su intención es universal o meramente localista. No se explica su enorme éxito, ya que se transformó en un auténtico best seller a nivel nacional, que ha vendido más de un millón de ejemplares. Obviamente, se trata de una repercusión peligrosa para el prestigio de cualquier autor al tratarse de un tema extremadamente delicado que ha provocado fisuras en el inconsciente de toda una nación. El estudio y lectura de la propia obra física no ayudaría en principio demasiado a clarificar sus intenciones. Editada tan sólo en japonés y en chino —con ediciones descatalogadas en inglés y otros idiomas según algunos foros—, intentar realizar una reseña mínimamente efectiva del manual se torna un auténtico trabajo de investigación, agravado por el hecho de la escasa y reduplicada información que existe en la red, muchas veces totalmente arbitraria y la mayoría muy poco contrastada. Todo ello parece dotar a El completo manual del suicidio de un aura de inaccesibilidad y marginalidad (al menos para el lector/investigador occidental) que quizá tenga más que ver con nuestros prejuicios y expectativas que con lo que en realidad supone. El objetivo final de este artículo, en honor a la verdad, más que emitir juicios de opinión, es el de recopilar brevemente todos los gajos de información dispersos en este orden: sobre el contexto en que aparece, sobre el texto en sí y sobre el aspecto que considero más revelador de todos: el relativo a las opiniones del autor detrás de su escritura.


Wataru Tsurumi


La subcultura del suicidio 


  «No hay nada malo en el suicidio... Siempre ha formado parte de nuestra cultura», afirma su autor Wataru Tsurumi, figura que no ha dejado de ser incómoda desde la aparición de su libro clave. En la actualidad volcado hacia un activismo que incluye la lucha antinuclear y la defensa de la agricultura de subsistencia, autor de estudios como Postcapitalism declaration. Este graduado en sociología y antiguo editor periodístico siempre ha mantenido una actitud muy crítica frente al capitalismo y un afán permanente por remover conciencias, que muchos vinculan con una intención oportunista o, simplemente, sensacionalista. Según el propio Tsurumi, que nunca ha expresado ningún tipo de arrepentimiento por ello, una de sus intenciones al publicar un detallado manual para matarse a uno mismo era la de crear de una vez por todas un debate público sobre un tema que él considera tabú para la sociedad de su país, pese a que es cierto que siempre ha formado parte de la peculiar idiosincrasia nipona. Sin embargo es necesario distinguir la diferente dimensión que posee el acto del suicidio en las culturas orientales, como ya hiciera Emile Durkheim allá por 1897 en su obra El suicidio, donde señala que, mientras que en occidente se considera una acción realizada contra la propia persona, entendida ésta como ente individual y único, en oriente se comete una suerte de “suicidio altruista”, ya que la persona está totalmente vinculada al sentimiento colectivo de la comunidad. De ahí que a lo largo de la historia de Japón el quitarse la vida siempre ha sido consecuencia de una “cultura de la vergüenza”, en la que acabar con la propia existencia se consideraba una acción moral responsable, encaminada a lavar el honor perdido tras la comisión de una falta. Esto ha sido así sobre todo en el ámbito militar, en el que el suicidio ha sido incluso ritualizado a través por ejemplo de la celebérrima redención final del harakiri cuando no ha formado parte de la propia táctica de combate, tal es el caso de kamikazes y kaiten en la Segunda Guerra Mundial; pero también está ciertamente arraigado en la sociedad civil, donde son célebres los “pactos suicidas” (shinjuu) entre amantes, uno de los temas capitales tanto del drama lírico Noh como del bunraku o teatro de marionetas. 

  A pesar de todos estos antecedentes culturales, lo cierto es que en los últimos años Japón ha experimentado cómo el suicidio ha llegado a convertirse en uno sus más dramáticos y desasosegantes problemas, motivando una más que justificada alarma social tanto por las enormes cifras de afectados como por la dificultad a la hora de aplicar soluciones efectivas. El hecho es que hasta 2011 el gigante asiático alcanzó una cota de suicidios superior a los 30.000 fallecidos durante 11 años consecutivos, alcanzando su techo histórico en el 2003 con 34.427. Aunque dicha tasa se ha visto ligeramente reducida en los últimos años, lo cierto es que Japón se sigue encontrando entre los 10 países del mundo en los que se cometen mayor número de suicidios
.


