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domingo, 6 de noviembre de 2022

Entrevista a Laureano Clavero

 

Laureano Clavero, en el centro de la foto


¡Nueva entrada semanal! Como ya os avisé la semana pasada, aquí os traigo una muy grata sorpresa: tengo el gusto de presentaros al escritor, cineasta, investigador y un largo etc. Laureano Clavero. Es para mí todo un honor presentaros a un hombre multidisciplinar, como Laureano, y mucho más lo es el sumergiros en sus últimas investigaciones. ¡Disfrutad!




1. ¿Quién es Laureano Clavero?

Nací en Buenos Aires en 1980. Digamos que soy un “ochenter”. Viví en muchos lugares del mundo, entre ellos Los Ángeles, Barcelona y la mencionada capital porteña. En todos estos sitioss por los que pasé, a parte de cursar estudios varios, siempre estuve rodeado de libros y películas. Tal vez esto es lo que me llevo a ser fotógrafo, director de cine y escritor. Actualmente también soy profesor de matemáticas, química y física. También, puntualmente, doy charlas sobre historia. Creo que sea con la cámara, la pluma o la palabra me considero un comunicador o contador de historia. Después de todo, antes de la televisión, antes de la radio, antes del teatro y los libros los hombres y mujeres de las cavernas el único entretenimiento que tenían era contarse historias entre ellos de lo que habían visto o vivido en la jornada. Como dijo Stephen King: “Todo el mundo tiene algo que contar. Todo depende de cómo se cuente…”


2. ¿De dónde nace tu pasión por la historia, el misterio y la investigación?

Creo que el disparador de mi pasión por indagar en los enigmas históricos nace cuando tenía unos diez años, cuando fui a vivir con mi familia a un pequeño pueblo llamado Mar del Sud en la costa atlántica argentina. Yo venía de una ciudad agobiante como Buenos Aires y de repente pasé a hacer vida en una villa balnearia de un centenar de habitantes. Ahí me crié en medio de la naturaleza y tomé contacto con la paleontología y la historia. Buscaba fósiles con mis hermanos, encontrábamos restos arqueológicos de los aborígenes que habían vivido en la zona hace miles de años, escuchaba historias de submarinos nazis que habían llegado a la costa en secreto entre muchas otras cosas. Obviamente estos temas siempre vienen cargados de misterio. Esto alimentó mi imaginación y la curiosidad de un niño como era yo en ese entonces. Esta atmosfera fue la chispa que me llevó a sumergirme en casi todos los temas que trabajé y estoy trabajando hoy en día. Por ejemplo, el tema de la paleontología me llevó a trabajar en el departamento de vertebrados del Natural History Museum de Los Angeles, California. A parte de haber excavado en varios desiertos y haber colaborado para National Geographic. Esto también me llevó a trabajar una breve temporada en los estudios Stan Winston donde se construyeron los dinosaurios de la saga de Jurassic Park como así también los robots de Terminator. Justamente en esa época, finales de los años 90, es cuando descubro las entrañas del cine y la fotografía a partir de haber entrado en contacto con dichos estudios y el National Geographic. Esto me llevó a estudiar guión, fotografía y dirección de cine en Barcelona.


3. Eres escritor ¿Qué fue lo que te animó a plasmar tus historias sobre el papel?

Cuando comencé a realizar mis primeros films documentales me di cuenta que grababa muchas horas de entrevistas a diferentes personajes históricos pero a la hora de editar el material ponía en la película una parte de esas entrevistas. Quedaba mucho material fuera que también tenía mucho valor documental e histórico. Así fue como decidí con ese sobrante comenzar a escribir libros sobre esas mismas historias. Podríamos decir que mi vertiente de escritor es producto de mi trabajo cinematógrafico. Lo mismo o parecido me pasó con la fotografía. Aquellas cosas que retrataba quería que hablasen y contasen más cosas. Así fue como me metí en el cine documental. Digamos, como profesor de matemáticas que soy, que la ecuación cronológica sería: dirección de cine es el producto de la fotografía y ambas sumadas dieron como resultado mi pasión por la escritura.


