viernes, 12 de febrero de 2021

Entrevista a Sophie Canal

 




¡Viernes de entrevista! Ya había ganas, y hoy tengo el placer de presentaros a la escritora francesa Sophie Canal, Máster en filosofía por la Universidad de Tours (Francia) con especialidad en estética y religión. Radica en Lima desde el 1998 donde enseña filosofía en el Colegio Franco Peruano. Es cofundadora del sello editorial independiente Matalamanga donde trabajó como editora del 2005 al 2008. Sophie responde a esta entrevista con mucha sinceridad y nos permite conocerla en profundidad, cosa que le agradezco desde el cariño. Entrad y disfrutad de su palabra :)



1. ¿Quién es Sophie Canal?

  Soy una escritora y profesora francesa que escogió otro país y otro idioma antes que su lengua materna para vivir y escribir, lo que hace de mí una suerte de impostora o agente doble, posición que ni mi país de adopción ni mi país de origen me perdonan realmente. No me consideran peruana en el medio literario peruano ni escritora francesa en el medio francés. Entonces me gusta pensar que pertenezco a este limbo intermedio de los traidores literarios como lo fueron Beckett, Ionesco, Kundera, Cioran, Nabokov, Conrad, Kristof, etc, y que la escritora Aleksandra Lum retrata con mucho humor en su novela Los palimpsestos. Ser impostora me posiciona de cierta manera como espía, cosa que siempre quise ser desde la infancia, jaja. A nivel existencial tiene que ver con la capacidad de sumergirse en la vida del otro para sacar información, a nivel del lenguaje permite interrogar y reinventar continuamente las posibilidades que ofrece el idioma, cosa de la que a veces uno se olvida cuando escribe en su lengua nativa.


2. ¿De dónde nace tu interés por el ámbito literario?

  Empecé a escribir a los 18 años porque me aburría mucho y quería huir de lo cotidiano. Vivía en un pueblito de la campiña francesa, mis papás se peleaban sin cesar y ninguno de los jóvenes de mi edad me parecía lo suficiente interesante como para satisfacer mis grandes deseos de evasión y exploración. Entonces lo único que me quedó fue escaparme leyendo novelas, viendo muchas series en la tele y escribiendo cosas delirantes en mi cuaderno escolar después de las tareas y los fines de semana. En esa época empecé a redactar una novela titulada El dorado que trataba del viaje sin retorno de unos vendedores de aspiradoras, en un crucero de lujo, hacia un país recién descubierto donde les esperaba supuestamente un futuro mejor. ¡Una suerte de distopía con título premonitorio! Luego, a los 23 años, cuando era una joven profesora casada, me enviaron como docente a la bretaña profunda, región donde siempre llueve. Continué inventándome aventuras y escribí una novela de iniciación, partiendo de mi luna de miel en California, que abarcaba hechos como secuestros de universitarios por parte enanos perversos. Me ocupó 5 años y fue aceptada por una gran editorial francesa a condición de que la acortase, ¡tenía 500 páginas! Cosa que no acepté hacer por soberbia. Pero creo que fue a partir de allí que decidí dedicar mi vida a la literatura.

  A los 30 años cuando me dieron un puesto de profesora en el Perú logré por fin hacer mi propio viaje a El dorado. A partir de este momento y hasta ahora diría yo, mi realidad nunca ha dejado de ser mágica. Para un francés el Perú es un país surrealista. Todo lo que viví allí fue literario. Latinoamérica es como una gran novela.

  Es el Perú, mi país de residencia y adopción, quien me dio la primera oportunidad de ser publicada en español con mi primer libro de cuentos, Geometría del deseo. Tuve que pasar por otro idioma y varios años de desenraizamiento para realizarme como escritora. Lo escribí en francés durante los primeros 5 años de mi estancia en este país, luego lo traduje con la ayuda de un amigo escritor franco peruano y recién se publicó en español en el 2012 con Borrador Editores. Siempre lo tendré presente. Yo ya había creado una casa editorial en Lima y tenía medio reconocimiento como editora, pero lo que quería en el fondo era publicar mis cosas. Demoré mucho, pero al final ocurrió. Fue como un segundo nacimiento. Y pasó curiosamente cuando me casé con un peruano. El editor me llamó en plena celebración de mi matrimonio a la 1 de la mañana para decirme que le había encantado el libro. Nunca lo olvidaré. Fue como mi primer DNI en este país.


3. ¿Te consideras una autora de género?

