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domingo, 27 de febrero de 2022

Entrevista a Sara Ballini

 

Sara Ballini por Simona Fossi-Firenze


¡Nueva entrada semanal! Caosfera no falta a su cita puntual con la cultura. Y en esta ocasión os traigo un contenido muy especial: tengo el gusto de presentaros a una mujer muy especial: traductora, autora, poeta, organizadora, Luciferina... Sara Ballini es toda una caja de sorpresas, además de agradable y simpática, y os invito a conocerla a través de esta extensa entrevista. 





1. ¿Quién es Sara Ballini?

Querida amiga... si hay una pregunta que me asusta es esta... ja, ja, ¡ja! De hecho, me cuesta bastante definirme. A veces, a pesar de las apariencias, soy una persona malditamente introvertida, y expreso lo peor de mí cuando se trata de hablar de mí... pero por otro lado es necesario y, por lo tanto: ¡ánimo! Si tuviera que definirme en pocas palabras, sin duda diría que soy todo lo que mi Voluntad ha permitido manifestar en el mundo material... En fin, siempre me he sentido atraída por todo lo que es Conocimiento y Belleza, en el sentido más amplio del término, y he intentado con todos mis medios (lo sigo haciendo todos los días) comprender, enriquecer, explorar, revelar y reinterpretar estos conceptos. Por eso he asumido el papel de modelo, escritora, investigadora esotérica, traductora, poeta, organizadora de eventos (¡pero también vendedora, recepcionista, profesora...! ¡No sólo y siempre he realizado tareas aparentemente tan "fascinantes"!). Nací en Florencia y viví los primeros diez años de mi vida en Chianti, la campiña toscana a pocos kilómetros de la ciudad. No tuve una infancia sencilla porque a los siete años me vi envuelta en un grave accidente que afectó toda mi vida, pero al que, contra todo pronóstico, sobreviví. La larga convalecencia que caracterizó mi rehabilitación jugó un papel decisivo en mi vida, porque acentuó notablemente mi ya presenté amor por los libros y la escritura (¡bueno... creo que habiendo despertado de un semicopado y pidiéndole a mi madre que me trajera mi cuadernos y libros es indicativo de cuáles eran mis pasiones ya en ese período de mi vida!). No tenía muchas esperanzas de salir de aquel accidente sin consecuencias y mientras me ocupaba de dar los primeros pasos iba aprendiendo que una vez más prevalecía la hipótesis de que nunca más podría volver a caminar o, en el mejor de los casos, sería cojeando toda la vida. Afortunadamente, fui uno de los primeros pacientes en Italia en operarme con tecnología robótica y, sobre todo, gracias a mi gran compromiso, después de meses y meses de tracciones, cirugías, agujas, yesos y años de corsés y aparatos ortopédicos, mis piernas se recuperaron su perfecta funcionalidad. En gran parte, el modelaje ha sido mi venganza personal y la venganza contra el destino porque, per se, nunca fue la moda lo que me llamó la atención sino la creación artística, por lo que puedo decir que mucho de mi trabajo lo he encontrado en el campo de lo alternativo y/o la moda gótica es más interesante donde la interacción entre fotógrafo y modelo, es mucho más intensa que los cánones de los servicios de moda habituales... Sin embargo, siempre he tenido la conciencia de que en el mundo de la moda nunca podría haber ido más allá de cierto nivel, precisamente porque no tenía exactamente todos los estándares requeridos en ese momento (no tanto por una cuestión de altura o peso, sino precisamente porque se requería una simetría matemáticamente perfecta del cuerpo). De hecho es precisamente a mediados de los 90 cuando la fotografía comercial inicia un proceso de cambio, inicialmente imperceptible, que lleva a la modelo, y por tanto a la mujer, a estar en el centro del proyecto y la creación artística. A pesar de todos estos problemas trabajé para revistas comerciales y convencionales como Playboy en el 96 (con apenas 18 años era la única Playmate de la historia con un seno mediano-pequeño y no operado y esto ya es un indicio de la cambiar la forma de concebir la sensualidad y la belleza femenina) hasta posar para una sesión de fotos inspirada en Memorias de una Geisha de Arthur Golden en colaboración con la fotógrafa ítalo-colombiana Liliana di Marco, para la edición versión digital italiana de Vogue. ¿Qué decir? Mucho más de lo que jamás podría haber esperado en mis sueños más ocultos de niña, dadas las suposiciones iniciales... La historia no termina aquí, porque (y afortunadamente) la vida no es "solo moda", sino que hay mucho, mucho más que contar...

  Creo que la mayoría de las personas que están leyendo esta entrevista están realmente interesadas en mi viaje esotérico que comenzó cuando tenía más o menos 16 años con la lectura de Magick, la famosísima obra de Aleister Crowley que condujo a la concepción actual de la Magia y el esoterismo en occidente, casi simultáneamente con la lectura de La Biblia Satánica de Anton LaVey… En realidad, es una historia muy larga que me ha acompañado hasta el Luciferismo y TOPH, la Orden creada por Michael W. Ford, de la que actualmente soy Sacerdotisa... pero creo que necesitamos otra entrevista para esta historia, ¡ja ja ja!


2. Es usted autora, además de poeta, ¿Cómo empieza su andadura en el mundo literario?

Cuando en 1999 decidí mudarme a España para vivir y trabajar en vuestro país, acababa de salir de la Facultad de Medicina y Cirugía de Florencia. Abandoné mis estudios porque no podía permitirme una media de diez años de asistencia obligatoria a las clases. Era inconcebible para mi situación financiera. Tenía que trabajar, y además apurada… Teniendo en cuenta que salía de un bachillerato científico experimental a cuyo plan de estudios se le habían agregado dos idiomas (fueron los primeros experimentos didácticos que luego darían lugar al actual "bachillerato lingüístico"), los Idiomas Modernos me parecían una buena alternativa, compatible con el mundo laboral...


3. También es usted traductora en Hécate Edizione, ¿cuándo comienza su andadura?

A lo largo de mi estancia en el extranjero pude comprobar que, en mi país, desde el punto de vista editorial, seguía habiendo una serie de lagunas en lo que se refiere a la literatura esotérica, especialmente vinculada a la Vía Sinistra. Alrededor de 2013 decidí intentar llenar este vacío aparentemente inexplicable haciendo uso también de la colaboración ocasional con otros traductores...


4. Háblenos sobre su obra y díganos dónde podemos encontrarla.

Tengo un libro de cuentos y dos de carácter poético. Todos los textos en cuestión, y sus respectivas reediciones, están agotados y no están disponibles salvo de segunda mano. Todavía no he tomado la decisión de una posible reedición de mis obras, aunque sea limitada, pero no creo que esto suceda a corto plazo...

  El mundo editorial ha cambiado profundamente y, en teoría, sería mucho más fácil publicar mis trabajos en este momento histórico, pero, evaluándolos objetivamente, los considero bastante ingenuos sobre el contexto actual...

 Me gusta pensar en estos libros míos como un regalo personal que he hecho a cualquiera que posea un ejemplar y esta idea me parece incluso más cautivadora que darlos a conocer y al alcance de cualquiera...

 Siempre me ha gustado pensar que cada libro encierra un mensaje específico y exclusivo para aquella persona que lo compra o llega a poseerlo. En última instancia, cuando se trata de libros, soy condenadamente romántica y "anticuada", y esto es un gran defecto (o tal vez no) cuando se trata de la esfera comercial.

 Mi primer libro, El País de las Sombras, es en realidad una especie de cuaderno grande lleno de citas cinematográficas, musicales, literarias. Quería que quedara así, como una especie de diario de viaje en el tiempo. De hecho, es un libro "sin ton ni son" en el verdadero sentido de la palabra porque no tiene principio ni fin: dos almas errantes en las infinitas dimensiones del espacio-tiempo que anhelan reencontrarse sin lograrlo nunca y esto es al mismo tiempo su pasaporte a la eternidad y su maldición... Un libro en cierto modo empalagoso e ingenuo, pero también crudo y duro, que se desarrolla al borde de los "márgenes sociales", que te echa en cara la realidad de la marginación y alienación tal como estabas soñando en un hermoso sueño. Un libro que es un juego, una broma, un sueño...

 Réquiem y Susurros de Piedra y Olvido son dos obras poéticas que giran en torno a la elaboración del duelo y actualmente considero demasiado personales los motivos que me llevaron a escribirlas para divulgarlas con fines comerciales…


5. Recomiéndenos también alguna obra (u obras) que usted piense que todo el mundo debe leer.

¡Hay tantos libros que considero imprescindibles! Recientemente compilé una lista de textos y autores esenciales para entender la Vía Sinistra y el Luciferismo y todos los jueves comento la obra, en cuestión, en el transcurso de una hora. Suelo hacer transmisiones en vivo por Fb. Al día siguiente se sube el vídeo al canal de Youtube de Hekate Edizioni... No quiero adelantar nada, pero por el momento hemos cubierto a Thomas Karlsson, Michael W. Ford, Don Webb, Nietzsche, Lao Tze... únete ¡nosotros! ¡Te sorprenderá!


6. Además de lo visto anteriormente, es usted organizadora de un evento irrepetible y sin precedentes: la convención Sitra Ahra. Explíqueles a los lectores en qué consiste.

Sitra Ahra, es un evento único en la historia del mundo Left Hand Path y su gestación comenzó hace unos seis años, cuando al mismo tiempo decidí crear Hekate Edizioni.

  No era fácil encontrar en mi país gente con la suficiente seriedad y dedicación para organizar un evento así, de hecho casi había perdido la esperanza. A lo largo de los años, después de mi regreso a Italia, he trabajado prácticamente sola, excepto por la colaboración con el capítulo italiano de Global Order of Satan y con un pequeño grupo de racionalistas. La Vía Sinistra en Italia está presente pero profundamente fragmentada en pequeños grupos que no se comunican entre sí, encaramados en sus posiciones y sin voluntad de diálogo. Siempre he luchado contra esta circunstancia porque impide la libre circulación de las ideas y por tanto el crecimiento: en esencia es como una planta que, si no se nutre debidamente, está inexorablemente destinada a perecer. Y para esto he tratado y sigo tratando de regarla constantemente con amor y conocimiento, para que pueda seguir creciendo para darnos los frutos, chorreando con una belleza inesperada y una belleza grotesca...