4. Si te pidiera que me nombraras un referente literario ¿cuál sería?

No tengo referentes literarios. Más bien tengo libros y cuentos que me marcaron en una época y un contexto determinado. Como son unos cuantos haré una selección de los que ahora se me vienen a la cabeza: “Viaje al centro de la tierra” del maestro Julio Verne, “Moby Dick” de Herman Melville, “El Aleph” un clásico argentino de J.L. Borges, “Aventuras de Tom Sawyer” de Mark Twain, “Ciudad de huesos” del angelino Michael Conelly, “El silencio de los corderos” de Thomas Harris, “Del caminar sobre el hielo” del director de cine alemán Werner Herzog. También tengo comics de referencia como “El eternauta” de Germán Oesterheld, “El sueñero” de Breccia o “El almanaque de mi padre” del japonés Jiro Taneguchi. También me apasionan los cuentos para niños. Podría nombrarte “La alcancía del sol” del ruso Makhail Prishvin o clásicos como “Soldadito de plomo”. La lista es eterna pero más o menos ahí creo está mi base.


5. De todas las historias en las que te has embarcado, ¿Cuál es la que más te ha apasionado?

Pregunta dificil de responder. A todas mis historias les pongo la misma cuota de pasión cuando trabajo. Sí debo admitir que aquellas historias en las cuales investigo los hechos o indago a las personas involucradas en el mismo tienen algo más de emoción ya que vas narrando los hechos a medida que vas arrojando luz sobre el tema en cuestión. Me gustan mucho las entrevistas cara a cara con la grabadora o cámara en mano. Cuando entrevisté a expiloto de la Luftwaffe, Peter Brill fue apasionante ya que casi al final de la conversación él me confesó que había sido entrenado en secreto para bombardear Nueva York durante la Segunda Guerra Mundial. Esto derivó en mi película “El diario de Peter Brill”. Otro ejemplo es mi primer largometraje “1533 Km. hasta casa”, en este trababajo tuve que entrevistar a muchos veteranos de la Guerra de Malvinas. Sus experiencias y vivencias me sirvieron mucho para madurar como documentalista cinematográfico.



6. De todos tus libros, ¿cuál es la que más te ha costado escribir?

Todos me han costado más o menos lo mismo escribirlos. Las investigaciones previas son lo más complicado. Creo que mi último libro “El enigma del Paso de Dyatlov” fue el más tiempo de investigación me ha llevado ya que he tenido que indagar en disciplinas que nunca había tocado como la criminología y la investigación policial. Tuve que leer mucho sobre crímenes, revisar autopsias y asesorarme con policías y criminólogos que me dieron una mano a la hora de entender todos los documentos.


7. ¿Por qué esa fijación con la Segunda Guerra Mundial?

Como dije anteriormente me crecí en un pueblo muy pequeño llamado Mar del Sud el cual fue testigo de la aparición de submarinos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Por otro lado también fue refugio de algunos espías nazis durante los años del conflicto. Todos estos hechos históricos, y en un pueblo pequeño, crearon muchas leyendas y mitos. De alguna forma yo viví “rodeado” de estas historias las cuales fueron la chispa que encendió mi interés por la Segunda Guerra Mundial.


8. ¿Tienes algún tipo de ritual o costumbre antes de comenzar a escribir?

Sí, poner algún disco de vinilo en mi tocadiscos. Puede ser la trompeta de Miles Davis, el piano de Theloniuos Monk o alguna banda sonora que encaje, según mi criterio, con los que estoy escribiendo. Por ejemplo, con mi último libro “El enigma del Paso de Dyatlov” ponía la banda sonora de “El silencio de los corderos” de Howard Shore.


9. ¿Podrías recomendar, en unas pocas líneas, cada una de tus obras para que nuestros lectores se animen a conocer tu producción?

