viernes, 3 de julio de 2020

En un mar de muertos








¡Viernes literario! Hoy tenemos el gusto de recibir en nuestras filas a José Rodolfo Espinosa Silva, escritor y profesor de origen mexicano que, además de participar en varias antologías, ha publicado varios libros entre los que se encuentran: El regreso de los dioses, la batalla de Folkvangr (Caligrama, 2019), Pacto Maldito (Pathbooks, 2019), Las llaves de R’lyeh (Pathbooks, 2019), Para destruir el final y otros cuentos de fantasía y ciencia ficción (Kaus, 2019) y El demiurgo y otros cuentos fantásticos (Kaus, 2020).  Y qué mejor carta de presentación que este relato titulado En un mar de muertos. Recordad que apostar alto no es siempre la mejor opción, sed precavidos si no queréis veros con el agua al cuello (nunca mejor dicho...)





En un mar de muertos

Es la inscripción que se lee en la placa debajo del cuadro que muestra un hombre parado junto a un faro mirando hacia las profundidades del océano, donde centenares de esqueletos arrastran a otro sujeto idéntico a él a las profundidades marinas. 

   Dicha pintura se ubica al centro del salón de juegos de Il casinò della vita. La contemplo por unos momentos, como esperando hallar alguna respuesta o que provoque una epifanía que me ayude a salir de este embrollo. Mi padre decía que un hombre con fe, vale más que uno con suerte. 

   Lo cierto es que tengo pocas posibilidades. Es la penúltima ronda y sobre la mesa están dos reinas (de diamante y de corazones), un ocho de picas y un as de tréboles. 

  La chica a mi derecha se levanta, puedo ver el terror en sus ojos. Escucho como sus uñas rasgan la orilla de la mesa. Su blusa amarilla está empapada de sudor. Entonces corre. Un estruendo. Cae abatida por la bala. El crupier guarda el arma bajo la mesa. 

  —Su turno —me dice. 

  No le atiendo. Observo el humo rojo que emana del cuerpo de la chica y flota por el salón hasta el trono de Mammón quien abre la boca y lo aspira. Toma un pañuelo verde de su solapa y se limpia los labios. Viste un traje color gris oscuro y usa mocasines negros. Su apariencia es la de un hombre rondando los cuarenta. De hecho, cuando entré, temí que se exagerase la fama del lugar. No fue hasta que vi morir a los primeros, hasta que vi como el demonio se alimentaba de sus almas y, por supuesto, hasta que vi ganar al primer jugador, que lo creí. 

  En Il casinò della vita las reglas son sencillas. Se apuesta todo. Omnia aut nihil. Sólo hay un ganador por mesa. Seis jugadores. El premio, cualquier cosa que desees. Cien millones de dólares, la mujer de tus sueños, la cura para alguna enfermedad. El demonio lo consigue para ti. Los otros cinco en cambio… Bueno, ¿quién juega esperando perder? 

  —Su turno —escucho el corte de cartucho y vuelvo a la realidad; a mi par de ochos rojos. 

  —Voy —respondo. Es lo único que puedo decir, es lo que dice también el anciano a mi izquierda y la mujer que sigue de él. Porque la otra opción, la de rendirse…y nos ha quedado claro que tampoco podemos correr. 

  Un par sujetos en traje recogen el cuerpo de la chica. Si son demonios o humanos al servicio de Mammón, lo ignoro. 

  —Última ronda —anuncia el crupier. Toma una carta, el tiempo se hace lento, pesado. Si la carta es mayor a nueve estoy perdido, lo mismo si es de color rojo. La única carta que me podría ayudar sería… ¡SÍ! Un ocho de tréboles. Casi se me sale un “Gracias a Dios”. 

  El hombre a la izquierda del crupier —un treintañero con gafas oscuras, quien había mostrado mucha seguridad durante toda la partida—, ahora muestra un rostro desencajado. 

  —Voy —se le corta la voz. 

 —Voy —dice el gordo a su izquierda. Su camisa azul rey está empapada de sudor. Usa una toallita a juego para limpiarse la frente. 

  Seguiría la chica de amarillo. Ver su lugar vacío me hace perder la poca confianza que gané. 

  —Voy —digo, quizá sean mis últimas palabras. 

  Los siguientes jugadores van también. 

  —Jugador número 1, descubra sus cartas. 

  El hombre se quita las gafas. Puedo ver que le falta un ojo. Respira hondo antes de descubrir sus cartas. Un as de picas y un nueve de tréboles. Par de ases. Respiro aliviado. 

 El gordo destapa sus cartas con una sonrisa tamborileándole el rostro. Reina de picas y dos de corazones. Otro estruendo. El hombre tuerto yace en el suelo, el crupier le ha disparado en la cabeza. 

  Descubro mis cartas rápido. Al ver mi póker de ochos, el gordo mira al crupier como suplicando misericordia. Recibe un disparo por la espalda. Uno de los hombres de traje acaba con su vida. 

  El anciano da vuelta a sus cartas con una lentitud que me hace temer por mi vida. Pero una vez las revela, el miedo es remplazado por lastima. Él nos contó, antes de empezar, que su hija tenía cáncer, nos suplicó que le dejásemos ganar. Aparté la mirada, justo como ahora. Quizá eso sintió mi padre al perder hace veinte años. No lo sé. Pero si esa chica tiene un hermano, el sentirá lo mismo que yo cuando Matilde murió y papá no regresó. 

  Sólo quedamos dos. La mujer de negro y yo. Será algún augurio que anuncie mi funeral. Descubre sus cartas. Sonríe. Reina de tréboles y de picas. 

  —Pokér de reinas —anuncia. 

  El crupier levanta el arma. Yo trago saliva. Dispara. La mujer cae al suelo. 

  —Tenemos un ganador —anuncia el crupier —preséntate ante nuestro señor Mammón para hacer tu petición. Mientras camino hacia el trono del demonio, comprendo lo que sucedió. Sonrío. 

  —¿Puedo pedir lo que quiera? 

  El demonio asiente con la cabeza. 

 —¡Qué cierres este maldito lugar!, ¡qué se hunda en el olvido!, ¡qué jamás vuelva a existir un sitio como este! 

  Siento todas las miradas en mí. Los jugadores de todas las mesas se han detenido. Esperando tal vez, que sea un chiste, o que el demonio se niegue. Pero Mammón luce molesto. Lanza un rugido que me deja sordo por unos momentos. Me llevo la mano a la oreja y descubro que sangra. Ambas. Una ola enorme viene hacía mí. Me golpea. Estoy bajo el mar. Arriba hay una luz. Nado hacia ella pero justo cuando voy a salir a tomar aire algo me detiene. Es mi padre. Me sujeta por la pierna. Debajo de él un hombre gordo, un tuerto, el maldito anciano, la chica de amarillo, un mar de cadáveres.


viernes, 26 de junio de 2020

Kelly-Hopkinsville: terrorífico origen de los hombrecillos verdes




Humanoide de Kelly-Hopkinsville. Imagen sujeta a derechos
de autor





A finales del año 2014 la todopoderosa agencia central de inteligencia (CIA) fundada en 1947 por el desaparecido presidente Harry S. Truman, realizó unas impactantes declaraciones a través de su espacio en Twitter. Dichas declaraciones fueron reveladas, concretamente, con fecha del 29 de diciembre del mencionado año y en ellas la agencia afirmaba ser la responsable de la oleada de avistamientos y, en líneas generales, actividad inusual percibida por millones de testigos en los cielos durante la década de los 50. En tal tweet, además, la agencia adjuntaba un archivo público con una serie de documentos que corroborarían su "confesión". El documento adjunto mostraba un programa secreto de desarrollo de los famosos aviones U-2, capaces de volar a una altitud de 18.000 metros, lo cual, según la agencia, habría dado lugar a la alarma de los ciudadanos. Si tenéis curiosidad respecto a este hecho, a continuación os dejo el enlace del tweet original, fechado, tal y como dije en párrafos anteriores, el 29 de diciembre del año 2014.