  Con este fin, el año pasado, decidí con Thomas Karlsson (de quien soy editora) organizar Dark Esoterica Tour, que a pesar de la pandemia ha permitido que muchos esoteristas convencidos se reúnan, gracias a una serie de conferencias y talleres realizados por el Dr. Karlsson en las principales ciudades italianas: Milán, Turín, Lucca, Florencia, Roma y, para concluir, como debe ser, Capri, una espléndida ciudad del sur que Karlsson ama especialmente y donde queríamos darnos unas pequeñas vacaciones de fin de gira...

  La organización Dark Esoterika Tour me permitió entrar en contacto con otros esoteristas que tienen la misma visión que yo del panorama esotérico nacional y, para mi inmensa alegría, concretamente con Ordo Adamantis Atri, la orden amaelita que él fue tratando de organizar la primera convención interreligiosa en Italia.

  Cuando empezamos a intercambiar ideas sobre el evento, se inició una cadena de circunstancias que transformó el concepto inicial: en pocas semanas, habiendo visto una gran respuesta en las principales organizaciones de izquierda alrededor del mundo, remodelamos el evento, sin limitarnos más nosotros mismos al territorio de Italia, pero ampliando nuestras perspectivas a todo el mundo. Gracias a la participación de nombres fundamentales a nivel mundial en el campo de la espiritualidad de izquierda, nuestra convención será, por tanto, un evento de trascendencia internacional, en el que finalmente todas las voces abiertas al diálogo podrán encontrar puntos de comparación y apoyo mutuo.


7. ¿Quienes serán las personalidades presentes en el evento?

¡Los nombres son tantos y es un verdadero orgullo para mí hablar de cada uno de ellos!

  La Convención está claramente inspirada en algunas de las ideas fundamentales, tanto desde un punto de vista exotérico como esotérico, de la filosofía de Thomas Karlsson y, en consecuencia, de Dragon Rouge... ¡pero no solo! Evidentemente, se trata de estar "solos pero juntos", unidos con la propia individualidad aunque en la diferencia. Es el pilar de la plataforma del movimiento Global United Nightside concebido por el propio Karlsson, al que pertenecen los principales esoteristas del Left Way mundial, entre ellos Michael W. Ford, Stephen Flowers, Don Webb y muchos otros...

  Thomas Karlsson, por supuesto, estará presente en el evento, con una conferencia y un seminario sobre erotognosis y kundalini respectivamente desde el punto de vista del Camino de la Izquierda en general y de DR en particular.

  El doctor Thomas Karlsson con su conferencia abrirá uno de los tres días de nuestro evento. Es un gran honor poder volver a hospedar a un hombre que, con su investigación y su espiritualidad, ha revolucionado el ocultismo y la espiritualidad modernos. Pero Karlsson es solo el primero de una serie de "grandes nombres" del esoterismo mundial...

  Ordo Adamantis Atri ya estaba en contacto con uno de los principales exponentes de la demonolatría internacional: S. Connolly: autor de muchos de los libros más vendidos sobre el tema, S. Connolly es ahora reconocido mundialmente como uno de los principales exponentes de la demonolatría actual.

  Otro disertante es Zeroth Qayn, uno de los artistas más famosos del Camino de la Mano Izquierda. Sus obras ilustraron hitos de la literatura que caracteriza al movimiento. Además de una conferencia única, que combina los principales motivos de la estética filosófica con las cuestiones más modernas del arte esotérico, la Ordo Adamantis Atri ha puesto a disposición once obras exclusivas de Zeroth, que permitirán a los visitantes emprender una verdadera viaje sensorial al arte de la Mano Izquierda.

  ¡Pero las sorpresas acaban de empezar! Tenemos invitados ilustres que también vienen de España... He vivido siete años de mi vida en su país, esos que se definen como “los mejores años de la propia juventud”, y por tanto se ha creado un vínculo que jamás se romperá…

 Hekate Edizioni lleva un año colaborando de forma constante con Satanistas de España y por ello fue un placer y un honor para mí invitar a Miguel Pastor. A pesar de su corta edad, el de Miguel es sin duda uno de los nombres más importantes de la Mano Izquierda internacional: un hombre que con su trabajo y su increíble preparación académica está luchando para que el satanismo sea reconocido por el estado español…pero Miguel no es el único representante de Satanistas de España que tenemos el honor y el placer de recibir en nuestro país.

 En nuestra convención no solo habrá espacio para conferencias de alcance mundial, sino también una especial atención al arte de la Mano Izquierda en todas sus formas. Por ello, es un inmenso placer presentar en mi país a las hermosas y extraordinarias chicas del Noctis Burlesque de Madrid, que darán un espectáculo impresionante durante nuestro evento. Bueno, para ser honesta, tuve el placer y el honor de conocer a Regina Noctis hace muchos, muchos años... ¡pero esa es otra historia!

 De todas las corrientes que acogeremos en nuestra Convención, la 182/218 es sin duda la menos conocida en Italia.

 Pero, en el mundo, la corriente Kainita-Qlifótica ha ganado una inmensa popularidad también gracias a la publicación de algunos textos fundamentales, incluidos los de ZulqarnaynXIII, un autor de renombre internacional, experto en nigromancia y magia cananea. ZulqarnaynXIII estará presente en nuestra convención con una intervención online sobre los temas fundamentales de la nigromancia cainita.

 Paul Núñez, fundador de Editorial Manus Sinistra, editorial sudamericana fundamental en el campo de la espiritualidad de la Mano Izquierda, que tiene su fuerza en la cultura y la investigación, estará presente físicamente en la convención. A nivel personal, fue una gran fuente de inspiración para mí: la creación misma de Hekate Edizioni debe mucho al trabajo, al ejemplo y a la tenacidad de Paul... por lo tanto, será un placer inconmensurable para mí conocerlo personalmente.

 ¿Luego? Y luego... ¡Michael W. Ford! El primer autor que traduje y publiqué, el Mago de la Orden de la que formo parte... una persona maravillosa con la que recientemente grabé un CD que pronto será lanzado con Dark Advrsary Prod con su alter-ego artístico Akthya. Es imposible ocultar que me llena de inmenso orgullo y placer anunciar, por primera vez en un acto público en Europa, la presencia de Michael W. Ford, uno de los máximos exponentes de la LHP en el mundo que, con sus libros (¡traducidos incluso por mí!) han revolucionado la filosofía del Camino de la Mano Izquierda a nivel mundial. Finalmente tendré el placer de conocer a su esposa HopeMarie con quien me he enfrentado virtualmente en los últimos años. HopeMarie ha hecho una contribución fundamental desde un punto de vista filosófico al Luciferismo en particular y al Camino de la Izquierda en general tanto a través de la colaboración con Michael en algunas de sus obras como a través de su difusión descubrí que tiene orígenes italianos, a veces la vida depara sorpresas. ¡sorprendente! Tuve tiempo de sobra para estudiar y organizar un recorrido por los lugares de sus antepasados...

  Llegados a este punto os podréis preguntar: pero esoteristas y ocultistas italianos, ¿no los hay? ¡Sí, por supuesto!

 ¡Entre las muchas voces internacionales presentes en la convención, se otorgará un amplio espacio a las voces locales! Por ejemplo, entre los disertantes italianos, tendremos Nera Luce, autora, editora, fotógrafa de Blood Art y ocultista que, gracias a sus libros, ha ganado una considerable fama en todo el territorio nacional.

 Bueno, hay muchos, muchos otros invitados, todos igualmente importantes que participarán en la Convención, incluidos, nuevamente para la Orden del Fósforo, también Diacorvus Nacht y Maggie Moon ... pero esta entrevista corre el riesgo de convertirse en la más larga de la historia, ¡así que consulten nuestro sitio web! 


8. Tengo entendido, que también acudirán artistas e, inclusive, artesanos. ¿De qué tipo de espectáculos y obras estamos hablando?

¡Por supuesto! Además del espectáculo Noctis Burlesque, también habrá otros espectáculos (¡aunque este aspecto aún está por definirse y habrá sorpresas!). Michael W. Ford nos ofrecerá un espectáculo audiovisual con Akthya que, como escribí anteriormente, es su alter-ego artístico... ¡pero Via della Mano Sinistra no es solo Metal, música experimental y Goth como muchos piensan! Y es precisamente por eso, para romper este y muchos otros estereotipos, que también invitamos a una cantante de ópera, Cristina Verderio.

 Cristina Verderio es una extraordinaria soprano lírica que nos deleitará con un concierto de música sacra en la noche final de nuestro evento. Un momento único en el que altar y contemplación mística se unirán en una perfecta unión artística.

 ¡Las sorpresas ciertamente no han terminado, porque la programación aún está abierta, así que síganos en Facebook y / o Instagram para todas las actualizaciones necesarias!


9. Tengo entendido que también se impartirán talleres. Háblenos sobre ellos.

¡Sí, muchos de nuestros invitados ofrecerán talleres específicos! Entre estos, el primero es Thomas Karlsson que nos ofrecerá un seminario realmente apasionante...

  Durante su taller el Dr. Karlsson nos enseñará a despertar de forma controlada esos peligrosos chakras infernales ocultos además del Muladhara. La mayoría de los sistemas ocultos no funcionan con estos chakras y/o ni siquiera conocen su existencia, pero, después de décadas, sus secretos finalmente han sido revelados dando nueva vida y nueva vida a las antiguas tradiciones: los antiguos secretos de la tradición Aghori.

 También habrá otros talleres muy interesantes curados por Paul Núñez, Diacorvum Nacht y Daemon Barzai, ¡los invito a revisar las actualizaciones en el sitio web y en las redes sociales todos los días!


10. Explíquenos dónde se celebrará y en qué fechas.

Tenemos la suerte de compartir una espléndida ubicación donde nuestros huéspedes del 17 al 19 de junio se alojarán principalmente por motivos de seguridad, lógicamente manteniendo su propia privacidad. Es una hermosa villa enclavada en las montañas del lago de Como, a solo 10 minutos de la estación de tren de Lecco. La Villa del Cigno es un espléndido ejemplo de arquitectura Art Nouveau. El jardín, de más de 500 metros cuadrados, estará completamente adaptado para albergar a los artistas que, durante la convención, podrán exponer sus obras de orfebrería en una gran carpa de más de 50 metros cuadrados que se habilitará para albergar talleres y cursos gratuitos. El interior de la villa acogerá en cambio otra sala de conferencias y la zona de restauración, donde será posible disfrutar de comidas y cenas de la más alta calidad a precios asequibles. ¡imagínese saboreando un buen café espresso italiano sentada en un encantador desayunador estilo Liberty, esperando la conferencia de uno de los muchos autores internacionales que tendremos en esos días! Un recorrido por el mercado del arte que seleccionaremos especialmente para ustedes; la participación en uno de los muchos talleres prácticos organizados especialmente para ustedes o incluso formar parte del público de uno de los espectáculos más sugerentes que llenarán nuestros tres días de junio, haciendo de su experiencia algo verdaderamente único. ¡Y quién sabe si no llegan a ver de cerca a uno de esos autores que siempre han respetado!