Para los interesados en la Segunda Guerra Mundial les recomiendo leer “Segunda Guerra Mundial 10 historias apasionantes”, este es un compilado de algunas de mis investigaciones. Para los amantes de la fotografía y también la Segunda Guerra Mundial les aconsejo “Enfocando la Segunda Guerra Mundial” con textos de David López Cabia y prólogo de Dale Dye, asesor histórico y técnico militar de Steven Spielberg. Para los amantes del cine documental y los temas bélicos pueden ver en Amazon Prime Video “1533 Km. hasta casa” y “El diario de Peter Brill”. En la plataforma No Ficción pueden ver también “Buenos días, Sr. Presidente”. Volviendo a mis libros, para los apasionados de las investigaciones policiales, crímenes y misterio recomiendo “El enigma del Paso de Dyatlov”. Para los amantes del rugby y el deporte para leer, “Ginesta històries del rugbi català”.


10. Ahora una pregunta muy interesante: tu último libro se titula "El enigma del paso de Dyatlov", que narra un suceso acontecido en el año 1959, uno de los más extraños de las últimas décadas, diría yo. Pero quiero que seas tú quien nos hable de lo que vamos a encontrar en este libro.

El libro sobre el misterio del Paso de Dyatlov aborda uno de los enigmas más apasionantes de la antigua Unión Soviética. A finales del invierno de 1959 nueve alpinista universitarios se adentran en una expedición a los montes Urales. Su objetivo: conquitar el monte Otorten. Dicha montaña no presentaba muchas complicaciones pero las condiciones climáticas sí. Para resumir y sin spoilers diré que un mes más tarde los cadáveres de los nueves alpinistas aparecen congelados en un radio de un kilómetro cerca de la montaña que tenían que conquistar. A algunos le faltan los ojos, a otros la lengua, la tienda de campaña que llevaban aparece rasgada por los lados, los cadáveres están con poca ropa y muchos descalzos. La investigación de los hechos fue breve y el caso se cerró sin una respuesta clara. En mi libro reconstruyo el día a día de los alpinistas a partir de sus diarios de viajes, analizo las autopsias y documentos desclasificados de la investigación de 1959. También trabajo sobre algunas de las más de cien teorías que hay sobre el caso. Como dije anteriormente, un libro que recomiendo para los amates de los casos policiales sin respuesta.


11.El año pasado, sobre el mes de marzo, un articulista afirmó que dicho enigma había sido resuelto. No sé si has leído el artículo, pero, ¿qué opinas?

Siempre aparece en la prensa que alguien ha encontrado la respuesta al enigma del Paso de Dyatlov. En mi libro yo no intento resolver el caso. Sería muy soberbio que en unas cientos de páginas resuelva el caso así sin más. Lo que pretendo es trabajar con toda la evidencia empírica y hacer una decantación de las teorías que no llevan a ninguna parte. A la tragedia del paso de Dyatlov le faltan pruebas que deberían estar ahí pero por alguna razón no están. Ahí es donde hago incapié en mi trabajo. Es muy dificil completar un puzzle que le faltan piezas. Valoro el trabajo de muchos que han estudiado el tema pero creo que son todas aproximaciones a lo que podría haber ocurrido. He de decir que algunos se aproximan más que otros. De momento el caso sigue abierto y no hay una respuesta sólida.