    Sin embargo, mucho más allá de todas estas alarmas y testimonios desmentidos por la propia CIA, lo cierto es que durante los años 50 se vivieron algunos sucesos de carácter excepcional. Tales sucesos han causado mella dentro de la cultura popular amén de convertirse en clásicos inmediatos de la disciplina conocida como ufología u ovniología en España. El caso que nos ocupa es, sin duda, uno de los más impresionantes y al mismo tiempo ambiguos que podemos encontrar dentro del mundo de lo insólito.

     El 21 agosto del año 1955, los miembros de una familia residente en la granja Sutton, situada entre la pequeña localidad de Kelly y la ciudad de Hopkinsville (Condado de Christian, Kentucky), acudieron a la comisaría de Hopkinsville en estado de pánico. Según el testimonio de la familia (compuesta por 5 adultos y 7 niños) que en aquellos momentos se encontraba acompañada por un hombre llamado Billy Ray Taylor, la granja estaba siendo asediada por un total de entre 12 o 15 criaturas de aspecto humanoide, baja estatura (90 cm concretamente) y orejas prominentes y puntiagudas que, conforme a dicha versión, tenían aspecto de duende. Así mismo, aseguraron que dichos seres parecían flotar en el aire a pesar de mostrar unas piernas atrofiadas y que en lugar de manos podían apreciarseles una suerte de dedos largos terminados en garra. También afirmaron que en su rostro se podían ver dos grandes óvalos a modo de ojos. Tan alterado era el estado de los testigos que, alarmadas, las autoridades decidieron tomar cartas en el asunto. Se desplazó hasta el lugar de los hechos un pequeño grupo de militares de la base de Fort Campbell, amén de algunos miembros de las autoridades locales. No obstante, la versión oficial afirma que no se encontraron pruebas contundentes, a excepción de los casquillos disparados por las armas que la familia dijo haber utilizado a modo de defensa.

   Fue el amigo de la familia, Billy Ray Taylor, quien confirmó en su declaración haber sido el primero en avistar una serie de luces coloristas cuando, a las 19:00 horas, se dirigía a sacar agua mediante una bomba. Asustado, hizo mención del suceso, pero la familia le restó importancia. No fue hasta las 20:00 horas, cuando la familia comenzó a escuchar unos ruidos de procedencia extraña, que saltó la alarma. Los ladridos del can adoptado por los Sutton desde hacía años pusieron en guardia al patriarca de la familia y a Taylor, que decidieron salir al exterior arma en mano. Pero el verdadero pánico llegaría con el avistamiento de una criatura, con las características arriba descritas, que trataba de ocultarse en el bosque próximo a la granja. No sabemos si realmente en un gesto de rendición o no, la criatura fue vista caminando hacia la casa con las manos en alto, y fue entonces cuando estalló la guerra. Las armas utilizadas fueron una escopeta y un rifle del 22, ambas disparadas contra el inesperado visitante, parece ser que con acierto, ya que los testigos dijeron haber escuchado un sonido metálico que bien podía haber sido provocado por el impacto contra la extraña armadura o traje metálico que, según sus palabras, vestía la criatura. Otros dos miembros de la familia Sutter decidieron acudir al rescate, pero uno de ellos fue atacado en la entrada de la casa por lo que describiría como una suerte de mano con garras. Una vez se hubo zafado de dicho ataque, ambos compañeros lograron alcanzar de un disparo a otra de las criaturas, que se encontraba en el porche, pudiendo escuchar el mismo sonido metálico que sus camaradas Taylor y Elmer Sutter (nombre por el que era conocido el patriarca de los Sutter).  

   La pesadilla continuaría en el interior de la vivienda, donde los miembros de la familia no cesarían en su batalla campal contra las terribles criaturas que asediaban la casa, golpeaban las ventanas, trepaban por los tejados e incluso, conforme a declaraciones posteriores, eran capaces de trepar por las paredes. Pero no solo la familia Sutter fue testigo de los insólitos acontecimientos, ya que los extraños visitantes se desplazaron hacia las granjas circundantes para continuar sembrando el pánico. En vista de que aquello no cesaba, tanto la familia Sutter como los Taylor decidieron desplazarse en torno a las 23:00 horas hasta la comisaría de Hopkinsville, situada a 30 minutos. Tal y como se afirma en párrafos anteriores, acudieron al lugar de los hechos varias autoridades y un fotógrafo encargado de testimoniar los daños. Los habitantes de las granjas vecinas dieron credibilidad al testimonio de los Sutter, ya que afirmaron haber visto luces y percibido ruidos de origen desconocido. Las únicas evidencias halladas al respecto fueron los casquillos y las marcas de disparos, amén de un extraño objeto verde y luminoso que fue encontrado en las cercanías y retirado a modo de prueba. Extrañamente, este objeto desapareció al día siguiente y jamás se supo más de él...

    Terminado el trabajo las autoridades se retiraron en torno a las 2:15 de la mañana, pero las criaturas no se sintieron ni mucho menos amedrentadas. La familia afirmó que que aquellos seres regresaron y no cesaron en su empeño de sembrar el terror hasta, aproximadamente, las 4:45 de la mañana. Aterrorizados, los residentes de la granja decidieron abandonarla al día siguiente, por temor a un segundo ataque.

    Como no podía ser menos, la prensa local se hizo eco de los extraordinarios acontecimientos, deformando algunos de los detalles relativos al caso. Sin duda, el cambio más conocido es el relativo a las criaturas tratadas por la prensa como hombrecillos verdes, a pesar de ser descritas por los testigos con una vestimenta metálica. Tal vez este cambio se obró a raíz de que los afectados señalasen que los seres aparecían recubiertos de un halo de luz verdosa y brillante aunque, ciñéndonos a los testimonios originales, sus cuerpos no fuesen propiamente verdes. Esta designación marcaría un antes y un después en la imaginería popular, transformandose en la definición per se para los habitantes de otros mundos.

   ¿Verdad o ficción? Lo cierto es que los testigos continuaron relatando la misma historia una y otra vez en todos y cada uno de los medios a los que fueron invitados. Tachados de oportunistas por unos y de realmente afectados por otros, cabe partir una lanza a su favor dado que el propio jefe de policía Russell Greenwell, quien recogió la denuncia de los hechos en Hopkinsville, afirmó literalmente: estas no son la clase de personas que normalmente acuden a la policía… Algo les asusta más allá de su comprensión.

   
Testigos del caso Kelly-Hopkinsville. Imagen sujeta a derechos
de autor

   Más allá, mucho más allá de su correspondencia con otros casos de similares características que podríamos tratar aquí más adelante, como el caso de una profesora de natación que, tras ver los bocetos de las criaturas en el periódico local, declaró que eran similares a los seres por los que fue atacada una semana antes, la huella de Kelly-Hopkinsville traspasaría las fronteras de la cultura popular para quedar ligada, por siempre, al mundo del séptimo arte. La producción por excelencia relacionada con el también conocido como caso de los duendes de Hopkinsville, es sin lugar a dudas una de las más icónicas de Steven Spielberg, el llamado rey Midas de Hollywood: E.T, el extraterrestre (1983). Cuentan que el cineasta se hizo eco de esta historia mientras se encontraba en pleno rodaje de la producción Encuentros en la tercera fase (1978). La cinta experimentó un éxito sin precedentes y Columbia Pictures instó al director, que estaba poco o nada interesado, a trabajar en una segunda parte que originalmente iba a titularse Watch the skies. Descartado tal título y reemplazado por el de Night Skies, esta cinta tendría como protagonistas a unos malvados científicos alienígenas capaces de comunicarse con los animales. Al igual que en los sucesos de Hopkinsville, los protagonistas afectados serían los dueños de una granja y cinco los aliens que habrían de aparecer. Las criaturas tendrían un carácter malvado, a excepción de una de ellas, que entablaría contacto con el personaje del hijo autista. Para llevar a cabo toda esta obra, Spielberg cedió el testigo del guión a John Sayles y contó con el especialista Rick Barker para el diseño de las criaturas.