  Para nada. Más bien hace muy poco que empecé a escribir literatura fantástica. Tengo un libro de cuentos y una novela publicados, una novela a punto de salir y cuatro más en proceso, pero ninguno de esos textos entraría en esa clasificación. Fue en apariencia la coyuntura que me llevó a lo fantástico, pero no creo en el azar. El año pasado, me contactó la Editorial peruana Pandemónium para su convocatoria Ucronía. No tenía nada más que hacer en el verano y necesitaba retos. Tomé en serio el pedido y escogí escribir sobre la Dama de Cao, gran gobernante de la cultura mochica, que murió muy joven por complicaciones de su embarazo. Me planteé la pregunta siguiente: ¿Qué hubiera pasado si la dama de Cao hubiera abortado?, tema que me apasionó tanto que me fui de viaje a investigar en el mismo sitio. Ya tenía algo de experiencia gracias a algunas publicaciones en las antologías de la editorial Altazor, con cuentos de género que me gustaba escribir como respiro entre mis proyectos realistas. Me venía bien, calmaba mi sufrimiento mientras escribía otro tipo de cosas. La relación que tuve con Pandemónium y su gente me salvó de la angustia de la página en blanco y luego del confinamiento. Seguí respondiendo sus llamadas cuando me convocaron para la antología escrita por mujeres El día que regresamos en marzo del 2020, al inicio de la pandemia, cuando no teníamos ni idea de lo que iba a pasar con este virus y nuestras vidas. La antología salió en físico en dos semanas y tuvo bastante éxito. Luego seguí con casi todas las convocatorias de Pandemonium y de la revista Aeternum, y con Extrahumanos gané el premio del mejor cuento con 300 botellas al mar. Ahí fue cuando realmente descubrí el placer de salir de mis parámetros como escritora. La pandemia me enseñó literalmente que la literatura te puede salvar de cualquier encierro. Mis cuentos de esta época se nutren de las primeras emociones que sentí a partir del mes de marzo cuando nos quitaron todos los derechos y la ciudad se llenó de militares armados. Me aferré a esta editorial porque sentí que este género correspondía a nuestras interrogaciones sobre nuestro futuro como especie humana. ¡También soy filósofa, ja! Y debo decir que el género fantástico me permitió reconciliarme con la otra parte de mi cerebro que goza con la frecuentación de las teorías y los conceptos.



4. ¿Tienes algún autor o autora fundamentales en tu acercamiento al camino de las letras?

  Tengo muchos. Escribo bajo la sombra de una primera capa que es la de los maestros de la literatura francesa con los cuales me educaron: Montaigne, Voltaire, El Marqués de Sade, Camus, Balzac, Zola, Stendhal, el teatro de Sartre, L.F. Céline, Lautréamont, Baudelaire, Rimbaud. La segunda capa es la de los filósofos que vienen de mi formación académica: Nietzsche, Freud, Marx, Spinoza, Epicuro, Platón, Bergson me inspiraron mucho en la manera de dar vida a los conceptos abstractos, son filósofos con hermosa prosa, siempre los tengo presentes a la hora de escribir ficción. La tercera capa es la de la literatura norteamericana del siglo XX, Edgar Allan Poe, Steinbeck, Faulkner, Fante, Bukowski, Henry Miller, Kerouac, Mac Carthy, Russell Banks, Paul Auster. La tercera capa es la del boom latinoamericano, Cortázar, Vargas LLosa, Fuentes, García-Marqués, Borges, Donoso, Onetti. Luego tengo otra capa de sombras inspiradoras que es la femenina: Agatha Christie, La Condesa de Segur, George Sand, Colette, Nancy Huston, Annie Ernaux, Marguerite Duras, Carson Mac Cullers, Agota Kristov, Clarice Lispector, Virginia Woolf, Alejandra Pizarnik. Pero creo que la autora que realmente hizo que me enamore por primera vez de las letras fue Agatha Christie. Leí todos sus libros en el verano de mis 15 años y entendí gracias a Miss Marple y a Hercules Poirot que nunca más me iba a aburrir en mi vida.


5. ¿Cuál es el germen de tus obras?