12. Háblanos acerca de tus futuros proyectos.

Tengo muchos proyectos. Los podríamos dividir en tres grupos. Por un lado tengo muchas ideas en la cabeza que van desde temas históricos hasta temas relacionados con la astronáutica. Después está el grupo de los proyectos que tengo bocetados y los cuales en un futuro se transformarán en un libro o film documental. Y por último los proyectos que ya tengo empezados o, en el caso de las películas, en posproducción. Aquí sí te puedo dar títulos como el film documental “Road to Normandy. Reenacting D-Day” o “Hürtgen. Into the muddy battle” relacionados con la Segunda Guerra Mundial, en los cuales ya ha puesto el ojo la distribuidora hollywoodense Adler & Associates Entertaiment, Inc. y la BBC de Londres. Con respecto a libros en proceso de escritura tengo varios relacionados con el rugby (mi deporte de toda la vida), alguna cosa relacionada con crímenes reales y otro sobre la lápida de un jerarca nazi que encontramos escondida y enterrada en el jardín de una casa abandonada. Obviamente todos estos proyectos que tengo en marcha no serían posibles si la colaboración de investigadores, periodistas e historiadores que me dan una gran mano. En el tema de proyectos cinematográficos siempre están detrás mi productora MIRASUD Producciones y la productora SG Audiovisuales.


Gracias por responder esta entrevista.



ENLACES DE INTERÉS









domingo, 30 de octubre de 2022

Nazis en Mar del Sud

 



¡Ya tenéis disponible la nueva entrada semanal! David López Cabia nos habla nos habla de la investigación llevada a cabo por Laureano Clavero, Julio Mutti y el periodista Facundo Di Genova. Esta interesante entrada, es un magnífico entrante para lo que os traeré la próxima semana...



A primera vista, Mar del Sud es un pueblo apacible, remoto, donde nunca ocurría nada. Sin embargo, ¿quién iba a decir que la pequeña localidad argentina iba a ser puerta de entrada y refugio de nazis fugados de Europa? Gracias al incansable trabajo del cineasta e investigador Laureano Clavero, arrojaremos luz sobre este gran enigma.

    Todo comenzó la noche del 10 de junio de 1945. Por aquel entonces, el Tercer Reich ya había sido derrotado y, misteriosamente, el submarino alemán U-570 salió a la superficie frente a las costas argentinas. Dos días después, el también sumergible alemán U-977 emergió a la superficie. Los comandantes de ambos submarinos terminaron entregándose a las autoridades argentinas en la localidad de Mar del Plata.

    Pero, ¿qué hacían los temibles submarinos germanos merodeando tan lejos de su patria cuando Alemania ya había perdido la Segunda Guerra Mundial?

    Otto Wermouth y Heinz Schäffer, los oficiales de la Kriegsmarine que comandaban el U-570 y el U-977, negaron haber desembarcado a nazis en territorio argentino. Pero los periódicos, los testigos y la documentación disponible evidenciaba una realidad muy distinta. Un claro ejemplo es el testimonio de Osvaldo Aramendi, que afirma haber visto cómo, en julio de 1945, un submarino alemán emergía cerca del pequeño pueblo de Mar del Sud.


Otto Wermouth


Heinz Schäffer

 
    No era la primera vez que los agentes alemanes ponían pie en las playas de Mar del Sud. Ya en 1943 los espías alemanes Wilhelm Seidlitz y Friedrich Wolff llegaron a Argentina y descubrieron en Mar del Sud la clase de enclave apartado que buscaban, la puerta perfecta para la entrada de nuevos agentes nazis.

    Ambos agentes se pusieron en contacto con el empresario de ascendencia alemana Karl Gustav Eickenberg, cuyas propiedades en Mar del Sud servirían como escondrijo para los alemanes que desembarcasen en Argentina.

    De hecho, durante el invierno austral de 1945, el ciudadano argentino Justo Rodolfo Charra recordó haber visto cómo grupos de hombres salían de los submarinos para subir a bordo de los botes y echar a correr al llegar a las arenas de las playas de Mar del Sud. No solo eso, sino que también vio cómo los fugitivos se ocultaban en las propiedades del mismísimo Eickenberg.

    Pese a que era más que evidente la presencia de los nazis en Mar del Sud era más que evidente, se ordenó a los campesinos que llevaban alimentos a las propiedades de Eickenberg que mantuvieran en secreto la presencia de los misteriosos huéspedes alemanes.