Diseños de Rick Barker para Night Skies. Imagen sujeta a 
derechos de autor.


  Sin embargo, el director estadounidense cambió de planes en el transcurso de un plácido viaje a Túnez, donde se decantó por el carácter pacífico y tranquilo de las criaturas de Encuentros en la tercera fase. La casualidad del destino quiso que se cruzase en su camino la guionista Melissa Matheson, por aquel entonces novia de Harrison Fort, con la que convendría que la mejor parte del guión era la relacionada con la amistad entre el hijo de la familia y la criatura de origen alienígena. Así fue como comenzó a forjarse el guión de la tierna historia que conocemos hoy día, capaz de conmover el corazón de niños y adultos durante generaciones. La reacción de crítica y público fue unánime y fueron muchas las personalidades importantes que felicitaron al director, entre ellas el cantante Michael Jackson o la princesa Diana de Gales. No obstante, la felicitación más inquietante de todas fue la del entonces presidente Ronald Reagan, quien tras la proyección privada que tuvo lugar en la Casa Blanca, afirmó con seriedad: Hay muchos aquí, en esta sala, que saben que todo lo que se vio en esa pantalla es absolutamente cierto. Más adelante, Spielberg trataría de restar importancia a estas palabras argullendo que se trataba de una simple broma, pero sus palabras afirmando: Creo que sólo intentó hacer un chiste sin sonreir, nos dan a entender que nunca estuvo totalmente convencido de la "broma"...


Imagen sujeta a derechos de autor


   Como vemos, la popularidad del considerado como el suceso más terrorífico del mundo de la ufología, ha constituido la semilla de importantes y magníficos proyectos además de convertirse en todo un icono capaz de alimentar la imaginación de soñadores y amantes del mundo paranormal. No importa que creamos o dudemos, lo único verdadero es que nos encontramos ante un fenómeno  singular e irrepetible que resistirá con entereza el paso de los años.


NIEVES.


BIBLIOGRAFÍA

-Alien Legacy (Geraldine Sutton-Stith, 1994)
-Steven Spielberg, some green man and Hopkinsville  (artículo de Erick Moore, 2015)



  

viernes, 19 de junio de 2020

Anatomía de las casas encantadas








¡Hoy tenemos una colaboración muy especial! Demos la bienvenida a Jorge Herrero Martínez, lector compulsivo y amigo de Caosfera que tiene a bien recuperar uno de los lanzamientos más interesantes del año 2016: Anatomía de las casas encantadas, de Iván Mourin. Gracias por tu aportación Jorge, esperamos tenerte en más ocasiones: 





Sinopsis: Las casas son seres vivos y, como tales, pueden empatizar con todo lo que sucede en su interior, desde acontecimientos felices hasta las tragedias más terribles. Esto último puede dañarlas y hacer que se sitúen en una posición defensiva y de agresión. Esta obra propone un viaje por los diversos rincones que componen una casa y, con la ayuda de profesionales de la arquitectura, la psicología o la fotografía, descubriremos qué sucesos pueden ocurrir en ellos, cómo las personas pueden influir en muchos de estos procesos -ya sea de modo consciente o no- y cómo las nuevas tecnologías han provocado la reactivación de fantasmas, espectros y otros entes, convirtiéndolos en fenómenos virales. Las casas hechizadas están ahí, y en cualquier momento de nuestras vidas nos podemos encontrar en una.


Anatomía de las casas encantadas es un apasionante ensayo que sumergirá al lector en una absorbente y adictiva lectura, amén de lograr que mire su hogar con otros ojos. Todo ello escrito de una forma muy amena, lo que convierte este libro en una gran lectura. Anatomía de las casas encantadas es el último libro de Ivan Mourín, autor de las novelas, Niños perdidos, Sociedad Tepes y Resurrección (Crónicas del Caído). Se le conoce también por su participación en un buen puñado de antologías, y la dirección de dos cortometrajes: Intrusos (Ganador del Premio del público del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges 2014) y Memento Mori

   Para este libro ha dejado de lado el género del terror y se ha decantado por el ensayo, y no puede haber empezado con mejor pie, ya que esta obra ha sido la ganadora del I Premio Enigmas. El autor ha optado por diseccionar todas y cada una de las distintas partes que forman parte de una casa. De una manera directa y amena, cuenta distintas anécdotas. Además, conoceremos casos que han ocurrido a lo largo de la historia, pero siempre desde un punto de vista neutro, sin afirmar o negar categóricamente si lo sucedido es real o no, lo que marca la diferencia con otros libros de temática similar. Para esta obra ha contado con la colaboración de distintos profesionales, como psicólogos, arquitectos o fotógrafos, que dan su punto de vista sobre los distintos casos y las secciones en las que está dividida esta apasionante obra. Todo ello acompañado de multitud de fotografías y documentos, lo que hace de este libro un ensayo muy completo. La obra, como ya he dicho, está escrita de una manera muy amena y directa, cosa que es de agradecer en este tipo de publicaciones que pecan de contener demasiados datos. Esto, a pesar de ser algo primordial, puede tornar la lectura en algo aburrido, cosa que no ocurre con Anatomía de las casas encantadas

  Cabe destacar el trabajo de documentación e investigación del autor, aportando muchos datos y sucesos que harán las delicias del público seguidor de estos temas. A destacar también las referencias a películas y libros que tienen en común el tema de las casas encantadas y los fantasmas, lo que hace de su lectura algo adictivo. En definitiva, esta obra es un título muy recomendado para todos los seguidores del mundo paranormal, pero también para todo aquel que quiera adentrarse por primera vez en estos apasionantes temas. Todo un gran acierto del autor, del que esperamos más obras de este estilo, pero sin alejarse del género que tanto satisface a sus lectores: el terror. Anatomía de las casas encantadas es un soplo de aire fresco dentro del género del ensayo, ya que a pesar de que está muy documentado, no aburre ni apabulla en ningún momento.



ENLACE DE COMPRA




viernes, 12 de junio de 2020

Entrevista a Fernando Mircala







¡Por fin os presentamos nuestra entrevista mensual! Hoy tenemos con nosotros al gran artista plástico y escritor Fernando Mircala, a quien podéis seguir la pista en su página oficial de Facebook. Amén de protagonizar importantes exposiciones, en el 2014 realizó una interesante colaboración en el mundo del cine de la mano del ex-dibujante de los estudios Disney,  Raúl García. Bienvenido, Fernando, un placer conocerte. 




1. ¿A qué edad fuiste consciente de que lo tuyo es el arte? ¿Qué circunstancias te llevaron a verte alcanzado por este “fuego amigo”?

Es difícil precisar el momento, de niño y de joven esa actividad era un juego, algo de lo que no podías tener conciencia de que tuviera un desarrollo profesional, y menos aún vivencial. El arte se me abrió de bruces por descarte de todo lo que en general se consideraba la vida real y práctica, los estudios serios... A los 18 años me matriculé en la Escuela de Diseño de Interiores de Madrid, y eso fue como el paso a otro mundo, Narnia estaba dentro de mi armario esperando pacientemente a ser descubierta.