  Siempre me inspiro en mi vida, en mis experiencias. Tengo muy mala memoria entonces escribo en libretas las cosas que quiero recordar desde que tenía 18 años de edad. Todo lo que escribo sale de esas libretas. Tengo cómo 20. Luego de mucho tiempo las vuelvo a leer e intento dibujar un mapa de lo que es mi vida dentro del plan universal gigante. Intento darle sentido al todo. Primero intento captar la energía de lo vivido a nivel personal y la elevo para que cuadre con lo que humildemente puedo percibir de lo que está pasando a nivel global. Me guío en esta idea de Pessoa: si quieres llegar a lo universal tienes que profundizar lo íntimo. Así fue como nacieron todos mis libros. En mi primer libro de cuentos, Geometría del deseo, ordené algunas de las experiencias vividas desde mi llegada en el Perú, En La flor artificial, novela que escribimos a cuatro manos con Christiane Félip Vidal soy Silvia Li, la poeta surrealista arequipeña que desaparece en la selva amazónica y que rescatamos del olvido. Me pasa lo mismo con mis producciones de género. Para dar un ejemplo más preciso, en 300 botellas al mar, el cuento que ganó la convocatoria Extrahumanos de la Editorial Aeternum, me inspiro de mi cuarentena de marzo a junio del 2020 en mi casa con mi hijo, de la observación de mis vecinos, de la calle de mi barrio en Miraflores, Lima. Todo es autobiográfico. Lo leyó mi hijo y hasta ahora nos reímos cuando nos cruzamos con el chino de la esquina que en el cuento resulta ser el mutante de tipo B, el que se come a toda su familia y a los muebles de su sala o con Leonor nuestra empleada que aparece en el cuento como la que nos salva de los mutantes con su planta de la vida. Me encanta distorsionar mi propia vida, darle vuelta a lo cotidiano. Con eso nacen tanto mis distopías como mis utopías.


6. ¿Crees que la situación de la mujer en el ámbito de la literatura internacional ha mejorado todo lo que debiera?

  Yo ahora lo veo todo a través del extremo equivocado del telescopio. La literatura en general va muy mal en el Perú, aunque mejorando cada vez más. Por otro lado, va peor la condición de la mujer y obviamente peor aún la literatura escrita por mujeres y entonces ni hablar de la literatura de género escrita por mujeres. El mundillo de la literatura peruana es un ambiente muy machista y patriarcal. Dentro de este medio a las escritoras de ficción nos consideran unas freaks, brujas. Pero justamente por eso vale la pena apostar en esa causa perdida. Más allá de la situación peruana es un reto mundial. Y como escritores necesitamos retos. Yo considero que es mi aporte a la sociedad: enseñar mis visiones del futuro, diseñar modelos distintos. Estamos en el momento preciso, creo yo. El mundo está cambiando. Ya nadie cree en la política. Y las mujeres tenemos mucho que decir, años luces de silenciamiento. Apostemos en eso. A mí me encantan las causas perdidas. Las grandes revoluciones siempre nacieron de esto. Al mismo tiempo nunca he visto tanta energía como a la hora de reunirme con grupos de escritoras latinoamericanas. Siento que estamos empezando a cambiar las cosas. Conversar sobre temas como ultra violencia, sexo, ciencia ficción y terror con escritoras latino americanas madres de familia que se dan un tiempo los domingos en la mañana entre pañales y atenciones al marido, me da mucha alegría y esperanza. Veo que hay más y más que se atreven a hacer oír su voz. Confío en la sororidad que somos capaces de desarrollar entre nosotras las mujeres. Este fenómeno no se veía tanto hace unos años.


7. ¿Cuál dirías que es tu obra más perfecta?

  Creo que La flor artificial, la novela que escribimos con Christiane Felip Vidal. Es una obra total cuyo proceso creativo me llenó de gracia. Para empezar, es el resultado de una gran historia de amistad literaria con Christiane. Escribir a cuatro manos es algo que permite salir del egocentrismo. Creo que cada escritor lo debería probar. Cada etapa del proceso, al compartirlo con el otro, pasa por el filtro de la crítica y ahí fue cómo aprendí a deshacerme de la idea de que cada línea que sale de mi es un huevo de oro. Enseña humildad. Segundo: pretendemos abarcar con esa novela todos los modos de escritura: poético, dramaturgo, ensayista, periodístico, etc. Y para terminar creo que logramos fusionar la ficción con la historia real. Es una suerte de collage sobre la identidad que responde a la pregunta ¿Quién es Silvia Li? y que intenta unir a la vez las dos mitades que tenemos en común Christiane y yo: el universo francés y el peruano, todo bajo la energía creativa del surrealismo.


8. ¿Y en la que más te has involucrado?

  En cada uno de mis escritos me involucro, son mis biografías escondidas. Quien quiere conocerme tiene que leer mis obras.


9. ¿Y la que te ha dado más complicaciones?

  Creo que con la novela que está por salir ahora. Es una novela que escribí en francés en el 1997, justo antes de llegar al Perú. La dejé dormir 20 años en un cajón de la casa de mi abuela como la bella durmiente y recién la saqué en el 2018 cuando tuvimos que vaciar la casa al mudar mi abuelita a una residencia de ancianos. La volví a leer y sentí que tenía que traducirla al español para reconciliarme con esa parte dolorosa de mi pasado. Fue una reescritura cómo lo exige cualquier traducción. La mandé a la editorial Planeta quien la aceptó, pero parece que aún va a tener que esperar para ver la luz, por culpa de la pandemia.