  Numerosos son los motivos que se han esgrimido, entre ellos los económicos a raíz de la crisis mundial de 2009, pero el componente verdaderamente traumático y diferencial es que se ha convertido en la principal causa de muerte de los jóvenes entre 20 y 30 años, en un país en el que el índice de natalidad se ha reducido a niveles alarmantes y en el que siempre ha existido una enorme competencia social. Esto se ha agudizado aún más por la creciente inseguridad del mercado laboral y la falta de expectativas de ascenso social propias de la recesión, pero también hay que tener en cuenta que, a pesar de su poderío tecnológico, la sociedad nipona es aún fuertemente homogénea y tradicional, predominando estructuras de presión jerárquica que fomentan la meritocracia y la competencia, no sólo en el mundo del trabajo, sino también en la escuela y en la familia. Quizá ese fuerte contraste entre ultramodernidad hi-tech y milenarias tradiciones sociales sea el factor esencial en un proceso de alienación juvenil que parece ser más bien de alcance global, con especiales consecuencias en las economías emergentes del extremo oriente. En el caso de Japón es representativa la figura de los hikikomori, término que en japonés equivale a “inhibición”, “reclusión” o “aislamiento”, y con el que se define a esos jóvenes aislados y encerrados en sus cuartos cuyo único contacto social se realiza a través de la tecnología, más principalmente internet. Precisamente la red ha sido utilizada para establecer una macabra moda de nuevos “pactos suicidas” o netto shinjuu entre los interesados en acabar con su vida, personas que normalmente no tienen ninguna relación entre sí pero que deciden reunirse con el propósito de aniquilar su existencia conjuntamente, un fenómeno que muchos psicólogos explican por el proceso de proyección e identificación que se produce entre personas con el mismo objetivo, aún mayor cuando entre éstas no existe ningún tipo de lazo afectivo o experiencias compartidas, un anonimato que en última instancia ayudaría a los participantes a llevar a cabo tan drástica decisión. Bastante sonados fueron también los casos de suicidios que varios jóvenes transmitieron en directo a través de plataformas de stream de internet.





Autoayuda en negativo

  Aun así lo cierto es que el número de suicidios aumentó después de la publicación del manual, lo que muchos le han achacado debido a lo gráfico y científico de los métodos de aniquilación explicados, incrementando la efectividad a la hora de aplicarlos, y también al hecho de que junto a muchos cadáveres se han encontrado copias del libro. Frente a todos los ataques su autor se ha mantenido siempre firme: «Si alguien se quiere matar, lo acabará haciendo porque esa es su intención al fin y al cabo» y con actitud decidida hace gala de su intención de generar un gran debate social sobre el problema: «Las autoridades me culpan porque son incapaces de responsabilizarse de los problemas económicos, políticos y sociales que son la verdadera causa de los suicidios».

  Lo que en realidad es El completo manual del suicidio es literalmente un detallado y explícito manual de 198 páginas para la correcta ejecución del suicidio, dividido en once áreas temáticas o modalidades concretas, entre las que se encuentran sobredosis, ahorcamiento, ahogamiento, auto-defenestración, envenenamiento por monóxido de carbono, inanición, arenas movedizas, seppuku, e incluso ataque de osos. Cada sección incluye ilustraciones demostrativas a modo de dibujos de libro de texto de anatomía y una tabla en la que se puntúan con una escala de uno a cinco calaveras, siendo cinco el máximo, seis conceptos diferentes: dolor, preparación, fealdad, incomodidad para otros, impacto y letalidad. Al final de cada sección se incluyen también estudios sobre casos de suicidios fracasados, como forma de llamar la atención sobre lo que no se debe hacer. En muchos artículos tendenciosos se llega a decir que también incluye sanguinarios fragmentos de cómic al estilo manga, pero lo cierto es que tan sólo se limita a dibujos esquemáticos explicativos para reforzar lo escrito. También incluye algunas fotos reales y mapas, como el que acompaña a una especie de guía para acceder al bosque de Aokigahara —Mar de árboles—, situado al pie del monte Fuji y uno de los lugares favoritos de los suicidas japoneses, que el libro define como el perfecto lugar para morir. Dicha mini-guía se completa también con una lista de hoteles de la zona.


Cuerpos encontrados en Aokigahara


  Como en todo manual el tono es todo lo aséptico que puede corresponder a una descripción meramente científica de consejos prácticos para llevar a cabo cada una de las formas de autoasesinato. He aquí un par de ejemplos:



AHOGAMIENTO 

  Basta tener agua, el método se puede llevar a cualquier lugar. Sin embargo, el sufrimiento es similar a la asfixia y el cadáver queda horrible. Viéndolo desde una perspectiva más amplia, no es el mejor de los métodos de suicidio. 




AUTO-COMBUSTIÓN VOLUNTARIA 

  El método que tiene más impacto en otras personas. Se resume con sólo esto: impactante para otros. Cabe la posibilidad de que tu nombre quede grabado en la historia. Sin embargo, el dolor es extremo y el cadáver queda horrible. 


  Mención especial merece el capítulo que habla sobre cómo cortarse las venas correctamente. 