2. ¿Qué referentes artísticos tenías por aquel entonces? ¿Qué otros soñadores te ayudaron a soñar?

No puedo decir que haya tenido un maestro inspirador concreto, creo que fue la suma de todo aquel estímulo que me entraba por los sentidos y que alimentaba mi inquietud creativa. Pero en un momento dado, a mediados de los 90, el conocer personalmente a Raúl y a Federico del Barrio, grandes dibujantes de la revista Madriz, me dio una coz en mi timorata autoestima y me impulsó a desear emularles, no tanto en el estilo de sus trabajos como por lanzarme en busca de la independencia de mi vocación artística, a la que tenía como un purasangre salvaje atado en un establo.


3. Si tuvieses que elegir al artista gráfico más influyente en este siglo XXI recién estrenado, ¿quién sería? ¿Cómo de difícil crees que lo tendrá el artista presente o futuro para igualar o superar todo lo que ya se ha hecho?

Aunque pertenece al XX, me quedo con la obra de Saul Bass. Creo que es un adelantado a su tiempo, un “Tesla” del arte gráfico, y me parece que ha ejercido más influencia en los creadores contemporáneos que ningún otro artista, básicamente porque su semilla ha crecido en el campo del arte, del diseño gráfico, del cine, de la publicidad. Respecto a este siglo, no sabría qué decirte... perdí el tren al no subirme a las nuevas tecnologías y he tomado un camino secundario y no encuentro guías, pero tampoco las busco. 


4. Salvador Dalí dijo: «Saber mirar es una forma de inventar». ¿Estás de acuerdo? 

Tendría que estar más loco que él para desautorizar a un tipo tan inteligente como Dalí. Saber mirar, saber escuchar, saber interpretar... Saber es aprehender, es atrapar y hacer tuyo, es apoderarte de la herramienta para darle un uso que nadie había sospechado. Sí, estoy de acuerdo.


5. ¿Crees que el mundo del arte está en declive? ¿Es un síntoma más entre los muchos que señalan el malestar reinante en el planeta?

El potencial artístico es mayor que nunca en la historia, nunca tanta gente tuvo antes tantas posibilidades de acercarse al arte, de crear. Y creo que nunca ha sido tan útil, tan directo y tan cercano a lo popular y no exclusivo de las élites. Pero esto se ve zancadilleado por la inmediatez y la velocidad a la que todo transcurre, y por la conversión del arte en producto de mercado. El declive (o esa sensación) viene marcado porque los artistas queremos “producir” arte, como si estuviésemos en una fábrica, y las musas no entienden de cadenas de montaje. Al arte, como a todo lo demás en el mundo actual, lo envenena el creciente pesimismo y el miedo motivados por el abrumador caudal de información, desinformación, e intoxicación teledirigida y destinada a subyugar al ser humano, que creía haber alcanzado la libertad tras la caída del muro de Berlín, pero ese fue justo el inicio del monumental derrumbe espiritual bajo cuyos escombros estamos tratando de hallar una salida que no se vislumbra.


6. ¿El arte ha sido siempre una válvula de escape para la mente? ¿Qué opinas de su importancia didáctica y como terapia psicológica para los más jóvenes? ¿Piensas que se le da la debida importancia dentro del sistema de enseñanza pública actual?

El arte -o por ampliar el concepto-, el ingenio, la elaboración de ideas, la experimentación, la concreción de lo abstracto... es el principal rasgo que caracteriza a nuestra especie. Es la base de la comunicación, de la transmisión de conocimientos, de la invención, y del desarrollo intelectual exponencial. Realmente nuestra actividad mental es una olla a presión que necesita de esa válvula, sí, porque si no diésemos rienda suelta a nuestra actividad cerebral creatividad, en el campo que sea, enloqueceríamos. 

  Creo que el sistema actual de enseñanza desprecia el arte, como desprecia la activación del pensamiento creativo, porque no lo considera necesario (error fatal) para una sociedad fagocitada por el pragmatismo, el utilitarismo, el rendimiento inmediato, y el espíritu funcionarial. Los artistas son supervivientes que, tras ser arrojados al mar como lastre del barco de la enseñanza reglada, llegan a una isla salvaje y encuentran unos insospechados medios de supervivencia que encajan con sus habilidades innatas. El sistema necesita gente de repuesto, por tanto es castrador de cualquier brote espontáneo y disonante.


7. ¿Y entre los adultos? ¿Cómo de difícil es ser artista en un mundo como éste? 

Cada artista podrá contar una experiencia distinta. Pero conozco a muchos que, como en mi caso, no vemos ni gozamos de una situación especialmente bonancible, quizá porque el artista vocacional mima y cuida ese tesoro del destino como un niño su juguete íntimo favorito, pero el mundo laboral y comercial, la realidad de las lentejas, es una trituradora de sueños. Pese a todo, cuando estoy inmerso en mi paraíso creativo, puedo asegurar que experimento la felicidad plena, el tiempo no existe, y desaparecen el dolor, el miedo, la tristeza, y hasta la soledad que me patea el estómago un rato más tarde. 


8. ¿Qué consejo o consejos darías a las nuevas generaciones de artistas que sólo sospechan serlo?

Que si lo sospechan, es que lo son, el diagnóstico está en el síntoma. Que se lancen a esa aventura sin mirar atrás y sin que nada más importe, que se concedan la libertad a sí mismos, la que tanta gente busca en el dinero y no encuentra. Que expandan su alma con espíritu de explorador, y que sepan que las limitaciones sólo están en nuestra cabeza y en el mal consejo de la cobardía. Y que llegará un día, al cabo de los años, en que si han sido fieles a estos principios, se sabrán recompensados con el premio de una vida plena y bella que han conquistado a base de entusiasmo y tenacidad.


9. Tu producción artística y literaria es bastante extensa. Entre todas tus obras, ¿cuál sería la que más esfuerzo te supuso? ¿Cuál de ellas tuvo la audacia de raptarte?

La obra en la que eché toda la madera a la caldera fue Eclipse en Malasaña. Para mí fue como un doctorado, una puesta en escena de toda la pericia aprendida hasta el momento, multiplicada y pasada a limpio. Una especie de monumento faraónico autoimpuesto en el que quería demostrarme a mí mismo y al mundo que Mircala estaba a la altura de Poe, El Bosco y Fritz Lang juntos. Un acto de chulería, vamos. Pero realmente me capturó, sí, pues se trataba de una fantasía con mucha víscera autobiográfica, y en algunos de los decorados que construí para elaborar las ilustraciones me quedaba viviendo durante días, pues su confección era la reelaboración idealizada de mi vida mundana, lo cual resultaba tan cómodo y placentero como la vida de un lotófago.


10. ¿Hubo alguna en concreto que te causase rechazo al ser terminada? De ser así, ¿recuerdas el momento en que hiciste las paces con ella? 

Sí, precisamente Pentagonía, la obra por la que me preguntas a continuación. Necesitaba romper la corrección y la meticulosidad con que había elaborado Eclipse en Malasaña, y me lancé embistiendo a ciegas como un rinoceronte de Jumanji campo a través, gráfica y literariamente.

  En Pentagonía liberé todos mis monstruos personales, los que me estaban carcomiendo el alma desde la adolescencia, y el resultado me pareció aterrador como generador de tal artefacto, aunque al lector pudiera cautivarle precisamente porque su extravagante fealdad constituye el ejercicio de sinceridad más espontaneo y auténtico que jamás realicé. Pero sí, me reconcilié con esta obra, primero porque reconozco que fue un laboratorio de experimentación sin coartadas, del que salieron posteriormente muchas lineas nuevas de trabajo, y porque flagelarme de aquel modo me alivió de mucha mala sangre contenida.