  ¡Hubiera sido bueno poder recibir a todos en la Villa, pero es una idea muy poco realista dada la expectativa de la gran participación que seguramente habrá! Por este motivo hemos establecido una colaboración de acuerdo con los principales hoteles, hostales y b & b disponibles en la zona con el fin de proponer una solución óptima para todas las necesidades.


11. Por último, háblenos acerca de sus futuros proyectos y añada todo lo que desee.

En primer lugar, ¡gracias por esta entrevista! Espero conocerte en persona tarde o temprano. De hecho, uno de mis proyectos es fortalecer los lazos de la Orden con España y con los demás países del sur de Europa. Tengo una espantosa relación de amor hacia vuestra tierra y vuestra lengua: me invita a volver a España, y seguro que tarde o temprano volveré, aunque sea por poco tiempo, para continuar mi trabajo con Hekate Edizioni, traducir y publicar otros autores y, quién sabe, para completar un libro mío: el primero de no ficción esotérica, pero aún es pronto para hablar de ello... Espero que lo hagamos, tal vez tomando un buen café juntas...



ENLACES DE INTERÉS







viernes, 14 de mayo de 2021

Dogma y ritual de Carsten Frank

 


Imagen incluida en la web PsychoVision de Carsten Frank




¡Viernes cinematográfico! Es para mí todo un placer agradecer a nuestro compañero y colaborador José Ángel Conde la exclusiva de este artículo donde se desgranan el simbolismo y la estética de un cineasta tan complejo como Carsten Frank. No os perdáis esta delicia :)




El presente artículo ha sido posible gracias a la inestimable ayuda de Richard Smith, colaborador habitual de la revista “Exhumed Movies”, quien me descubrió el fascinante mundo de este subterráneo cineasta a reivindicar. El siguiente texto es fruto directo de nuestras amenas y fructíferas conversaciones cinéfilas.




1. Dogma

Solve o la disolución de un autor

Carsten Frank no es el único realizador del panorama underground alemán actual del que se hace muy complejo realizar una semblanza biográfica. Existen al menos otros dos autores igual de transgresores, Marian Dora y Cosmotropia de Xam, que han optado por mantener un celoso anonimato y a los que además es muy cercano, en el caso del primero por haber mantenido con él una productiva relación artística, como veremos, y en el del segundo por unas más que evidentes similitudes estéticas y conceptuales. Pareciera como si después del éxito del rompedor ultragore, allá por la década de los 90, los cineastas minoritarios de la Alemania de comienzos del siglo XXI se vieran en la necesidad de esconder su identidad en función de su grado de radicalismo. Marian Dora, director oficial de la extrema La melancolía del ángel, declara que, debido a la naturaleza controvertida de sus películas, ha elegido ocultarse para evitar acosos y posibles acciones legales. Pero esto no parece encajar con las creaciones de Cosmotropia de Xam y Carsten Frank, radicales en lo formal pero no tanto en lo moral. Quizá el afán artístico de ambos sea tan genuino que la ocultación esté pensada para potenciar un mayor halo de misterio y hermetismo en torno a sus producciones.


fotograma de Melancholie der Engel



  La situación con Carsten Frank es de lo más curiosa puesto que, aunque conocemos sobradamente su aspecto físico debido a su prolífica faceta actoral, sabemos de él quizá menos que de los demás, y la mayoría de la información llega a través de terceros, ya que ni siquiera concede entrevistas. La biografía de un cineasta puede ser de ayuda al exégeta para una mejor comprensión de su obra, pero no es condición sine qua non para poder apreciarla, aunque en casos como el de Frank lo más difícil sea precisamente comprenderla. Para acercarse a él es preciso emplear la máxima alquímica de “Solve et coagula”, disolver y coagular, es decir, descomponer lo más inmediato que tenemos de él, sus películas, para poder sintetizar con ellas un icono de su personalidad. Procederemos aquí de forma inversa, empezando por sus resmas biográficas puesto que, según el hermetismo, la polaridad y la orientación de todos los procesos son intercambiables: “Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”.

  Buceando en internet podemos constatar que Carsten Frank nace en 1970 en la localidad de Nördlingen im Ries en el sur de Alemania. Su primera relación con el campo audiovisual acontece cuando funda la distribuidora Filmverleih Carsten Frank, afincada en Riesbürg, con la que se encargará de recuperar auténticas películas perdidas del cine europeo. Entre otros títulos será el responsable de la edición en DVD en 1999 de Paganini (1989), la insólita opera primera como realizador del actor Klaus Kinski, exhibida hasta entonces tan sólo en Italia y Japón. Aunque todo apunta a que su profesión es otra, es evidente que estamos ante un auténtico cinéfilo que se guía por vocación más que por afán de lucro. Pero todavía llevará esta pasión un paso más allá cuando en 2002 produce dos películas del maestro de la Serie B, su admirado Jesús Franco, en las que además tiene la falta de prejuicios de arriesgarse como intérprete: Incubus y Killer Barbys vs. Dracula. Así, este bávaro de gesto frío, físico inquietante y aspecto de satanista laveyano, se introducirá de lleno en el mundo del cine de bajo presupuesto, rodado directamente en vídeo, en una doble faceta de productor y osado actor en la que se codeará, aparte de con el “tío Jess”, con el mito del cine trash alemán Ulli Lomel (Zombie Nation (2004), Green River Killer (2005)), Andreas Bethmann (Help me, I’m dead – Die Geschichte der Anderen, 2013) y, sobre todo, Marian Dora.


"Incubus", de Jesús Franco




  Su tormentosa colaboración con Marian Dora será decisiva para la carrera de ambos. Comienza con Frank interviniendo como actor en alguno de los cortometrajes que el primero dirigió entre 1996 y 2002 y que serán recopilados en una antología denominada Blue Snuff (Der Puppenschander, Erotic fantasy), ensayos de lo que vendrá después. En 2003 terminan su primer largometraje juntos, Debris Documentar, aunque este no verá la luz hasta el año 2012 en vídeo DVD. El film se presenta como un documental biográfico minimalista e iconoclasta que sigue al propio Carsten Frank, supuestamente durante su búsqueda de financiación para La melancolía del ángel pero, más allá de esta dudosa premisa metaficcional, esta pieza de hálito amateur acaba degenerando por los terrenos de la escatología y el gore, en un producto experimental que, fuera de sus méritos, resulta irregular. En lo que respecta a nuestro protagonista hay que destacar su valentía y desinhibición interpretativas, ya que no duda en poner a prueba los límites de su cuerpo, sexuales y de integridad, algo que será una constante en sus posteriores películas con Dora y que le ha valido cierta fama de “depravado”. Así sucederá con Cannibal (2006), donde es capaz de encarnar a un personaje inspirado en la figura del caníbal alemán Armin Meiwes con un equilibrio entre el erotismo gay y la truculencia pseudosnuff, valiéndose más de su fisicidad que de su calidad actoral, lo cual es uno de los méritos de la cinta. Pero el polo extremo, nunca mejor dicho, del binomio Marian Dora-Carsten Frank llegará con ese film de absoluto culto para los amantes de la perturbación audiovisual y uno de los más tremebundos en lo que llevamos de siglo: el ya citado La melancolía del ángel (Melancholie der Engel, 2009). Mucho puede decirse sobre él pero no es este el lugar para extenderse sobre ello, así que nos detendremos en la parte que concierne a nuestro hombre. Parece ser que era un proyecto largamente acariciado por Dora y que fue posible gracias a la entusiasta producción de Frank, el cual se implicará a fondo coescribiendo además el guion y, lo que es más difícil de determinar pero presumible, en la dirección, volviendo a aportar su carne sadomasoquista para el decisivo papel de Katze. Hay aspectos alegóricos de la historia, una fuerte dimensión literaria en los textos del guion y cierto misterio en la ambientación que podrían juzgarse como su impronta en el monumental resultado final, de casi tres horas de duración, que se complementan muy bien con el nihilismo y la crudeza bestial más propios de Dora. El largo rodaje fue traumático y puso a prueba la resistencia física y moral de todos los implicados, hasta el punto de suponer la ruptura de relaciones de los dos cineastas. Carsten Frank ocultó su nombre de los créditos con el pseudónimo de Frank Oliver, con lo que parece que en cierto modo quiso desentenderse del proyecto. Si creemos a alguien tan dado a las mixtificaciones como Marian Dora, la causa de la ruptura vendría por unas escenas que supuestamente incluían necrofilia y que Frank se encargó de eliminar reduciendo el metraje final en media hora. Verdad o no, lo cierto es que hasta la fecha no han vuelto a colaborar, pero sin duda la faceta realizadora de Carsten Frank es deudora de su experiencia con el director de Carcinoma, aunque como veremos sus estilos difieran mucho. Además, en este rodaje “maldito” será donde el artista conocerá a la sufrida y talentosa actriz Margarethe von Stern, la que será su musa y pieza clave de su cine.


Margarethe Von Stern



  A partir de aquí Carsten Frank se volcará en sacar adelante sus propias películas de forma completamente autónoma, tanto en lo financiero como acaparando los pilares creativos de la dirección y el guion, apartado en el que trabajará mano a mano con Margarethe von Stern. Para ello pone en marcha su propia productora, Quiet Village Film, con la que desarrollará una obra minimalista pero personalísima y de gran complejidad, emparentada de forma clara con el esoterismo y que, a fecha de hoy, ha dado tres títulos: Secrets of a soul (2012), Bestie! (2013) y The day of the purple sun (2017), esta última dividida en dos partes. Todavía ha rodado dos títulos más, de próxima aunque, a fecha de hoy, ya muy pospuesta aparición: Hand an Margarethe legen y Penetrating bones. Se trata de películas de ínfimo presupuesto, rodadas en vídeo digital, pero de enorme gusto estético, que tendrán una repercusión comercial casi nula, ya que ni han sido exhibidas en salas ni presentadas en festivales y los escasos interesados en adquirirlas deben seguir el sistema de vídeo en demanda. Ya de entrada vemos que su creador es consciente de que no va a llegar a un gran público, ni tampoco lo pretende. Estamos pues ante cine de autor puro y duro, de estirpe experimental, que sigue la premisa del “arte por el arte”, la plasmación de un universo y unas obsesiones personales y quizá también, a juzgar por su forma y su contenido, el relato de una búsqueda interior.