    Mucho tiempo después de la llegada de los alemanes a Mar del Sud, la hija de Eickenberg fue preguntada por los desembarcos de nazis huidos de Europa. Inngeborg, la hija mayor de Eickenberg, cargó la culpa sobre alguien a quien conocían como “el piernas” debido a las prótesis que utilizaba. Ingeborg añadió que “el piernas” acusó a Eickenberg de refugiar a nazis, circunstancia por la que fue condenado a un año de cárcel.

    Más allá de los desembarcos clandestinos de nazis en Mar del Sud, el pequeño pueblo también fue lugar de residencia de un destacado jerarca nacionalsocialista.

   Todo comenzó mientras estaban realizando reformas en una apartada casa de Mar del Sud. El albañil se percató de que su taladró no le permitía perforar la superficie. Bajo el suelo halló una lápida con dos nombres alemanes Clara Probst y Richard Schmidt.


Registros del partido nazi argentino en los que figura Richard Schmidt



    Pero había más piezas de aquel inquietante rompecabezas, pues bajo el salón fueron descubiertos desgastados libros en lengua alemana. No cabía duda de que aquellas evidencias habían sido escondidas a conciencia por algún oscuro motivo.

    Fue así como Laureano Clavero decidió seguir indagando. En su investigación contó con la inestimable colaboración de Julio Mutti, quien conoce en profundidad la historia de los nazis fugados a Argentina. Así pues, Mutti se zambulló en archivos y documentos. Fue entonces cuando hallaron el nombre de Richard Schmidt en los registros del Partido Nacionalsocialista argentino.

    Schmidt era mucho más que un simple militante, pues llegó a ser el número dos de las finanzas del Partido Nazi argentino. Más aún, su nombre también figuraba en la documentación de la Sociedad Alemana de Gimnasia, una organización con estrecha relación con el nazismo.

    Laureano Clavero prosiguió atando cabos y solicitó las escrituras de propiedad de la vivienda en la que se encontró la lápida. Uno de los anteriores propietarios era Juan Jorge Leopoldo Augusto Erico Erdmann, militante del sindicato nazi DAF.






Más pruebas fueron halladas, pues dieron con numerosas fotografías de los 60 y de los 70 de los propietarios alemanes. Tras examinar los documentos relacionados con Schmidt, dos nombres llamaron la atención de Julio Mutti: Max Ratlaff y Karl Ratlaff. Ambos habían sido los primeros nazis en llegar a Sudamérica y en difundir la ideología nazi en el continente.

    Desde luego, la investigación sobre la lápida hallada en la apartada casa de Mar del Sud no termina ahí y Laureano Clavero, Julio Mutti y el periodista Facundo Di Genova aún deben ensamblar las piezas de este complejo y enigmático rompecabezas.







domingo, 15 de mayo de 2022

Incidente del paso Dyatlov, más de sesenta años de misterio

 

Última fotografía de la expedición. Imagen sujeta a derechos de autor


¡Ya está aquí la entrada semanal de Caosfera! Tenemos hoy, el honor, de volver a tener con nosotros a David López Cabia, que nos trae uno de los más grandes enigmas de la historia: el Incidente del paso Dyatlov. Y no solo eso, sino que además hoy David nos presenta al autor y cineasta Laureano Clavero, a quien esperamos tener próximamente en Caosfera. No os perdáis la última obra de Laureano: El enigma del paso de Dyatlov, recomendada a todos los amantes de los grandes misterios. 



Corría el año 1959 y el mundo estaba sumido en la guerra fría. En la opaca Unión Soviética, un grupo de diez veteranos alpinistas rusos se había marcado como objetivo coronar el monte Ortoten, situado en los Urales.

    Uno de los integrantes de la expedición, Yuri Yudin, tuvo que abandonar debido a los intensos dolores de espalda que padecía. Sin embargo, sus nueve compañeros, siete hombres y dos mujeres, prosiguieron con su gélida travesía hacia el monte Ortoten.