  Esta frialdad científica es por sí sola parte del gran impacto que conlleva el libro, pues en principio presupone que no se realiza ningún juicio moral sobre el hecho del suicidio, pero es necesario disentir en esta apreciación por dos simples razones. La primera es que el hecho de que exista un afán descriptivo significa ya que el autor se posiciona sobre el suicidio al avisar sobre los efectos de cada una de sus modalidades, por lo tanto acepta que éste se produzca y no lo censura de ninguna manera. De hecho es el propio Wataru Tsurumi el que así lo explica: «La razón por la que describí cada método con tanto detalle fue ayudar a personas que sufren a buscar otras soluciones o al menos a evitar el sufrimiento implícito en la elección del suicidio». La segunda razón la encontramos en el prefacio del propio manual, donde quedan reflejadas las auténticas opiniones del autor, que se verán reforzadas en entrevistas posteriores y en el libro que editará a raíz del éxito del primero: Nuestro completo manual del suicidio, un intento de reflejar el debate suscitado recogiendo las numerosísimas cartas recibidas por el autor opinando sobre su obra.





Catarsis posmoderna y un ladrillo más en el muro

  Tan sólo el texto que precede al cuerpo del manual es más que suficiente para desmontar todas las falacias emitidas en torno a una falta de posicionamiento del autor con respecto a la necesidad del suicido. Puede que no nos encontremos ante una directa apología del mismo pero, sin lugar a dudas, es un auténtico ejercicio de empatía hacia los sentimientos que pueden conducir a él.

   Wataru Tsurumi ilustra así en tan sólo unas líneas, con una sencillez y contundencia casi líricas —como si su prólogo fuera el haiku de un ensayo más extenso que aún no ha llegado a escribir—, el camino hacia el suicidio como un proceso de auténtica pérdida progresiva de objetivos y valores. Los mismos títulos de los epígrafes que lo componen (Otro ladrillo en el muro, La naranja mecánica) hacen referencia a iconos de la cultura posmoderna, ya que en ellos se desarrolla una especie de escatología o catarsis que desemboca en lo que él considera el punto culminante de la organización humana contemporánea. 

  Tsurumi parte de la experiencia de su generación, la de los 80, donde la progresiva anestesia de los diferentes impulsos de cambio implícita en el estado del bienestar convivía con la amenaza física del conflicto nuclear propio de los últimos momentos de la Guerra Fría, conflicto que es vivido como una liberación del tedio que supondría la consolidación del modelo de progreso y desarrollo de occidente, quizá un trasunto de ese discutido “Fin de la Historia” enarbolado por Fukuyama: «Si queremos más emoción, si de verdad queremos que el mundo se acabe, tenemos que hacer algo». Pero dicha liberación no llega y el nuevo destino a afrontar es luchar contra el tedio de la vida ordinaria, que Tsurumi apostillará citando precisamente al escritor japonés que buscó sublimar con su suicidio un acto de honor y belleza con el que justificar su propia existencia, Yukio Mishima, en su novela autobiográfica Confesiones de una máscara: «la vida ordinaria es incluso más horrible que la guerra». 




  Sin embargo estamos ante un combate estéril, en el que los resultados o los posibles premios son constantemente atrasados hasta el punto de nunca presentarse: «Sí, la clave es “repetidamente” y “a paso lento”. Los acontecimientos sustanciales continúan surgiendo repetidamente y a paso lento. Este es el primer elemento que lleva al suicidio». Seguidamente llega un proceso de asimilación del hecho de que la vida en realidad carece de importancia, ilustrado mediante el caso de las hermanas de Toyoma en 1978, las cuales aparentemente decidieron quitarse la vida siguiendo las azarosas combinaciones de un juego infantil elaborado por ellas mismas. La conclusión es contundente: el aparato del sistema establecido como sociedad, seguirá funcionando de manera impertérrita si una vida desaparece, vida que no será más que “otro ladrillo en el muro” prontamente reemplazado. Una vez llegados a este punto, cualquier intento de continuar nuestras vidas es vano, porque aceptar lo ínfimo de la existencia hace que nos volvamos definitivamente insensibles arrastrados por la deriva de la rutina impuesta, tanto que según Tsurumi se hace difícil discernir si estamos vivos o muertos. Todo se resume en una inercia que aliena por completo al individuo. La mayoría elegirá seguir, pero los caminos están perfectamente establecidos para todos por igual (estudios, matrimonio, trabajo) sin posibilidad de escape o de elección: «Si ese es el caso, vivir y la vida ordinaria no tienen sentido. Vivís como los pollos en la granja, destinados a ser consumidos en el futuro». Los mantras que se suelen utilizar para convencer al suicida de que tome la decisión contraria son los siguientes: «todo puede cambiar», o «harás sufrir a tus seres queridos», mantras que no tienen el más mínimo efecto o sentido cuando su vida ya no se siente como tal. Entonces llega el momento de la crucial decisión. Tsurumi concluye su obra señalando la importancia del respeto de la capacidad de elección, hecho diferenciador de la condición humana:

  «Sí, puedes cometer suicidio. Si sientes malestar, resentimiento o incluso dolor en tu vida diaria, en la escuela o en el trabajo, puedes dar un paso a través de esa delgada línea hacia la muerte. Nadie puede detenerte».