The day of the purple sun






2. Coagula o la cristalización del mago

Las películas de Carsten Frank son únicas e inclasificables no porque carezcan de sentido, sino por todo lo contrario. Lo que ocurre es que este sentido es demasiado rico y complejo, su mensaje difícil de aprehender mediante un lenguaje clásico y lineal, mediante una forma “realista” de narración. Por ello su forma es deliberadamente críptica, con lo que resulta al mismo tiempo un buen ejemplo de aplicación del procedimiento ocultista al discurso cinematográfico.

  Su trilogía posee una clara unidad temática y se ocupa de algo tan abstracto como la exploración de la consciencia humana, atendiendo a la concepción ternaria del hombre propia del saber arcano. Esta se sitúa en oposición al dualismo cartesiano, que distingue nuestra naturaleza como una suma de cuerpo y alma, y propone una dialéctica más amplia según la tríada compuesta por cuerpo, alma y espíritu. Cada una de las películas que la componen se ocupa de una de estas partes constitutivas y se plantean de forma sinfónica, con diferentes secciones líricas bien estructuradas encaminándose al desarrollo de un motivo en poco más de una hora de duración. Así, y siguiendo una escala ascendente, la temática ternaria se distribuiría primero empezando con el cuerpo en Bestie!, siguiendo con el alma en Secrets of a soul, para culminar con el espíritu en The day of the purple sun. Según esta orientación musical, si el Nosferatu de Murnau ya se subtitulaba Eine Symphonie des Grauens (en alemán, “Una sinfonía del Horror”), el tríptico de Frank bien podría denominarse Eine Symphonie des Seins (“Una sinfonía del Ser”). Y este símil no es caprichoso por cuanto su trilogía está muy permeada también por la narrativa del cine mudo, obedeciendo quizás a ese afán de buscar la esencia, de volver a los arcanos, incluso los del séptimo arte. Es probable que algunos de los recursos que citaremos tengan mucho que ver con el escaso presupuesto, pero una vez más se cumple aquí la máxima de “hacer de la necesidad una virtud” y lo cierto es que para el resultado final son de lo más eficaces.

  Al igual que en las producciones silentes, Frank exprime al máximo el trabajo de la cámara y el movimiento de los actores delante de ella, además de experimentar en el montaje con los significados dialécticos que surgen del choque de sentido entre las diferentes imágenes. Es una forma de rodar cuya premisa se centra en el poder de la imaginación, de la propia creación de imágenes, valorando por encima de todo la capacidad expresiva del símbolo, entendido como imagen portadora de infinitos significados. Hay una gran atención al detalle y a lo minúsculo, a todo lo que pueda estar cargado de poder evocador y sugestivo. Cada plano y los elementos en su interior cuentan, y eso hace que sus películas estén repletas de metáforas visuales, siendo necesaria una labor de estudio detallado y ciertos conocimientos para abarcarla, imposibles de desplegar en un único visionado. No hay efectos digitales y los trucajes son los propios del juego natural entre cámara y montaje. Quizá la única intrusión de las nuevas tecnologías sea la de la macrofilmación, una de las pasiones fetichistas de Frank y la razón de ser de su web de fotografía Psycho Vision, de la que se sirve para mostrar alucinantes paisajes de insectos y organismos diminutos con los que contribuir a la atmósfera onírica e “irreal” del conjunto y, quizá también, a ese afán de atrapar lo inefable, lo invisible al ojo. Es interesante acudir a esta página de internet como resumen visual del ideario del autor.




  El sonido y la música no entran en conflicto con lo visual, sino que lo acompañan reforzando el efecto poético. Su principal función es la de crear un efecto de apertura a otra dimensión, de abrir otro nivel narrativo paralelo al visual, allá donde este no puede llegar. Por un lado la música es repetitiva y minimalista, interpretada con escasos e incluso exóticos instrumentos, a veces más cercana a efectos sonoros de archivo por su absoluta carencia de melodía. Esto tampoco es casual y contribuye a un efecto ritual o de trance que potencia el resultado de la ceremonia en que nos vamos a ver inmersos. No hay tampoco sonido directo ni diálogos y esto contribuye también a crear una atmosfera mágica incrementada por el empleo frecuente pero medido de la voz en off, de la que se hace difícil determinar su exacta procedencia diegética, si es resultado de un monólogo interior, de un diálogo con entidades abstractas e inaprehensibles o de ambas. Gracias a ella se vehiculan conceptos complejos con frases de gran lirismo, recurriendo a veces incluso a citas literarias o filosóficas, y se amplían las capas narrativas, complejizando el discurso y marcando la evolución de las diferentes líneas de acontecimientos. El resultado es que se rechaza exponer una “realidad” cotidiana canónica, basada en la experiencia de los cinco sentidos, porque este concepto se demuestra más que voluble y limitado, así que a base de violentar la percepción se nos pretende abrir a otras “realidades”. Se trata de otras dimensiones de lo percibido que acompañan a los personajes y a los espectadores que visualizamos sus evoluciones, y que deben ser intuidas más allá de la comprensión consciente habitual. Como vemos es un terreno complejo y exigente para el espectador, por lo que la inmersión en este universo visual se hace con un sentimiento de extrañeza inicial. Sin embargo, el eficaz pulso rítmico y la fuerza sugerente de las imágenes nos acabarán haciendo fluir por este intangible río con más espontaneidad de lo esperado, como por terreno conocido pero demasiado tiempo olvidado, en una especie de regresión sensorial.

  Para una mejor comprensión podríamos resumir, y esto valdría también para gran parte del cine esotérico, que opera a la inversa que la escritura: mientras que la palabra escrita evoca en nosotros unas determinadas imágenes, lo inmediato audiovisual aquí busca por su parte invocar unos determinados conceptos, escondidos en nosotros como un código máquina que estuviera detrás del mundo, del velo de la “realidad”. Existen aún más recursos a tener cuenta, porque el estilo de Carsten Frank es en esencia sincrético, no en el sentido de un totum revolutum, sino más bien en el del crisol del alquimista. Sus películas se acabarían consolidando como una Ars Magna a base de fundir elementos de diversa procedencia hasta conseguir su propia “piedra filosofal” de la expresión. Se pueden identificar en ellas varias influencias artísticas con nombres y apellidos, por ser muy concretas y marcadas.

  La más clara es, como no podía ser de otra forma, la herencia del maestro Kenneth Anger, y tiene relación con dos de los principales recursos que Frank utiliza para hacer presente lo numinoso, lo espiritual. Por un lado la narración no lineal, que le ha valido al californiano el ser considerado uno de los padres del videoclip, pero no por la supeditación de las imágenes a la música que vendría con su posterior estandarización, sino más bien por la discontinuidad espacio-temporal de los diferentes planos, la falta de una acción definida y el efecto catártico de este contraste. Por otro lado estaría el uso expresivo del color, aplicado a partes iguales con la iluminación y la postproducción, del que también es deudor el cine de Nicholas Winding Refn, con una doble dimensión subjetiva y simbólica, atendiendo al poder del cine como “arma mágica” según expresión del propio Anger. El color afecta de forma inconsciente a nuestra psique siguiendo la estrategia del desorden sensorial y se relaciona también con los arquetipos que esconde según el esoterismo, por lo que cobra un poder ritual en el sentido de evocación de lo “oculto”. Pero en este punto, junto con el director de Invocation of my Demon Brother, habría que referirse también al verdadero precursor de la psicología del color, que no es otro que Goethe. En su reivindicación del mundo de la subjetividad el alemán llegaría a expresarse así: “El pensamiento es un órgano de percepción al igual que el ojo o el oído. Del mismo modo que el ojo percibe colores y el oído sonidos, así el pensamiento percibe ideas”. Nuevamente tenemos aquí el ya mencionado principio hermético de las correspondencias entre lo que es arriba y lo que es abajo. Esta correspondencia se establece también entre los personajes y el espectador, porque define el estado de ánimo e incluso la posición dimensional y astral de los primeros y, a la vez, busca que el segundo se identifique con ese sentir, en una suerte de “magia empática”. Pero, siguiendo con lo que se refiere a Kenneth Anger, es destacable que también Carsten Frank, aunque los dote de una dimensión más humanista, convierte a sus personajes en personificaciones de conceptos o divinidades, auténticas entidades simbólicas, a través de su caracterización y gestualidad, lo cual es patente sobre todo en The day of the purple sun, donde las similitudes estéticas con Lucifer rising saltan literalmente a la vista.





  También era inevitable que, después de trabajar juntos en proyectos de fuerte implicación más allá de lo profesional, Marian Dora se convirtiera en otro referente importante. Pero sus similitudes no son tantas como algunas fuentes quieren hacer ver. Si atendemos al fondo, Dora dirige de fuera hacia dentro, realizando una autopsia visual que termina extrayendo lo espiritual de la exploración de lo escatológico. En cambio el cine de Carsten Frank se mueve ya en lo etéreo, en una realidad aumentada que el alemán busca presentar mediante recursos estilísticos diversos. Por ello los elementos que en su exterior puedan ser comunes a los dos, guardan en realidad una intención muy distinta en su interior. Así ocurre con el empleo de cadáveres de animales para crear cierta atmósfera. Si en Dora esto responde a su búsqueda del desasosiego y su obsesión con la fisicidad, como icono de la muerte y la putrefacción, Frank tiene una motivación más mística, también relacionada con la muerte pero según una visión neopagana en la que toda la naturaleza está conectada y llena de sentido, así que la vida contendría a la muerte y viceversa. Lo mismo ocurre con el body horror o “terror corporal”, que en el caso de Frank es muy puntual y aparece más bien con un sentido metafórico de transmutación interior que como descripción corporal de las metamorfosis exteriores.