11. Tu obra Pentagonía está considerada la más intimista de tu carrera. Háblanos acerca de su proceso creativo.

Aunque en parte he hablado de ello en la anterior pregunta, realmente me resultó muy apetecible lanzarme a experimentar técnicas y recursos que se salían de la ortodoxia y de la pulcritud enfermiza con que me había empleado anteriormente. Decidí elaborar cinco cuentos poéticos e ilustrarlos con cinco estilos gráficos diferentes, sin caer en la “belleza” oficial de pasadas obras. Quería hacer algo que no tuviera comparación posible, aunque sí gozaba de muchas referencias e influencias culturales. Me dediqué a elaborar decorados con papeles rotos a mano, arrugados, quemados... a colapsar la imagen de colores estridentes y a crear caos, confusión y violencia visual. Desde luego todo esto era un reflejo exacto de mi estado anímico y de mi personalidad por aquel entonces, esto debió suceder sobre el 2010 o 2011. Creo que estaba barruntando una gran crisis personal de la que aún estoy curando heridas.


12. ¿Si un lector o aficionado a las artes plásticas te preguntase por lo que puede encontrar en tu universo artístico, qué le responderías? 

Encontrará la fresca belleza y la espontaneidad creativa de un niño que ha pulido su técnica hasta alcanzar la excelencia, para seducir sin hacer trampas ni traicionarse a sí mismo.


13. Háblanos acerca de tus últimos proyectos. ¿Qué se cocina en tu mente?

Hay dos proyectos que me generan mucha ilusión. Uno de carácter editorial; es posible que se acabe editando por fin un libro en el que trabajé con enorme entusiasmo hace siete años, y en el que recreaba una aventura “interestelar” de corte futurista inspirada en parte en el mundo filosófico y estético de Star Trek, y en general de la ciencia ficción humanista y estilizada que tanto admiro. Y otro asunto que me tiene artísticamente confinado, es la elaboración de una serie de retratos de personajes influyentes de los últimos cien años, que espero se convierta en un proyecto editorial, y que estoy trabajando con una interesante técnica de collage a base de pequeños papeles de mil colores y estampados, de formas irregulares, azarosas, que resulta un reto y una continua búsqueda de soluciones. Me permite disfrutar del proceso porque avanzo en una dirección que admite muchas bifurcaciones, pero no hay mapa, y sí obstáculos y hermosos descubrimientos, y eso lo hace muy divertido, me siento como los Goonies. Esto me supone a estas alturas de mi vida un estímulo creativo poderosísimo, inesperadamente hallado en ese camino sin señales que es el arte, y que sólo se acaba cuando te rindes definitivamente.




GRACIAS POR RESPONDER ESTA ENTREVISTA.




MÁS INFO





viernes, 5 de junio de 2020

Magia con plumas (Parte 3)









Como hemos visto hasta el momento, la idiosincrasia de la magia con plumas es muy característica, igual o más poderosa que cualquier otra disciplina mágica portadora de mayor fama. La galería de aves existentes en nuestro planeta es interminable; cada cuatro semanas podréis conocer las características y el poder de una especie distinta.

Pero antes, recordad consultar las entradas anteriores:













ACENTOR



  1. Tímido 
  2. Tranquilo
  3. Discreto
  4. Territorial                                                                               


  El acentor es un pájaro muy común en varias partes del mundo y está considerado por las Sociedades de Ornitología como especie de Preocupación Menor. Perteneciente a la familia prunella modularis, pueden encontrarse hasta cinco subespecies distintas de este tipo de aves. La foto que se muestra en este post es la del llamado acentor común. Debido a sus características, son animales ideales en rituales para combatir los complejos, dada su tendencia a la discreción y al bienestar consigo mismos. También pueden usarse para lograr un estado de serenidad y proteger nuestro entorno, aunque en ningún caso sus plumas son aptas para rituales amorosos, puesto que su ritual de apareamiento es inusual y puede darse entre dos machos y una hembra o dos hembras y un macho. 

    Las plumas de acentor común oscilan entre los colores grisáceo-azulado y marrones. Las del llamado acentor alpino presentan unos tonos similares pero más vistosos, imponiéndose los colores grises, marrones, rojizos y negros con las puntas claras. Estas plumas grises y azuladas  son las que pueden servirnos para sacar a flote nuestra paz interior, mientras que las marrones, rojizas y negras neutralizarán las energías negativas y nos ayudarán a recobrar la fe en nosotros mismos. 

     A  continuación, expondré unos modelos ritualísticos para la consecución de los objetivos anteriormente nombrados:


RITUAL PARA LA ESTABILIDAD EMOCIONAL Y LA CONFIANZA:


      Para las ceremonias de hoy, vamos a valernos del poder de los cristales y los minerales. Altamente estimados en culturas antiquísimas, nos ayudarán a potenciar nuestra energia interior. 

      Escogeré en esta ocasión la obsidiana como piedra protectora, teniendo en cuenta que es un mineral que puede potenciar el ego de manera peligrosa, por lo que cualquier principiante debe manejarlo con cuidado. Lo más importante es limpiar correctamente nuestra piedra de poder, para lo cual existen varios métodos:

             1-Mediante el agua de un riachuelo natural, logrando acrecentar el poder sentimental y curativo del vidrio volcánico.

                2- Mediante el aire de nuestros pulmones, lo cual activa su poder vital.

             3- Mediante la tierra, para lo cual procederemos a su enterramiento durante varios días o bien durante horas cuando es arena de playa. Esto activará su poder en el campo material.


    Podemos colocar la obsidiana en una bandeja junto a un puñado de sal como símbolo de la purificación de energia. Junto al trozo de obsidiana y el puñadito de sal colocamos una pluma de acentor marrón, rojiza o con tintes negros mientras formulamos en voz alta nuestra petición. Preferiblemente, este proceso deberá realizarse durante una noche de luna llena, ya que aligerará su activación. También podemos enterrar la obsidiana en una maceta y, sobre la tierra que la cubre, colocar las plumas al tiempo que soplamos sobre ellas. Esto activará nuestras energías positivas.



RITUAL PARA LA PROTECCIÓN DE NUESTRO ENTORNO:


  Para este tipo de ritualística, es preferible un tipo de cristal suave, por eso vamos a recurrir al cuarzo o, más concretamente, a lo que en magia se denominan "gemelos tántricos". Esto es, dos cuarzos unidos por un mismo punto de apoyo o base. Esta forma de cuarzo es ideal en el campo de las relaciones personales. En este caso recurriremos a un tipo de limpieza especial: la limpieza mediante el fuego.

             1- Mediante unas pinzas pasamos el cristal varias veces a través de la llama de una vela.
                 
            2- Dejamos la piedra al sol durante una mañana completa.

          3- El método más clásico, que la piedra reciba directamente el humo de una varita de incienso.

      
     La limpieza mediante fuego es un método muy efectista, dado que es el elemento purificador por excelencia y eliminaremos instantáneamente las energías negativas.
    
       Para el ritual, acercaremos los cristales a nuestro pecho formulando la petición y, al mismo tiempo, soplaremos sobre una pluma azulada de Acentor, previamente colocada sobre una bandeja de madera. Esto hará que nuestras vibraciones positivas incidan de forma directa sobre la pluma. Después, dejamos la pluma sobre la bandeja y la colocamos en un lugar iluminado de la casa, donde pueda recibir la luz del amanecer para completar el proceso, ya que hablamos de un tipo de ritualística ligada al fuego.