10. ¿Prefieres convertirte en una autora comercial o hacer lo que te dé la gana?

  Definitivamente hacer lo que me da la gana. Cuanto más libre, más auténtica, y cuanto más auténtica mejor. Lo único que busco en la escritura es la verdad. El resto, las ventas, el reconocimiento vendrá por sí mismo. El futuro lo dirá. Lo que más me importa es tocar a mis cercanos, a mis 4 0 5 lectores inteligentes, poder compartir algo de mi cosmovisión con la gente que amo, mi hijo, mi familia, mis amigos, mis alumnos.


11. ¿Tienes algún tipo de rituales o manías antes de abordar tus momentos de escritura?

  Siempre escribo a partir de las 5 de la tarde, cuando terminé todos mis deberes de madre, de profesora y de ama de casa. Necesito estar sola en mi escritorio sin nada ni nadie que me interrumpa, con mi música, mi biblioteca, mi gata en el sofá y una copa de buen vino.


12. Cuéntanos todo acerca de tus últimos lanzamientos.

  He dedicado el año de pandemia a la escritura de cuentos de género. Varios ya se publicaron o están a punto de salir por la celebración del bicentenario de la independencia del Perú. Uno será parte de un colectivo sobre las libertadoras olvidadas del virreinato, otro de un manual de historia del Perú versus zombis, luego está la ucronía Dama de Cao y uno de ciencia ficción que imagina la Lima del futuro. Por otro lado, espero la salida de mi segunda novela con la editorial Planeta.



13. ¿Tienes proyectos inmediatos? Añade todo lo que desees.

  Tengo varios proyectos a la vez en el aire, siempre. Tantos que a veces me pierdo.

  A fin de mes lanzaremos de nuevo La flor artificial por su edición en ebook.

 También empecé una novela sobre la experiencia ambivalente que siempre tuve en el Perú con mis empleadas del hogar, gran tema ese, se llamará Esclavas. Es una suerte de dialéctica del maestro y el esclavo versión latino americana. Pero sigo apostando por mis respiraciones de género. Ahora mismo estoy terminando mi primer cuento “gorno” para la convocatoria Hedónica de Pandemonium. Me reí mucho trabajándolo. Hago volar mi imaginación, me encanta irme al extremo, investigando mi propia violencia. Siempre tengo algún cuentito bajo la manga que quiere romper con la norma. Es mi manera de ser rebelde.

  Mi último comentario sería: que nadie se quede en la literatura de género (ni escritores, ni lectores). Al final todo es literatura, ¡que abran sus mentes! Los extremos son para pensar nuestra realidad y mejorarla, no para escaparnos de ella. Lo peor que nos puede pasar como seres humanos es encerrarnos en casilleros. Al final lo que cuenta es leer y escribir, vivir la vida y contarla en todas sus formas. Yo no quiero ser una escritora de género. ¡Nada peor para mí que  mis amigos literatos me calificasen como escritora de terror entre muecas de burla! Solo quiero contribuir humildemente a que la humanidad no desaparezca de este planeta, a que seamos más humanos. Poner mi piedra contra la amenaza de los zombis, ja.

 Textos míos que pueden leer:

 Mi primer libro de cuentos publicado en Perú en el 2012: Geometrías del deseo (Borrador Editores), y en el 2015 en México (Cuadrivio editores. Cuadrivio.com). Se encuentra en algunas librerías de Lima (El virrey, Librería Sur) y en el stand de Borradores Editores en las ferias.

 La Flor Artificial, novela escrita a cuatro manos con la escritora Christiane Félip Vidal (Cocodrilo Ediciones, 2016). Cuenta de varias formas la biografía de Silvia Li, poeta arequipeña del siglo XX que inventamos. Se encuentra en las librerías Sur, El Virrey, Ibero, en librerías virtuales como librosperuanos.com, ferias. Pueden ver mas en este link:



  Cuentos míos en antologías como 201 (Ediciones Altazor, 2013), Ultra violentos, Antología del cuento sádico en el Perú (Ediciones Altazor, 2015), 69 (Ediciones Altazor, 2016), Mario y los escribidores/27 relatos sobre el universo vargasllosiano (Ediciones Altazor, 2019), El día que regresamos (Pandemonium editorial, 2020), 300 botellas al mar (Cuento ganador de la convocatoria Extrahumanos de la revista Aeternum, 2020).

  Todos se encuentran en plataformas de ventas de libros virtuales o en las mejores librerías de Lima como: El Virrey, Librería Sur, la Familia, Ibero, Escena libre y sus respectivas plataformas, y al final en todas las ferias.





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