  Atendiendo precisamente al uso del cuerpo humano es donde encontramos la siguiente influencia, que no es otra que la del arte de la performance. Esta entronca también con las películas que Carsten Frank realizó junto a Marian Dora, en las que quedó manifiesta la fascinación del primero por el uso del cuerpo como materia prima expresiva e incluso como portal a otras realidades, interiores y/o invisibles. El concepto del cuerpo como templo y laboratorio químico es tan antiguo como la danza, con su probada aplicación chamánica, pero está también en la esencia del tantra y otras manifestaciones del sexo ritual o mágico, como las que se dan en la religión de Thelema. Esto tendría su correspondencia en la edad contemporánea con el body art, cuyos orígenes se encuentran a su vez en las acciones del grupo de cuatro artistas austriacos conocido como Wiener Aktionismus (Accionismo vienés), los cuales desarrollarían su actividad principalmente entre 1965 y 1971 con estilos bien diferentes entre sí pero partiendo de esa concepción del cuerpo material y real, no representado, como obra de arte, buscando romper así los esquemas académicos. Mientras que la violencia y el “arte abyecto” de Otto Mühl son los principales inspiradores de la filosofía subyacente al cine de Marian Dora, la inclinación anatómica mágica de Carsten Frank estaría más vinculada al trabajo de Hermann Nitsch, que aplicaba sus conocimientos de antropología y mitología a las procesiones ceremoniales de su “Teatro de Orgías y Misterios”, y sobre todo al de Rudolf Schwarzkogler, cuyo bestiario de objetos ready mades, y animales muertos nos remiten a las piezas artísticas fosiles del personaje de Margarethe en Secrets of a soul, y su iconografía clínica y de disección, cercana al BDSM, entronca con el sentido necrófilo en muchos de los planos de The day of the purple sun.

  Para la plasmación de estas obsesiones será decisivo el papel de la actriz Margarethe von Stern, que ya se había empleado a fondo en el papel de la parapléjica Clarissa cuando coincidieron por primera vez en La melancolía del ángel y de la que tampoco contamos con muchos más datos biográficos. Aunque el propio Frank aporta su granito de arena interpretativo junto con otros actores, en personajes mucho menos definidos, será Margarethe la que llevará el peso de toda la trilogía, reto aún más difícil cuando el argumento y el diálogo de estas películas son mínimos y la transmisión de sus complejos mensajes debe ser llevado a cabo de forma exclusiva con su expresión corporal. Y en verdad es admirable y sobrecogedor el esforzado equilibrio que la alemana es capaz de establecer entre la carnalidad y la espiritualidad. Ella será el auténtico psicopompo del hermético universo de Frank, interpretando tres personajes que tienen más de metáfora y concepto que de personas y que comparten sus nombres con el de la actriz. Más allá de sus resonancias fáusticas, esta identificación tiene que ver más bien con una intención de establecer una especie de triángulo emocional director-actriz-espectador que partiría de la Margarethe concreta para ascender a un mismo personaje universal, un ser primordial, caracterizado por la abstracción. “El arte hacía dentro: la verdadera pintura”, escribiría Rudolf Schwarzkogler, lo físico como llave a lo invisible. Serpenteando al lado del cuerpo, en otra capa a modo de acompañamiento cabalístico y conceptual, se extienden los sugerentes y líricos textos escritos por Margarethe von Stern y Carsten Frank, narrados en su mayoría por la susurrante voz de la primera.





  Tras este repaso por los elementos estilísticos y para concluir este artículo nos ocuparemos ahora del ritual, del contenido argumental y simbólico de cada una de las películas de esta “trilogía púrpura” y de la magia ceremonial audiovisual empleada para invocarlo, sin detenernos más que en sus temáticas más patentes, ya que, como se ha comentado, existen multiplicidad de niveles de significado que requerirían al menos las dimensiones de un libro para ser estudiados en profundidad. Al espectador corresponde bucear libremente en este plasma de conceptos. No tendremos en cuenta aquí el orden cronológico de aparición y rodaje, sino el sentido ascendente del sistema ternario de la conciencia del que, siempre a nuestro juicio, recoge cada título: cuerpo, alma y espíritu.




3. Ritual

CUERPO. Bestie! (2013)




“No hay tierra firme, sólo islas, brillando con suave luz, cambiando de color en espirales constantes. En medio del mar, en múltiples espirales de verde brillante, golpeando las islas arriba y abajo; engranándose entre sí rítmicamente y volviendo a romper. Estas son las almas, flotando en el espacio entre la Tierra y la Luna.”


  Así reza una de las citas de la voz en off en el primer tramo de Bestie!, la segunda película de Carsten Frank y precisamente la que más texto incluye de la trilogía, incluyendo citas de Plotino y August Strindberg, y hasta un poema recitado al revés. Por contra es la que cuenta con un montaje menos agresivo y un mayor juego del trabajo de cámara, al servicio de las evoluciones de Margarethe, pero esto no impide que sea quizá también la más oscura e incomprensible.

  Este texto alude a una especie de episodio cosmogónico e ilumina gran parte del sentido de la historia. Margarethe se nos muestra al comienzo como un personaje de atributos angelicales, con melena rubia platino, caminando en las primeras secuencias por las calles con la ayuda de un bastón hecho de hueso, cual si fuera un querubín caído. En su intimidad se introduce en un mundo lánguido y teñido de color azul que posee cierto carácter celestial, inocencia y sensualidad, como un edén o paraíso. Su calidad de ser único y andrógino se remarca al citarse la peculiaridad de la mariposa, que surge del capullo de la oruga sin padres ni antepasados. Aparece el ambiguo atributo de la hoz, de interpretación polisémica, como una interrogación y unas manos masculinas sin cuerpo, a veces teñidas de sangre o un líquido rojo, acariciando el cuerpo femenino azul. El azul también es característico en la representación de las deidades hindús y tiene que ver con lo que pertenece a otra dimensión, lo sobrenatural.

  El discurso mayéutico de la voz en off con Margarethe progresará a lo largo de la película vehiculando una historia conceptual que nos habla de cómo el alma se disgrega de la unidad y del todo y cae en el ser individual, un ciclo que se repite durante toda la eternidad. Asistiremos pues a la “Caída del Paraíso” de la protagonista, el cual se inicia probablemente con la pelea que tiene en una habitación con el extraño hombre desnudo interpretado por Carsten Frank, portando una lámpara encendida, lo que nos hace pensar en una especie de figura luciferina o prometeica. ¿Una reminiscencia gnóstica quizás, la entidad Sofía en conflicto con el Demiurgo? El final sangriento de la lucha entre ambos y lo que vendrá después hacen pensar también en el mito del origen de la diosa Kali, según el cual esta surge como la contrapartida oscura de la diosa Durga para derrotar al gigante-demonio Raktavija, bebiéndose después su sangre. De igual forma Margarethe derrota a su enemigo terminando con su boca ensangrentada y evolucionando a una actitud de fiereza animal. Esto dará paso a su caída del plano astral idílico, girando sobre sí misma y adoptando poco a poco la postura fetal.

  Margarethe comienza ahora su periplo por la naturaleza, un escenario de conflicto y lucha interior que será común a las tres películas. Comienza gateando como un bebé con un traje de látex negro, el color de Kali, la puerta que une el mundo exterior con el interior, como los agujeros negros. Dos iconos que parecen señalar que su alma ha abandonado el mundo etéreo y se ha encarnado en un cuerpo, ha nacido al mundo de los sentidos. Margarethe vaga por los campos como una Eva desterrada, llevando una vida salvaje, en un universo de animales, huesos, vísceras, carne e insectos, fetiches que a veces usa como tótems, quizá creando su propia religión, arraigándose a la naturaleza. La banda sonora de Vibration, con la fuerte presencia de un diyeridú aborigen, potencia una atmósfera tribal y chamánica, primigenia. Sobreviene una crisis y el personaje cae en una especie de proceso de gestación en el que acaba engendrando unos huevos en una cueva, como una serpiente. Margarethe parece haber pasado por un nuevo cambio interno y reina en su mundo salvaje blandiendo un garrote de espinas a modo de cetro de poder, mientras la naturaleza, el cielo y el Sol siguen su curso. La simbología aquí recuerda a figuras de las religiones paganas, como los druidas o las diosas nórdicas Freyja y Ostara, cuyos símbolos son los huevos y la liebre, fuerzas femeninas generadoras y telúricas, Diosas Madres.

  La película se encamina a su tramo final con una nueva aparición de Carsten Frank pero encarnando a un personaje diferente, el cual descubre a Margarethe en la lejanía con sus prismáticos, y concluye con la historia que este cuenta con una voz extradiegética, por encima de las poéticas imágenes de una araña y un capullo de mariposa atrapado en su red. Frank narra con su propia voz cómo acoge a Margarethe en su casa aunque los habitantes de su comunidad la desprecian. Ante la inadaptación de la joven a la vida civilizada y, pese a la enorme soledad del hombre, este la acaba liberando. “Sabía que ella tenía cosas que atender ahí fuera”.




ALMA. Secrets of a soul (2012)





  Secrets of a soul supuso oficialmente el debut en la dirección de Carsten Frank. El despliegue de medios y actores es mayor, dentro de la escasez, y el montaje de imágenes es de un barroquismo militante, cargado de sugerencias, juegos de color y significados escondidos en cada plano muy difíciles de apreciar a simple vista.

  Frank se ocupa aquí de la lucha interior del artista entre su creatividad y sus demonios, su soledad y su inadaptación a la vida cotidiana, presentada como el viaje iniciático que el chamán realiza para conquistar el dominio de su alma. Partimos de un prólogo que nos muestra larvas y crisálidas de insectos en su entorno microscópico, quizá una metáfora del origen y del caos informe de las ideas, porque los insectos serán un tema recurrente relacionándose con los momentos de creatividad de la protagonista. Margarethe aparece acto seguido vestida de nuevo con un traje de látex con motivos arácnidos y gateando como un bebé, una probable referencia al mito africano de Anansi, el tejedor de historias. La acción se desarrolla en una especie de club nocturno o privado de iluminación rojiza donde se escenifica la danza de los siete velos con una música arabizante de fondo, mientras una serie de personajes festejan en lo que podría ser la entrada en sociedad de Margarethe, presentada como algo claustrofóbico. El color rojo también es el de mayor poder en la gran obra alquímica, cuando la materia ha evolucionado hacia el fuego de la transmutación y el conocimiento.