OBSERVACIONES

     El primer paso a tener en cuenta antes de iniciar este tipo de prácticas, es atender a lo que se llama la búsqueda de nuestro cristal personal. Es harto complicado y se consigue tras un largo periodo de práctica. El cristal nos elegirá a nosotros, manifestándose a través de nuestro estado de ánimo. Al igual que sucede esto, habrá cristales que nos repelan y nos hagan sentir mal, lo cual es un aviso de que debemos mantenerlos lejos indefinidamente. 

     También debemos tener en cuenta el nivel de la persona que realice el ritual, dado que hay piedras y cristales extremadamente complicados de manejar, como es el caso de la obsidiana, anteriormente nombrada. Se recomienda prudencia y el uso de documentación antes de emprender estas lides.

      Debemos sostener las piedras y cristales SIEMPRE con la mano izquierda, muy en contra de lo que se crea. El sendero de la mano izquierda está íntimamente relacionado con el camino de la sabiduría y, por ende, con la apertura de nuestros denominados chakras interiores o "tercer ojo".



NOTA FINAL

    ¿Estamos completamente seguros de nuestros objetivos? Es una pregunta extremadamente importante, puesto que si no tenemos claro lo que realmente queremos, fácilmente las energías pueden invertirse y ejercer sobre nosotros un influjo negativo e, inclusive, peligroso. Es mejor no tentar a la suerte, y llevar a cabo este tipo de prácticas con el máximo estado de claridad mental.

      



NIEVES.


           

viernes, 29 de mayo de 2020

El Arropiero




Ilustración de Jose Ángel Conde




¡Viernes de criminología! Nuestro compañero Jose Ángel Conde nos trae un extenso artículo de investigación acerca del mayor asesino en serie de la historia de España: Manuel Delgado Villegas, más conocido como El arropiero. La labor de documentación de José Ángel ha sido encomiable, y por eso no debéis perderos esta impresionante entrada. Una historia capaz de marcar a cualquiera.





Agradezco al periodista y escritor español Juan Rada su inestimable ayuda en la documentación de este artículo 


“Soy un hombre muy tranquilo, no me meto con nadie…” 

  Así se definía Manuel Delgado Villegas en el año 1992 durante la única entrevista que concedió en su vida, relajado y fumando un cigarrillo detrás de otro delante de las cámaras de TVE (televisión pública española) en el hospital psiquiátrico penitenciario de Fontcalent, en Alicante. El asesino apodado como “el Arropiero” ostenta hasta la fecha el triste record de ser el mayor asesino en serie de la historia criminal española, al haberse atribuido 48 crímenes cometidos durante 7 años, de los cuales la policía investigó 22, pudiendo probar su participación tan sólo en 7 de los mismos. 

  Su espantoso currículum saldría a la luz pública tras la desaparición de dos personas entre diciembre de 1970 y enero de 1971 en el Puerto de Santa María (Cádiz): Francisco Marín Ramírez, un introvertido joven cordobés de 24 años, y Antonia Rodríguez Relinque, la “Toñi”, una deficiente mental de 38 años. El cadáver de Francisco apareció flotando en las aguas del río Guadalete el 12 de diciembre y se determinó su muerte por estrangulamiento. El 17 de enero se denuncia la desaparición de Antonia. En medio de una gran conmoción popular por estos sucesos la policía se fija en Manuel Delgado Villegas, que era nuevo en la ciudad y llevaba un tiempo saliendo con ella, hasta el punto de que los vecinos especulaban con que podían ser novios. La Brigada de Investigación Criminal (BIC) le detiene y le somete a un duro interrogatorio que levanta enseguida las sospechas de los policías debido a su comportamiento y confesiones contradictorias. Manuel finge un ataque epiléptico y presenta media entrada de cine como débil coartada. Tras un par de días y ante el asombro y la incredulidad de los agentes acaba confesando con chulería y frialdad no sólo la autoría de los dos crímenes, sino que se atribuye el asesinato de casi medio centenar de personas al cabo de siete años. Al principio sus interrogadores pensaron que fantaseaba pero la cantidad de datos y pruebas que aportó les llevó a darse cuenta de que estaban delante de un auténtico asesino en serie. La larga investigación posterior probaría como verosímiles 22 de esos homicidios. Pronto se extendió su siniestra fama. El Diario de Cádiz, un periódico local, le empezó a llamar “el Estrangulador del Puerto” pero, ante las quejas del alcalde por la mala fama que ese nombre pudiera reportar a la ciudad, se le acabó bautizando como “el Arropiero”. Su apodo definitivo se tomó de la profesión de su padre, al que ayudaba en la venta de “arropía” o “arrope”, un dulce o caramelo artesanal de higo. Un dulce nombre para un personaje con tan amarga trayectoria. 

  “El Arropiero” tuvo una biografía de lo más ajetreada. Nace supuestamente el 25 de enero de 1943, en plena miseria de la posguerra, en el seno de una familia muy humilde de Sevilla. Su madre Josefa, de 24 años, muere durante el parto y su violento padre, dedicado al negocio de las golosinas mientras educaba a sus hijos a golpes, manda a su progenie a vivir con su abuela materna a un barrio de emigrantes andaluces en Mataró (Cataluña) porque no tenía dinero para mantenerla. Su infancia fue penosa: además de la agresividad paterna y la pobreza que le rodeaba, se sentía marginado por su dislexia y tartamudez, que le impedían aprender a leer y escribir y le daban apariencia de deficiente mental. 

  A los 18 años, en 1961, ingresa en el Tercio Sahariano de la Legión, donde aprende el uso de las armas y a luchar, lo que le permitirá desarrollar su famoso golpe mortal, el “tragantón”, que consistía en impactar el cuello de la víctima con el canto de la mano, rompiendo la laringe y provocando así una rápida muerte por asfixia. En el ejército también se introduce en el consumo de drogas y cannabis y acaba siendo expulsado por no seguir la disciplina militar. De nuevo en la vida civil llevará una doble vida entre Mataró, donde vivía con su familia, y Barcelona, ciudad en la que realiza trabajos de todo tipo para sobrevivir (albañil, chatarrero, pastelero o incluso vendiendo su propia sangre en más de 1.000 ocasiones) y a la vez ejerce de macarra, chapero y proxeneta, siendo muy conocido en el barrio chino tanto por estar bien dotado como por su anaspermatismo o ausencia de eyaculación, que le permitían realizar varios coitos y mantener una erección durante horas. Fue detenido en varias ocasiones por la ley conocida popularmente como la “Gandula”, la Ley de Vagos y Maleantes, más tarde denominada de Peligrosidad Social, que no sancionaba delitos pero permitía la detención preventiva de los sujetos en campos de internamiento denominados Reformatorios de Vagos y Maleantes​, con lo que servía al estado franquista como herramienta de represión para las personas sin recursos. Sin embargo Manuel nunca ingresó en prisión porque fingía ataques epilépticos y los especialistas lo sentenciaban a ingresar en centros psiquiátricos de los que salía pronto. 