    A comienzos de febrero, el grupo se detuvo e instaló su campamento en el Jólat Siajl (que significa montaña muerta). En la noche del 1 al 2 de febrero de 1959, los experimentados alpinistas se dispusieron a descansar.

    Pasaron los días y no había noticias de los alpinistas. Desesperados, el 20 de febrero, los familiares organizaron una operación de búsqueda.

    El 26 de febrero, entre la nieve, encontraron los restos del campamento que los jóvenes montañistas habían erigido sobre el Jólat Siajl. El tejido de la tienda de campaña estaba desgarrado y unas huellas conducían hasta un bosque próximo.

    Encontraron dos cadáveres en ropa interior y descalzos, presentando signos de haber sufrido una muerte violenta. La sangre también estaba presente en un árbol. Era evidente que ambos montañistas habían huido apresuradamente de la tienda de campaña.

    A unos 600 metros aparecieron otros tres cadáveres. De nuevo, los alpinistas mostraban signos de violencia, pues tenían los cráneos fracturados y sus posiciones parecían indicar que se habían defendido de algo o alguien.

    Meses después, en mayo, los equipos de búsqueda dieron con los últimos cadáveres. Cuatro cuerpos fueron descubiertos sepultados bajo varios metros de nieve. Las heridas de sus cuerpos indicaban que habían sufrido una agresión y sus cadáveres yacían con ropas de otros compañeros.

    Para añadir más misterio a aquel macabro suceso, uno de los miembros de la expedición mostraba elevados niveles de radiación en sus ropas.

    Las autoridades soviéticas realizaron una investigación oficial y concluyeron que la muerte de los nueve jóvenes alpinistas se debía a una “fuerza incontrolable”. En otras palabras, la versión oficial zanjaba el escabroso incidente determinando que las muertes de los nueve jóvenes se debían a un alud. El caso había sido cerrado en falso.



Imagen sujeta a derechos de autor



    Un aura de oscurantismo rodea al incidente del paso de Dyatlov (conocido así por el montañista que encabezaba la expedición). El modo en que se realizaron las autopsias presenta deficiencias, por no hablar de que los documentos relativos a la investigación se guardaron en secreto hasta los 90. De hecho, cuando la documentación salió a la luz, se descubrió que faltaban páginas.

    Resulta evidente que faltan numerosas piezas en el gran puzle de esta tragedia, sobre todo, teniendo como telón de fondo el contexto de una hermética Unión Soviética.

    Desde entonces, se han formulado muchas teorías para tratar de explicar cuál fue la causa de la muerte de Dyatlov y sus compañeros.

  Algunos atribuyeron sus muertes a los lugareños, argumentando que los mansi habían asesinado a los alpinistas. Otros creen que el frío extremo llevo a los nueve jóvenes a creer que estaban sufriendo un calor extremo, por lo que se despojaron de sus ropas y murieron de hipotermia.

    Hay quienes incluso creen que las nueve muertes se deben a un asunto relacionado con el espionaje. Los partidarios de esta versión defienden que Aleksandr Zolotariov, Aleksandr Kolevátov y Yuri Krivoníschenko, pese a trabajar para el KGB, eran en realidad dobles agentes al servicio de la CIA que debían entregar una serie de pruebas que evidenciaban la existencia de fábricas de armas nucleares.

    Las teorías más fantasiosas aluden a la presencia de una especie de yeti que atacó salvajemente hasta la muerte a los nueve alpinistas. Otros hablan de extraños experimentos de teletransporte, de la presencia de alienígenas e incluso de un pánico extremo provocado por ultrasonidos.

    En cualquier caso, los signos de violencia que presentaban los cuerpos hace que se cuestione el resultado de la investigación oficial. Son muchos los interrogantes que planean sobre el incidente del paso de Dyatlov.