  Después descubrimos que Margarethe es una artista y la encontramos hablando con la matrona Beatrice, interpretada por Beatrice Valentino, una robusta mujer que parece ser su representante. Las dos fuman cigarros puros en otra imagen de reminiscencias africanas, más concretamente relacionada con los rituales de purificación con humo del vudú. La música pasa ahora a un toque jazzístico que se mantendrá durante toda la narración, interpretada por el versátil contrabajo de Akki Schulz. Margarethe le muestra a Beatrice fotos de sus obras que no son sino las que forman parte de la galería de Psycho-Vision, la página web del propio Carsten Frank en la vida real, estableciéndose así una identificación del personaje con el autor. Su arte recuerda al del accionista Rudolf Schwarzkogler, con un empleo enfermizo de huesos y restos de animales, de corte tribal. La joven se deja amamantar por los enormes pechos de Beatrice, como de los de una Diosa Madre, pero el sexo con ella no parece satisfacerla. Aparece luego en su hogar dividida entre el color amarillo y el azul, entre la ansiedad, la melancolía y las dudas.

  En la siguiente sección de la película las dos mujeres emprenden un viaje por los bosques, de nuevo la naturaleza como escenario de conflicto, encomendándose al dios cocodrilo egipcio de la fertilidad y la vida, Sobek, de cuyo sudor surgió el rio Nilo y que les marca su camino en dirección al norte. Entran en escena dos formas ataviadas de negro que acecharán a Margarethe durante toda su odisea, como personificación de sus miedos o de su poder artístico incontrolado, demiurgos o arcontes que violan su cuerpo y quieren robar su alma que sube en forma de un enjambre de insectos. Periódicamente la encierran en una jaula en medio de una granja poblada por los fetiches de sus obras artísticas, un leit motiv que se repite rítmicamente durante toda la película como posible imagen de la “habitación interior” de los místicos cristianos. Por su parte, en lo que parece equivaler al plano de la vida real, su falta de entendimiento con Beatrice, su inadaptación, se hace cada vez más manifiesta. La escalada del conflicto lleva a Margarethe a asesinar a Beatrice con una hoz, nuevamente el atributo de Kali, diosa destructora, pero también de Cronos, dios griego del tiempo.

  En el último tramo de la película Margarethe está completamente sola frente a las “Formas Negras” y se van produciendo diferentes crisis y metamorfosis. Primero sobreviene una especie de nueva caída en la bestialidad, en lo primigenio, en la que parece que la protagonista consigue apaciguar a las “Formas” golpeando su hoz en una piedra y recitando un mantra. Después aparece en un escenario extraño, una especie de refugio donde un personaje con sombrero, rodeado de vasijas con un líquido verde, le ofrece un corazón humano, probablemente el suyo propio. Pudiera ser una especie de “loa”, uno de esos intermediarios entre el mundo de los hombres y el mundo sobrenatural, que le brindara una especie de prueba iniciática o purificación saturnal. Lo cierto es que, tras esta experiencia, Margarethe parece haber domado a sus enemigos, porque los lleva con una correa a través del bosque mientras sostiene el corazón, hasta que llegan a una casa en ruinas, donde recupera los insectos de su creatividad y copula con las “Formas Negras”. La artista ha conquistado la casa de su alma y el siguiente paso es trascender la muerte, y así la vemos desnuda y en posición fetal en el lecho de una charca, para luego salir de las aguas y deambular libre por los campos del mundo.

  Las últimas imágenes nos muestran a Margarethe con los atributos de un “loa”, probablemente el Barón Samedi, con unas enormes gafas que la asemejan al cráneo de la Santa Muerte, aunque también a un insecto, segura de sí misma y triunfante, fumando un puro hecho de hueso similar a una larva.



ESPÍRITU. The day of the purple sun (2017)



  La obra maestra de Carsten Frank hasta la fecha y la más cargada de simbología, plasmada con tal coherencia y erudición que puede descifrarse fijándonos en sus manifiestas correspondencias mitológicas y personajes, puestos en escena tan sólo con la dedicación de los dos actores e impulsores. Comenzamos ya por su revelador título, The day of the purple sun (El día del sol púrpura), que hace referencia a la Duat o Dat, el inframundo egipcio, entendido como el lugar donde los muertos asisten al Juicio de Osiris tras superar una serie de pruebas y amenazas, pero también como las regiones oscuras bajo la Tierra por las que vaga el dios Sol Ra durante la noche al ponerse. El púrpura es un color relacionado con la trascendencia, como ya vimos al hablar de la “Zona Púrpura” de Kenneth Grant. Otro concepto a tener en cuenta para un correcto entendimiento de los mensajes escondidos en el film son, claro está, las diferentes partes en las que el ser se divide según los mitos del antiguo Egipto y su iconografía correspondiente. Aunque los egipcios distinguían nueve partes del alma humana, las cuatro principales serán las que reciban mayor atención, a saber: el Khat o cuerpo físico, inerte, recipiente sujeto a descomposición, simbolizado por un pez; el Ka o chispa vital tomada del mundo eterno e inmortal que mantiene vivo el cuerpo, una especie de doble astral simbolizado por dos brazos extendidos en forma de “U”; el Ba que se relaciona con el concepto de “alma” occidental, la parte trascendente y única del ser, su personalidad “espiritual”, simbolizada como un ave que merodea el cuerpo después de muerto; y, finalmente, el Aj o Akh, la parte del ser que se corresponde con el espíritu, máxima expresión de la iluminación y de la fusión con la “luz” del dios supremo Ra, simbolizado por el pájaro ibis, la resurrección. Carsten Frank se encarga de desarrollar la batalla de Margarethe por superar el trauma físico de la muerte y alcanzar el mundo del espíritu, la parte sobrenatural del ser, a través de su viaje por el inframundo, a lo largo de dos partes bien diferenciadas.




Primera parte

En un breve prólogo de carácter onírico se establecen algunos puntos de la iconografía que vamos a ver después. Margarethe, tocada con un pañuelo en la cabeza a modo de turbante que llevará durante toda la película, es conducida de la mano a una habitación subterránea por un personaje semidesnudo que anda agachado y porta una tela a guisa de pasamontañas con un agujero en su ojo izquierdo. La sombra de un par de alas en la pared es otra imagen decisiva que ya aparece aquí. La interpretación personal más coherente, teniendo en cuenta el desarrollo posterior, es que el pañuelo-turbante sería un equivalente del ego de la protagonista, como rasgo distintivo de su personalidad que es. Un pañuelo similar solían portar también magos como Madame Blavatsky o Aleister Crowley, así que quizá sea una posible alusión a los mismos. En cuanto al personaje ciclópeo enmascarado, su presentación y atributos coinciden con los de Horus, el dios niño-halcón nacido de Isis y Osiris, al que el dios Set arrancó el ojo izquierdo, sustituyéndolo luego Thot por el Udyat, el célebre “Ojo de Horus”, dotado de poderes mágicos. Horus es a su vez el regente del inframundo egipcio. El restante símbolo importante es el de la sombra alada, que remite al Ba, el “alma” egipcia inmaterial, el pájaro astral que acompaña al cuerpo.

  Tras esta introducción asistimos a los últimos días de la vida de Margarethe, enferma terminal de lo que parece ser leucemia o algún otro tipo de enfermedad relacionada con el cerebro que le produce delirios y fuertes dolores. A partir de su diagnóstico todo lo que ve le remite a la muerte, incluso en la naturaleza, la que percibe como llena de cadáveres y esqueletos de animales. En la ciudad comienza a acosarla la imagen del cocodrilo Set y Margarethe vuelve a huir al campo donde se entrega al ritual de momificación completo de una ardilla en una charca, incluyendo la evisceración, el atado de un escarabajo verde al corazón muerto, la aplicación de vendajes y la introducción de la momia del animal en un envase de plástico de forma hexagonal, a modo de sarcófago, mientras invoca el nombre de Osiris, dios de la resurrección y los muertos. Este ritual se repetirá con más animales y así su casa se adorna con cuerpos momificados a los que Margarethe interroga sobre la muerte, como si realizara una desesperada “magia simpática”, de correspondencia, para obtener conocimiento sobre ella.

  El sol comienza a descender y se acerca al Duat. Margarethe comienza vislumbrar el mundo del otro lado en su habitación oscura, con destellos de realidades púrpura, jeroglíficos, símbolos egipcios, representaciones de los dioses Isis y Anubis. Entonces se entrega a nuevos rituales, pintando con una pluma escarabajos por todo su cuerpo y sentándose en el suelo en postura de meditación. El escarabajo que porta el disco del Sol naciente es otro símbolo esencial de la mitología egipcia y representa a Kheper o Khepri, el dios Atum-Ra en su estado de resucitado, que ayuda a su vez al difunto a renacer. En medio del ritual aparece de entre las sombras una entidad con aspecto de réplica maligna de Margarethe, la piel corrupta y moteada con barro y arena, quizá el dios del desierto y del caos Set o bien la serpiente Apofis, que parece querer poseerla mientras ella recita pasajes del Libro de los Muertos para apaciguarla. La enfermedad y el dolor realizan también su último asalto con vómitos y sangre. Antes de morir, Margarethe observa una especie de mandala o símbolo transcendental en un tapiz y acto seguido abandona su casa con unas maletas, bella metáfora del cese de la vida física.

  Antes de acceder al inframundo, el ser de la protagonista hace una parada en lo que se antoja una especie de limbo en la que es la imagen más difícil de descifrar del largometraje y que pudiera remitir a lo que ocurrirá en el próximo título de Carsten Frank, Hand an Margarethe legen, aún pendiente de ver la luz. El propio director “encarna” a un personaje o espíritu, no nos queda claro, que agrede desnudo a Margarethe en una habitación, en una escena superpuesta sobre un plano fijo de una planta de la que salen unos tentáculos o brazos rojos que le dan apariencia de estrella de mar. No sin ayuda he logrado averiguar que el vegetal en cuestión es el hongo denominado Clathrus archeri que, además de su exótico aspecto, emite un olor a carroña o cuerpo corrupto con el que atrae a los insectos para devorarlos. ¿Una memoria del pasado? ¿Un trauma que la hace aferrarse a su cuerpo? Otro ejemplo de la complejidad del cine de Frank. La metáfora se articula todavía más cuando Margarethe aparece en un lecho, con el aspecto demacrado de un cadáver, y comienza a comer una especie de gelatina acaramelada que ha sacado de entre sus piernas. ¿Las impurezas, la putrefacción? Después de esto aparece en una habitación distinta rodeada de fósiles de insectos y donde un espejo le devuelve su imagen, su ego. Margarethe comienza a decir que odia a la muerte y es entonces cuando aparece el esqueleto o fósil de un pájaro, puede que el ibis del Akh, el espíritu, que le muestra su posible destino en medio de su desesperación. Su conciencia atraviesa de nuevo un túnel de imágenes púrpura en medio del que hace acto de presencia Isis. La diosa cumple su papel de confortar a los muertos en su viaje a la otra vida y le comunica a Margarethe en su lecho de muerte que el Espíritu es la única realidad y que el ego es sólo una parte de él, al igual que todo el ciclo de la vida y la muerte. Esta parte concluye con el principio de la segunda, cuando el personaje de aspecto canino y vestimenta de látex negro, clara alusión al dios chacal Anubis, guardián de los muertos y maestro embalsamador, lleva el cuerpo de nuestra sufrida protagonista al interior de una habitación de paredes rosas, la desnuda, sale y la deja sola.