  A partir de este punto es cuando comienza su carrera asesina, pero se hace difícil reconstruir este período de forma concreta porque vivirá en la clandestinidad y para poder elaborar un relato coherente hay que acudir a sus confesiones, las de un asesino que se acusó de tantos crímenes que habría superado con creces en número el historial de los mayores serial killers del mundo. Atendiendo a esto, “el Arropiero” habría comenzado asfixiando a una extranjera en San Feliú de Guixols, matando a navajazos a otra en Alicante, estrangulando con un cable a un homosexual en Barcelona, metiendo en una cuba el cadáver de una mujer en Valencia y asesinando a un hombre en Madrid. Tras ello comenzaría su periplo por el extranjero, sobre todo en Francia, donde entraba de forma clandestina, llegando incluso a intentar alistarse en la Legión Extranjera. En el país galo fue detenido varias veces pero siempre se le devolvía a España por falta de pruebas, como la semana que pasó detenido en Narbona, acusado de asesinato. En 1962 estuvo en Marsella, centro del hampa de la época, donde realiza asesinatos para la mafia a lo largo y ancho del país. En París conocería a una joven miembro de una banda de atracadores, a los que ametralló porque no le admitieron en el grupo, y también mataría a una muchacha por delatarle. En Roma mantuvo relaciones con su obesa casera y, cuando esta descubrió que le era infiel con su sobrina, mató a las dos. Proseguiría con sus acciones en Montecarlo, donde machacó con una piedra la cabeza de una mujer rica que le acogió en su lujosa mansión, para después robarle el dinero y las joyas. Lo mismo ocurriría con un hombre que le propuso mantener en su casa relaciones sexuales, acabando estrangulado con un cable. Todos ellos serían crímenes cometidos con total impunidad debido a la capacidad de movilidad de “el Arropiero”, la ausencia de móvil aparente y la falta de un nexo conocido con las víctimas. 

  Su primer crimen oficial fue cometido sobre un completo desconocido en la playa de Llorac el 21 de enero de 1964, en la localidad barcelonesa de Garraf. La víctima, Adolfo Folch Muntaner, un jefe de cocina, dormía en el espigón de la playa para descansar de su trabajo cuando Manuel se le acercó, cogió una piedra y le destrozó la cabeza con ella. Después le sustrajo la documentación y un viejo reloj. 

  En otra ocasión pasó a la Ibiza de los hippies como polizón, moviéndose por los ambientes portuarios. Aquí cometería su segundo crimen probado, el asesinato de Margaret Helene Boudrie, una estudiante francesa de 21 años cuyo cadáver fue descubierto el 20 de junio de 1967 en una masía en Can Planas. Margaret había conocido al estadounidense Jules Norton en una discoteca la noche de su muerte y este la llevó a la abandonada casa. Allí la pareja consumiría LSD y diversas drogas mientras Manuel les observa escondido. Al negarse Margaret a mantener relaciones sexuales Norton abandona la casa malhumorado, dejando a la joven desnuda y drogada en la cama, momento que aprovecha Manuel para entrar, golpearla, violarla y apuñarla en la espalda, para después practicar la necrofilia con su cuerpo muerto. Norton vuelve a la casa porque había olvidado las gafas y la cartera y huye al descubrir el cadáver, pero es visto por los vecinos. Esto provocó el encarcelamiento del joven, ya que en su primera confesión a la policía negó haber estado en la casa. Norton pasó más de un año en prisión, siendo liberado por falta de pruebas, con lo que el caso quedó sin resolver hasta la detención definitiva de “el Arropiero” en 1971, un crimen que el asesino recordaba con especial excitación durante sus confesiones. 

  Durante un fugaz viaje a Madrid, el 20 de julio de 1968, liquida en Chinchón al agricultor Venancio Hernández Carrasco (tercer asesinato demostrado) con su golpe de legionario. Manuel se acercó a él para pedirle comida y Venancio le respondió que se buscara un trabajo, por lo que le mató con el “tragantón” y le arrojó al río Tajuña, un crimen que se tomó por un accidente hasta la confesión de Villegas.

  Su cuarto crimen oficial causó especial conmoción en la época, el asesinato del industrial Ramón Estrada Saldrich, personaje muy conocido de la burguesía catalana, dueño de los emporios mobiliarios de Muebles Nomar y parte de Muebles La Fábrica. Su cadáver fue encontrado el 5 de abril de 1969 en su local de la calle Diagonal de Barcelona. Estrada Saldrich era cliente habitual de Manuel y, tras mantener relaciones sexuales, éste último le pidió una cantidad de dinero que el primero se negó a darle. “El Arropiero” volvió a utilizar su famoso golpe para después estrangularle. En la autopsia se encontró el ADN de Manuel en un vendaje introducido dentro del ano de Saldrich pero, debido al prestigio de la familia, se decidió no airear el asunto. 

  El 23 de noviembre de 1969 cometería uno de sus crímenes más aberrantes, el quinto reconocido. Manuel abordó a una mujer de 68 años, Anastasia Borrella Moreno, y le propuso mantener relaciones sexuales. Ante la indignación de la señora la mató a ladrillazos y arrojó su cuerpo por una zanja de diez metros de altura. Después la arrastró hasta el interior de un túnel y la violó mientras la estrangulaba. Escondió el cuerpo bajo un plástico y volvió a practicar la necrofilia con el cadáver por lo menos tres noches seguidas, hasta que unos niños que jugaban en el túnel lo encontraron cuatro días después del execrable asesinato. 

  Su ruta de sangre culminaría en El Puerto de Santa María (Cádiz), cuando abandonó sus correrías y se dedicó a ayudar a su padre con la venta de dulces. Aquí cometería sus dos últimos crímenes probados antes de su definitiva detención. El sexto tuvo lugar el 3 de diciembre de 1970 y la víctima fue Francisco Marín Ramírez, un joven estudiante homosexual, miope e introvertido, con el que Manuel había entablado amistad. Tras un paseo en moto le asestó su golpe mortal porque, según él, había intentado acariciarle. Francisco se recuperó un poco pero, al reanudar sus insinuaciones, Manuel le estranguló y le arrojó finalmente al río, buscando aparentar de nuevo una muerte accidental. El joven vivía en la misma calle de la que sería su siguiente víctima, Antonia Rodríguez Relinque, “la Toñi”, una bella pero oligofrénica mujer que era conocida por su promiscuidad sexual, manteniendo relaciones sobre todo con los camioneros que estaban de paso por la zona. Antonia y Manuel pronto empezaron a juntarse, llegando él a considerarla su novia. Sus tortuosas relaciones sexuales estaban llenas de violencia, ya que, al parecer, “la Toñi” disfrutaba cuando la pegaban. Un día la cosa se les fue de las manos. Estaban en un descampado y Antonia le pidió a Manuel que le practicara el sexo oral, cosa que le asqueaba. Ella le insultó y le dijo que no era un hombre y él comenzó a pegarla. La discusión se acaloró y Manuel terminó estrangulándola con sus leotardos. Las siguientes noches volvió a frecuentar su cadáver. Como confesó a la policía, “Volví a estar con Toñi el lunes, el martes y el miércoles y hubiera vuelto hoy si no me cogéis”. 

Tras su detención y posterior confesión, el 24 de febrero de 1971 es trasladado a la Dirección General de Seguridad de Madrid, comenzando así su odisea de cárceles, psiquiatras y burocracia. Manuel Delgado Villegas tuvo el record de arresto preventivo sin abogado defensor, 6 años y medio, ya que se le diagnosticó una enfermedad mental y en esa época los detenidos en su estado no eran juzgados, sino que se les internaba directamente en un centro especializado. De esta forma evitó una más que posible condena a muerte en el garrote vil. Su caso, el del asesino más prolífico de la historia criminal española, que había estremecido a la sociedad de la época y desbordado a las autoridades, sufrió muchos de estos errores, como si fuera un asunto incómodo del que nadie se quisiera ocupar. Faltaron acusaciones particulares, hubo pocos testigos, pasó tres años en prisión olvidado y su expediente se perdió en 1973. Finalmente, en 1977, el fiscal Alejandro del Toro encuentra su sumario en Barcelona y promueve un nuevo juicio. La especial situación jurídica de “el Arropiero”, encerrado sin juicio, era un escándalo que podía remover los cimientos de la nueva democracia, así que se llegó a un acuerdo tácito entre jueces, policías y psiquiatras, que al principio no sabían cómo encontrar una solución. Al final la Audiencia Nacional emitió en 1978 un auto de sobreseimiento libre que archivó el caso y decretó el 20 de junio su internamiento perpetuo en un centro médico especializado. 