    Sin duda, es difícil dar con la respuesta a este macabro embrollo. Sin embargo, el incombustible cineasta y escritor Laureano Clavero ha tenido la valentía de abordar este misterio en su libro El enigma del paso de Dyatlov.

    Frente a explicaciones dignas de obras de ficción, Clavero apuesta por un modo racional de analizar los hechos, apoyándose en técnicas de investigación forenses y policiales. Así, Clavero invita al lector a plantearse las preguntas adecuadas, preguntas que pueden ayudar a descartar conjeturas absurdas.

    ¿Qué pudo ocurrir aquella fría noche de febrero de 1959 en la Montaña de la Muerte? ¿Por qué faltan documentos oficiales? ¿Por qué se atribuye la muerte a una avalancha cuando los cuerpos presentan signos de violencia y se hallaban en posiciones defensivas? ¿Es fiable una investigación oficial que presenta varias deficiencias? ¿Por qué se dio carpetazo al incidente del paso de Dyatlov?

   Con un estilo directo y ampliamente documentado, Laureano Clavero convierte al lector en un investigador, todo ello sin dejar de lado la tragedia humana que supuso la muerte de los nueve alpinistas rusos, a quienes pone rostro.


Laureano Clavero en la presentación del libro
El enigma del paso Dyatlov.
World Trade Center, Barcelona.


    Por todo ello, les invito a acompañar a Laureano Clavero en el que es uno de los grandes enigmas del siglo XX. Acompañen a los nueve alpinistas en su trágica noche en la Montaña de la Muerte, investiguen entre las autopsias oficiales junto a Clavero y saquen sus propias conclusiones gracias a un magnífico libro como El enigma del paso de Dyatlov.


Enlace de venta en Amazon.



 

sábado, 25 de septiembre de 2021

Peter Brill: memorias de gran altura

 


Fotograma de El diario de Peter Brill, una producción de
Amazon PrimeVídeo


¡Nueva entrada! Hoy toca una nueva lección de historia: David López Cabia regresa de nuevo a Caosfera para contarnos otra de sus apasionantes historias de la Segunda Guerra Mundial. En esta ocasión nos habla de Peter Brill, un piloto alemán entrenado en secreto para bombardear Nueva York. Nos presenta, también, al autor Laureano Clavero, experto en el tema y, además director del documental El diario de Peter Brill, para Amazon Prime Vídeo. ¡Atentos, porque esperamos poder hablar con Laureano próximamente! Por lo pronto, empapaos de esta curiosa y apasionante historia...




La Segunda Guerra Mundial ha dado lugar a situaciones insospechadas y planes absurdos. Precisamente el cineasta y escritor argentino Laureano Clavero, desveló una de las misiones más descabelladas cuando contactó con Peter Brill, un piloto alemán entrenado para bombardear Nueva York.

  Laureano quería arrojar luz sobre el misterioso aviador alemán que se había estrellado a bordo de un bombardero en el Pirineo catalán. Así, en 2010, este enigma condujo a Laureano hasta Peter Brill Sander, un piloto alemán de la Segunda Guerra Mundial que residía en la Avenida Mitre, en la ciudad de Barcelona.

  El antaño aviador de la Luftwaffe, volviendo la vista atrás, dejándose llevar por los recuerdos del pasado, comenzó a narrar sus vivencias mientras el cineasta se encargaba de rodar la entrevista para un documental que posteriormente sería conocido como El diario de Peter Brill.

  Nacido en 1924 en la localidad germana de Bald-Salzhausen, Peter Brill vivió una infancia en una Alemania castigada por los estragos de la pobreza. Para mayor desgracia, el crack del 29 trajo consigo la gran depresión y, en este contexto de descontento social y con una Alemania humillada por el Tratado de Versalles, terminó por abrirse camino el Partido Nazi, liderado por Adolf Hitler.