Segunda parte

El siguiente segmento es una perfecta descripción de las evoluciones del difunto a través del inframundo egipcio y las diferentes pruebas a las que se ve sometida su consciencia una vez fuera de su cuerpo. Aparte del mimo en la presentación de los detalles mitológicos, esta parte desprende una sensación de misterio y abstracción muy conseguida, a la que contribuye el exotismo de los símbolos, los movimientos rituales de los personajes, la música subterránea tipo drone de Maggy Moon, casi efectos sonoros, y la alteración de la velocidad de filmación, que le dan al conjunto un aspecto de película muda. De hecho, las secuencias en las que el personaje de Anubis arrastra el cajón que contiene el cuerpo de Margarethe recuerdan a las del conde Orlok transportando los ataúdes llenos de tierra transilvana en Nosferatu.

Comenzamos donde terminamos, en la habitación de paredes rosadas, y asistiremos a un ritual completo de embalsamamiento egipcio realizado por Carsten Frank como dios Anubis sobre el cuerpo de Margarethe. De forma muy gráfica, en la que es la secuencia más gore de su filmografía, realiza paso a paso el ritual de momificación: evisceración; limpieza de impurezas; momificación; colocación del escarabeo o escarabajo hecho de piedra verde atado al corazón; depósito de vísceras en una caja de metal amarillo de nuevo con el símbolo del escarabajo, esta vez púrpura. Vuelven a aparecer a su vez los iconos de Isis, realizando su ceremonial con movimiento de brazos y portando el Libro de los Muertos, el Ba pájaro sombra y el esqueleto del Akh, como elementos de reafirmación de lo espiritual. El conflicto llega de nuevo con la entrada del espíritu maligno y Margarethe combate contra él en el campo acarreando sus propias vísceras, simbolizando quizá una victoria sobre el cuerpo cuando consigue ahuyentar a la entidad y la escena se tiñe de púrpura.

  Tras la momificación, Anubis inicia el periplo del alma por las salas y cuartos del más allá arrastrando el ataúd/sarcófago hasta una habitación roja en la que hay un personaje femenino, doble de Margarethe, que realiza gestos o mudras con sus manos y baila, copulando después con el dios chacal. También le entrega una pata de animal que parece ser el llamado “muslo de Set”, mediante el cual y determinadas fórmulas mágicas el sacerdote Sem busca devolver el Ka o fuerza vital al cuerpo inerte de la momia durante el llamado “Ritual de Apertura de la Boca y los Ojos”. Todo ante la atenta presencia del esqueleto Akh, colgado del techo.

  Anubis lleva ahora el sarcófago de madera ahora a la que se cita como “Habitación Oculta”, un sótano en cuyas paredes se puede leer la inscripción “Gering gilt uns der Tod * Hoch steht uns das Leben” (“la muerte nos importa poco * la vida nos parece grande”), tomado de la frase con la que comienza el libro Instrucciones de Hordyedef, un príncipe sabio de la quinta dinastía (siglo XXV a.C.): “Haz espléndido tu hogar en el oeste y establece con riqueza tu sitio en la Necrópolis. Acepta esto, porque la muerte nos importa poco, acepta esto, porque la vida nos parece grande”. Hordyedef se refería a las tumbas del Antiguo Egipto, excavadas dentro de la roca, como “Casas de la Eternidad”, donde el difunto se reunía con su Ka. El chacal Anubis se instala como guardián en una antesala donde se guardan las posesiones materiales de Margarethe, colocándose su turbante encima a modo de capa. El supuesto sacerdote Sem de Margarethe llora sobre su ataúd. Un radiocassette reproduce una voz que lee un texto sobre la transcendencia, Ra y el escarabajo Kheper, llamado “el Documento de la Habitación Oculta”, sobre imágenes de jeroglíficos egipcios de color púrpura. Este texto se refiere al Libro del Amduat en el que se relata la geografía del Más Allá. Aparece ahora un personaje de piel negra que extiende los brazos en forma de U, el símbolo del Ka, y se instala en el centro de la sala donde está el ataúd, permaneciendo inmóvil junto a él. Pasado un tiempo el espíritu maligno vuelve a entrar con un cesto de viandas con las que consigue tentar a la momia que, en una extraña acción, se introduce dentro del esqueleto colgante del Akh, recupera su corporeidad y come de los alimentos. Es una trampa del genio, puesto que la comida se vuelve inmundicias que acaba vomitando. El ser demoniaco se enfrenta entonces al Ka. El personaje de Horus entra decidido en escena gateando con su puño estirado y se come parte de la comida que ha quedado en el cesto, tras lo cual cambiamos de escenario.

  Margarethe aparece de nuevo en su habitación porque parece tener todavía apego a su cuerpo mortal. Isis le enseña con sus palabras que todo es ilusión. La joven lucha en la naturaleza contra sus pecados y pulsiones sensuales, representadas cada una por su espíritu maligno portando diferentes instrumentos (hacha, tijeras, sartenes). Ella se refugia atemorizada, hasta que mira en su propio interior, una introspección que le devuelve la imagen del esqueleto del Akh superpuesto con un plano de su vulva, revelación tras la que se sumerge en la luz púrpura. Margarethe comienza a entender y a acariciar lo que es el Espíritu. De vuelta a la habitación, Isis le cuenta que el alma va cambiando de cuerpo y que nada surge del vacío ni va al vacío, nada se destruye, y que este ciclo es eterno. Ella comprende. Su cadáver yace en el lecho mientras se funde con la luz púrpura primero y con los jeroglíficos en color verde azulado después. Margarethe ha alcanzado la trascendencia.




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viernes, 19 de febrero de 2021

Solve et coagula

 




¡Viernes de relato! Escribí este texto hace unos años con motivo de una convocatoria en la que se pedían textos relacionados con el esoterismo y/o brujería. Finalmente, este cuento terminó publicado en la excelente web almas oscuras allá por el año 2016. No obstante, al revisarlo años después quedé muy descontenta con el resultado y es por eso que hoy os traigo esta versión revisada y corregida en la que mejora tanto la historia como el aspecto narrativo. No os voy a decir nada, tan sólo os invito a que leáis y saquéis vuestras propias conclusiones...




Más de seis decenios revelaban su iniquidad sobre aquella frente protuberante y surcada de pliegues apergaminados, síntomas de la senectud que comenzaba a encorvar su imponente figura. El amplio rostro abrigaba la luz de una mirada inquieta y desafiante. Contraídos en una mezquina mueca, sus labios se fruncían hasta casi desaparecer entre la cenicienta foresta que se extendía a lo largo de aquel mentón prominente. El peso de los años se cebaba en la persona de Alphonse, hombre de intenso temperamento que prefería aceptar con dignidad los estragos propios de la inevitable vejez.

  Anclado desde su niñez en el impulso vocacional de sus inquietudes religiosas, el incombustible Alphonse había luchado en pos de encontrar un sustento en su completa entrega a la fe, vocación que había logrado satisfacer aún a pesar de la dificultad devenida de la humildad de sus orígenes. Aceptaba la religión como una parte incorruptible e ineludible de su ser, pues apreciaba en ella una nueva y confrontada visión de las debilidades competentes a la raza humana. Su mente rememoraba, con emoción, los primeros años de estudio en Saint-Nicholas-Du-Chardonnet, cuando tan sólo era una imberbe criatura de quince años sin un ápice de picardía, un muchacho fácilmente impresionable por la austeridad de aquellos muros lineales y sagrados situados en pleno centro de París. En aquellos momentos la ciudad se agitaba por los excesos de la fiebre liberal que sacudía una Europa heredera de los principios de Rousseau. Corría el año mil ochocientos veinticinco por aquel entonces, fecha imprimida en su alma como el inicio de una prometedora carrera. Bien era cierto que Saint Nicholas había sido sólo el primero de los seminarios en los cuales había completado su formación, pues los nada desdeñables años en Issi y Saint sulpice habían acabado de brindarle la fortaleza y experiencia necesarias para alimentar aún más su necesidad espiritual, sin embargo sentía especial predilección por la figura de aquel lugar consagrado donde se había iniciado su despertar. Con setenta y tres años a sus espaldas, Alphonse podía preciarse de una vida tan erudita como asombrosa. Su corazón había experimentado sentimientos como el amor terrenal y divino, el desengaño, la rendición y, en definitiva, toda una suerte de intensas emociones que habían curtido su frágil espíritu.

  La victoria estaba escrita en su sangre, o al menos eso decía siempre su querida madre cuando tan sólo era un niño inquieto. El pequeño Alphonse, una mente prodigiosa como pocas surgida del alimento de sus propias convicciones, había crecido tanto física como espiritualmente. Tal fue su esfuerzo que logró  un puesto privilegiado entre los principales sectores de la sociedad parisiense del momento. Su compañía era solicitada, sobre todo, en el marco de las más altas esferas culturales, donde se le consideraba un osado profeta capaz de remover el mundo al grito de sus nuevas y revolucionarias doctrinas propias de un hereje. Curiosa definición para aludir a un hombre amante de la integridad que, aferrado a unos principios rayanos al socialismo utópico, pretendía rescatar los dogmas de la cristiandad de su tumba institucional. Alphonse sólo vivía para defender aquella fe bajo cuyo escudo se le había mostrado una realidad tergiversada por el sectarismo de epígonas doctrinas.

  Absorto en el empeño pragmático que comenzaba a ocupar el primer plano de sus dedicaciones, no tardó en verse seducido por la extraña petición de aquel aclamado y extravagante círculo que, conocedor y admirador de sus censuradas obras, rabiaba de morbo ante la necesidad de nuevas emociones.