Su historial exterminador se concretó finalmente en 7 muertes probadas, 14 investigadas y 26 confesadas. La mayoría quedaron sin demostrar, en parte por la complejidad que suponía la necesidad de la colaboración de policías internacionales para poder aclarar muchas de ellas y por los limitados medios científicos de la época. Además de los records judiciales y criminales, “el Arropiero” cuenta con varios logros más que añadir a su macabro palmarés. Debido a las características de sus confesiones, fue un preso pionero en viajar en avión para realizar viajes de reconstrucción por todo el país junto a la policía para detallar los escenarios y circunstancias de sus crímenes. Así acompañó en 1971 al equipo dirigido por Salvador Ortega Mallén, “el Patillas”, inspector de la Brigada de Investigación Criminal, y Conrado Gallego, juez de Cádiz, que se asombraron por la precisión con que Manuel recordaba todos los detalles. Durante todo el viaje reinó en el grupo un ambiente de sorprendente y espontánea camaradería, en el que Manuel se permitía incluso bromear con los agentes. En una ocasión uno de ellos le comentó que en la radio habían hablado sobre un mexicano que había matado más gente que él. Manuel se quedó pensativo, se dirigió al inspector jefe y le susurró: “Jefe, déjeme libre 24 horas, por favor, para que ese tío no me gane”. 

  También fue el primer delincuente en España catalogado como portador del cromosoma XYY, una trisomía sexual por la que el sujeto está dotado con un cromosoma Y adicional, llegando así a tener un total de 47, uno más que las personas normales. Esta anomalía, compartida por criminales como “el Estrangulador de Boston”, era conocida por la medicina de la época como el “cromosoma Lombroso” o “cromosoma criminal”, siguiendo las teorías del criminólogo italiano Cesare Lombroso, el cual consideraba que los impulsos asesinos eran algo innato. Los estudios actuales han rebatido sus conclusiones, aceptando que tal trastorno puede llevar al desarrollo de una mayor agresividad que no tiene por qué concretarse en impulsos homicidas. Su caso llamó la atención de numerosos psiquiatras y especialistas, que le visitan y analizan con frecuencia en su lugar de internamiento. 

  “El vagabundo de la muerte”, otro de sus sobrenombres, pasaría más de 20 años en diferentes instituciones psiquiátricas y penitenciarias. Desde 1978 hasta el desmantelamiento del centro estuvo internado en el hospital psiquiátrico de Carabanchel (Madrid), por aquel entonces el único centro para enfermos mentales acusados de homicidio, donde vive completamente aislado y sigue siendo difícil de controlar. Aquí intentará estrangular a un joven alemán, condenado por el crimen ritual de Tenerife, y violar a una asistenta social. Durante su larga reclusión será sometido a todo tipo de terapias y tratamientos, como los electroshocks, las camisas de fuerza, las cadenas y las pastillas, que le irán degradando física y mentalmente hasta provocarle un envejecimiento prematuro agravado por el consumo compulsivo de tabaco. Así su aspecto físico cambiará hasta parecerse al de un anciano, con el cabello encanecido y una barba que le valió el apodo de “Robinsón Crusoe”. En Carabanchel trabó también amistad con José Antonio Rodríguez Vega, “el Asesino de Ancianas”, con el que presumía de sus logros criminales. 

  En 1988 se le traslada a Fontcalent (Alicante) donde su único contacto con el exterior serán las visitas de su hermana Joaquina dos veces al año. Con la reforma del código penal español, la Audiencia Nacional declara la sentencia de 1978 incompatible con el sistema de garantías de derechos fundamentales de la constitución, tras un complejo procedimiento burocrático iniciado por el abogado Rodríguez Menéndez. Los médicos forenses y psiquiatras le declaran no apto para ser juzgado debido a tener perturbadas sus facultades mentales. Según la jurisdicción española a un enfermo mental no se le podía imponer una pena, sino una medida de seguridad, como un internamiento, indeterminada en el tiempo en función de la evolución de su enfermedad, lo que determinan los médicos pero debe ser ratificado por un juez. De esta forma se le aplica el régimen abierto y queda prácticamente liberado en 1998, cuando se le traslada a un sanatorio mental en Santa Coloma de Gramanet, un centro sin barrotes y del que podía salir, por lo que vagabundeará entre Barcelona y Mataró, donde residía su hermana, hasta que dos meses después muere de un fallo cardiaco por insuficiencia respiratoria, producto de una enfermedad pulmonar, a los 55 años, el 2 de febrero de 1998 en el hospital de Can Ruti, en Badalona. “El Arropiero” dejaba esta vida inadvertido, todavía con muchos asesinatos sin esclarecer, por algunos de los cuales había gente en prisión, y con la duda de si en ese breve período de libertad había vuelto a asesinar o no. 

  Manuel Delgado Villegas era un asesino puro. Puede que sus primeros asesinatos fueran fruto de la necesidad, para conseguir dinero, comida o alojamiento, pero pronto empezó a matar por simple vanidad, para aumentar su número de víctimas. «”El arropiero” fue un asesino que reunió una cantidad de peculiaridades increíble. Fue una persona que mataba por impulsos sexuales, por robar, porque alguien le había mirado mal... Tenía unas pulsiones violentas dominadas por diferentes aspectos. Todas estas características le convertían en un criminal muy especial porque la mayoría de asesinos siempre suelen matar en base a un mismo patrón o motivo. Además, tenía la capacidad de asesinar con unos grados de violencia impresionantes, o hacerlo de forma sumamente sutil», explicaba Juan Ignacio Blanco, antiguo director del semanario de sucesos “El Caso”. Un ejecutor nada sistemático que actuaba muchas veces de forma impulsiva y aleatoria, lo que hacía muy difícil seguirle la pista. Su personalidad era la de un auténtico psicópata: narcisista, egocéntrico y megalómano, con una tendencia a fabular y mentir que hacía que sus declaraciones fueran muchas veces contradictorias. De complexión corpulenta y atlética, sus ojos eran de un azul frío y su aspecto camaleónico: sus fotos más célebres le muestran con un bigote al estilo Cantinflas pero acabaría sus días con una barba que le confería aspecto de vagabundo. Su actitud solía ser cerrada y distante, aunque los que le conocieron, incluidos los agentes que le custodiaron en el viaje de reconstrucción, le consideraban una persona muy divertida. Manuel poseía una larga lista de patologías: trastorno antisocial de la personalidad, epilepsia, esquizofrenia paranoide, alcoholismo, toxicomanía, delirio megalomaníaco, desorientación tempo-espacial, fuerte tendencia al autismo y a aislarse del mundo exterior… Por no hablar de sus parafilias, siendo la más recurrente la de su inclinación por la necrofilia. No mostraba el menor arrepentimiento por sus crímenes y los describía sin expresar la menor emoción, incluso jactándose de ellos. Su primer abogado defensor de oficio, Juan Antonio Roqueta Quadras-Bordes, dijo que “si saliera en libertad no tardarían en aparecer, a las pocas horas, cuatro o cinco cadáveres", y añadía que podía pasar de la calma más absoluta a matar si se le negaba un cigarrillo. En la entrevista que concedió a la televisión en Fontcalent, “el Arropiero” concluía con estas palabras: “Todo lo que estamos viviendo es un sueño, un sueño sobre una pesadilla. Y cuando ese sueño se acabe seremos ceniza”.




PARA SABER MÁS...