  Con Hitler en el poder, el 1 de septiembre de 1939 comenzó la Segunda Guerra Mundial, un acontecimiento que cambiaría para siempre la vida de Peter Brill. Dejándose llevar por el fervor patriótico que propagaba la guerra, Brill ansiaba servir en la Luftwaffe como piloto. Pese a que sus padres le negaron aquella posibilidad, terminaron por ceder ante las amenazas de abandonar el hogar. De este modo, en 1941, este joven de tan solo diecisiete años, pasaba a engrosar las filas de la Luftwaffe.

  En sus etapas iniciales de formación como piloto se entrenó con un rudimentario planeador SG-38, que simplemente permitía volar unos cientos de metros. Llegado 1942, Peter Brill ingresó en la escuela de Fürstenfeldbruck, situada cerca de Munich. La Luftwaffe tenía planes mucho más ambiciosos para el joven Brill, pues el joven alemán fue seleccionado para participar en una misión de bombardeo sobre Nueva York.

  La descabellada operación consistía en emplear un modelo desconocido hasta aquel entonces, el Heinkel 177. En primer lugar, comenzarían utilizando cuatro motores, después dos y, al llegar a Nueva York, arrojarían las bombas sobre la ciudad y regresarían a casa.

  En 1943, en la academia de Thorn, Peter Brill continuó preparándose para bombardear Nueva York. Allí aprendió a navegar a través de las estrellas y las constelaciones. Un ambiente de secretismo rodeaba aquellos entrenamientos, sin embargo, el joven piloto aún no sabía que había sido elegido para atacar Nueva York.

  Brill formaba parte de un selecto grupo de cinco pilotos que debían golpear en el corazón de los Estados Unidos, causando una honda conmoción en el enemigo al bombardear una urbe tan emblemática. Sin embargo, los problemas que presentaban los prototipos de los aviones y la larga distancia que debían recorrer hasta llegar a Estados Unidos resultaron ser obstáculos infranqueables.

  Pese a que el proyecto de bombardear Nueva York quedó descartado, Peter Brill continuó al servicio de la Luftwaffe, participando en la desastrosa Operación Boddenplate a los mandos de un caza Messerschmitt Bf 109. Brill y sus compañeros de la Luftwaffe destruyeron numerosos aviones en tierra, pero aquel esfuerzo supuso el agotamiento definitivo de la aviación alemana. Y es que, mientras que los aliados podían reponer sus pérdidas rápidamente, los alemanes no.

  Tras el fiasco de Boddenplate, Peter Brill fue enviado a combatir a las fuerzas soviéticas. Con la guerra terminando en Europa y tratando de alcanzar la zona estadounidense, fue apresado por los rusos en Checoslovaquia. Fue así como Brill tuvo que soportar tres duros años de cautiverio en el Cáucaso, padeciendo numerosas vejaciones durante su etapa como prisionero de guerra.

  Puesto en libertad en 1948, comenzó a trabajar como curtidor, llegando a España en 1952 e instalándose en la ciudad de Valencia. En 1956, al contactar con un instructor de vuelo, le comentó su experiencia como piloto de la Luftwaffe y no tuvo ningún problema para superar todos los exámenes que requería su licencia de vuelo.

  Él y su mujer Ilse, residiendo en lugares como Barcelona, Sitges y Jávea fueron padres de dos hijos, Jochen y Werner. Sin embargo, la vida de nuestro protagonista tocó a su fin con su fallecimiento en el año 2013. Pero su historia no termina aquí, pues legó sus memorias a Laureano Clavero, que se encargó de dejar constancia de las vivencias de Peter Brill en el documental El diario de Peter Brill y en el libro de idéntico título.

  Un emotivo recuerdo permanece sobre la placa de la tumba de Peter Brill: se trata de una miniatura de un caza Bf109, como el que pilotó durante la Segunda Guerra Mundial.



BIBLIOGRAFÍA

-El diario de Peter Brill. Pere Cardona, Laureano Clavero.

-Segunda Guerra Mundial: 10 historias apasionantes. Laureano Clavero.




PARA SABER MÁS