  Esclavo de la debilidad humana, así era como el bueno de Alphonse podría haberse definido en aquellos momentos, tanto como para entrar en la espiral de aquel juego macabro que sólo alimentaba su resurgida vanidad; por momentos, una temible inseguridad parecía brotar en sus pensamientos a la velocidad del elegante trotar de los caballos sobre el empedrado de las calles de aquel foco de miseria. Con emoción, recordaba la impresión que la caótica Lvtetia le había causado en su primera visita, el espanto que sus ojos experimentaron ante la contemplación de aquella mundanidad desaforada. Su ilusión se desvanecía ante la máscara de sofisticación que disfrazaba la miseria que se adueñaba de una parte importante de la urbe: pestilentes y estrechos suburbios colmados de insalubridad donde proliferaba la pobreza a la par que el rancio olor a excrementos. Mientras contemplaba este cuadro de decadencia se había llegado a preguntar, en más de una ocasión, si su Dios era realmente tan misericordioso como quería creer. Es por ello que sentía un inmenso alivio ante el positivo cambio orquestado por las ansias modernistas de Napoleón III, lo único que consideraba valorable de la política del emperador al cual se había atrevido a comparar abiertamente con Calígula, atrevimiento que pagó enclaustrado durante meses entre los muros de una infecta prisión. Sin embargo, Alphonse jamás se amedrentaba ante las malas experiencias que, lejos de derrumbarle, parecían insuflarle un valor desaforado.

  Aquella noche, el anciano había sido presa de agitadas y nerviosas ensoñaciones que inconscientemente interpretó como un posible augurio. Sea como fuere, lo cierto es que estas elucubraciones no habían supuesto impedimento alguno para que Alphonse cayese rendido a mitad del viaje, siendo, horas después, arrancado de su letargo por las insistentes sacudidas del joven cochero que, haciendo gala de un  francés mancillado por su agudo tono de voz, le indicaba el final de su destino. Asombrado, contempló la magnífica villa rodeada de una amplia extensión sembrada de exótica flora e hileras de árboles frutales. La clara influencia de los preceptos neoclásicos revestía la fachada principal con su excesiva sobriedad. En contraste con aquel ampuloso conjunto lineal precedido por un amplio soportal de columnas corintias, destacaba la verticalidad de dos torreones laterales rematados en pináculo que aportaban un toque siniestro al ya de por sí asombroso conjunto. Aunque, sin duda, lo que más sorprendió a Alphonse era la destacada tonalidad rojiza que engalanaba aquellos muros bordeados de hiedra trepadora. Nunca había estado en aquel lugar, pero no dudaba de la autoría de tan extravagante desfalco.

  Con paso lento y distraído, dirigió sus desgarbados andares hacia el portón principal que, lentamente, comenzó a abrirse para dar paso a la elegante anfitriona. La altiva Judith salió al encuentro de su avejentado huésped, ofreciéndole amablemente el brazo en señal de apoyo a su visiblemente deteriorado estado físico.

  —La pugna del clasicismo en su afán por desgarrar los nuevos valores de estos tiempos tan estrambóticos, ¿qué opina, Monsieur?

  El hombre se limitó a sonreír ligeramente al tiempo que aplicaba inofensivos y amistosos golpecitos sobre la delicada mano que sostenía su brazo tembloroso. La disparidad de las ideas de Judith siempre le había parecido inusualmente descabellada.

  Extasiado ante tal cúmulo de lujosas liviandades, Alphonse quedó enmudecido frente al magnífico trabajo orfebre que testimoniaba la regia entrada de roble tallada con motivos silvestres. Al poco de irrumpir en el interior, un fastuoso recibidor labrado en oro anunciaba la grandeza resguardada bajo aquellos amplios artesonados. Con elegancia y lentitud, la dama asió el dorado candelabro de cuatro brazos que reposaba sobre la marmórea superficie y, al amparo de aquel tenue fulgor anaranjado, pidió a su invitado que la siguiese entre la inmensidad lineal de aquel vestíbulo a cuyos lados se abrían un sinfín de lujosas estancias.

  —Tal vez estemos a punto de reescribir nuestro destino, ¿no está decididamente nervioso?

  La pregunta fue liberada con un tono de voz entre divertido y grandilocuente, teatralidad muy propia de aquella mujer tan inquieta como soberbia. Judith estaba acostumbrada al hermetismo de su invitado, pues sabía por experiencia que los hombres inteligentes como Alphonse solían manifestar cierta parquedad oratoria.

  —Prepárese para cruzar el umbral de lo prohibido.

  Sentenció con suprema gravedad al tiempo que sus manos trémulas giraban la bronceada manija con forma de laurel que daba paso a una de las habitaciones alineadas a la derecha, concretamente situada antes de llegar al enorme salón en el cual desembocaba aquel amplio pasillo. Una ligera sonrisa se dibujó en sus labios al contemplar la irreal escena que se abría ante sus ojos: la estancia había sido desprovista de mobiliario, mostrando una vacuidad siniestra e hilvanada de sombras. Sobre las diminutas y coloristas teselas que componían la superficie se apreciaban unos trazos negruzcos que formaban la perfecta figura de un tetragrámaton que ocupaba el centro de la sala. Alphonse sintió cómo una profunda emoción recorría sus venas al observar cada perfecto detalle de la ilustración; su vértice superior delimitado por los ojos de Júpiter, el símbolo de marte colocado en cada una de sus terminaciones laterales, el tótem dorsal situado en el centro junto a los signos de Venus y Mercurio y, a sus pies, la marca de Saturno. La lineal conjunción había sido rodeada por un círculo de sal traslúcida que, al contacto con la tenue luz de una docena de cirios dispuestos en derredor del círculo, liberaba cristalinos destellos.

  —Como puede comprobar, todos y cada uno de los detalles revisten el mayor de los cuidados —inquirió a modo de recibimiento el mayor de los dos hombres que, pacientemente, aguardaban su llegada en el interior del habitáculo. Acto seguido, extrajo del bolsillo interior de su chaqué lo que parecía una pequeña y sencilla caja de madera— .La orientación en base a los cuatro puntos cardinales ha sido exhaustiva —recalcó con seriedad al tiempo que mostraba la brújula resguardada, con celosía, en el interior del secreto compartimento.

 Alphonse y Víctor, pues así se llamaba el segundo interlocutor, habían tenido el placer de conocerse durante una de las interminables recepciones de Judith. Digna descendiente de Theophile, uno de sus más fervientes amigos, la muchacha ensombrecía con sus aptitudes y brillantez a las más altas cúspides de la sociedad intelectual del momento. Sus arranques de inteligencia eran consecuentes y estudiados, tanto que al conocer las inquietudes de ambos hombres había predispuesto la situación con vistas a que se forjase una amistad entre ambos, y no una amistad cualquiera, sino un sentimiento de inquebrantable y mutua lealtad. Pues aún hoy día, resulta irrebatible el hecho de que las causas unen los caracteres más contrarios.

  El tercer miembro que componía la misteriosa comitiva no era sino Catulle, el compañero sentimental de la aclamada anfitriona. Al igual que ésta, compartía su musical pasión por Wagner a la par que la creciente aversión por el malogrado Luis Napoleón.

  —Si les parece bien, creo que deberíamos de dar comienzo ―inquirió Alphonse con la solemnidad que solía caracterizarle—. Les explicaré de qué forma deben colocarse para completar el rito.

  Acto seguido, indicó a la mujer que presidiese el vértice superior, orientado hacia el Norte, y ordenó a ambos hombres que se situasen uno en cada saliente lateral, cuyos puntos cardenales correspondían con Este y Oeste. Alphonse tomó lugar en la zona sur, custodiando los extremos inferiores. Una vez la disposición se hubo completado, pidió absoluto silencio, entornó los párpados y, sumido en una absoluta concentración, entreabrió los labios:

  —Spiritus Dei ferebatur super aqua, et inspiravit in faciem hominis spiraculum vitae…

  Sus palabras retumbaban como un pálpito, estremeciendo el silencio con su fluidez impía.

  —In isto sale sit sapientia el ab omni corruptione servet mentes nostros et corpora nostra, per Hotchmael et in virute Ruach Hochmael, recedant ab isto…

  El fulgor anaranjado de las titilantes llamas oscilaba ante las exhortaciones.

  —Caput mortuum imperet tibi Dominus per vivum et devotum sepentem…

  La incertidumbre se grababa a fuego en los corazones de los presentes, poseídos por una mezcla de expectación y pánico. Alphonse se movía con una gran teatralidad, unas veces parecía que se estuviese apuñalando el pecho, otras que un atisbo de locura invadía sus desencajadas facciones. Su discurso se tornaba en un retruécano indescifrable y creciente.

  —¡Chaiot ha Qadosh gritad, hablad, mugid, Qadosh, Qadosh, Qadosh, Shadai, Adonai, Iod Chavah, Eheieh Asher Eheieh… ¡te ordeno que tomes la forma que te corresponde y obedezcas las ordenes de quienes te invocan!

  Tras la exhortación, se sumió en el más estricto de los silencios, convirtiéndose en el epicentro de aquel coro de abrumadoras miradas.

  —Ahora es momento de esperar, ¿no? —preguntó Judith resaltando la obviedad de su galopante escepticismo.

 Sin embargo, Alphonse permanecía absorto en su hermetismo emocional, ajeno a la irrespirable tensión de aquella habitación, devorada por una titilante negrura.

  —Se acabó. Esta valiente necedad ha llegado hasta aquí. Está visto que esto es un vulgar disparate…

  Repentinamente, los párpados de Alphonse se abrieron, revelando el horror concentrado en aquellas pupilas inflamadas de rosácea maldad. Un grito incontenido escapó a los labios de Judith que, ofuscada ante la estremecedora visión, abandonó el círculo en un despavorido alarde de locura.

  —¡No, Judith, no! —vociferaron Hugo y Catulle al unísono, polarizando su atención sobre la temblorosa y agitada figura.

  Un tempestuoso bramido brotó entonces de la nada y, segundos después, el cuerpo de la mujer fue embestido con una brutalidad estremecedora. En un alarde de valentía, Catulle abandonó su correspondiente lugar para socorrer a la esposa. Sus oídos permanecían sordos ante los inconexos balbuceos de Víctor que pugnaban por convertirse en advertencias. Catulle ni siquiera había logrado acercarse al cuerpo exánime de la mujer cuando otro descarnado ataque se cebó sobre su alargada figura. El rostro de Víctor palideció al contemplar los cuerpos inconscientes de sus compañeros. Enmudecido por el pánico, no acertaba a responder ante la voz cavernosa de aquella presencia, que ahora usurpaba la identidad de su admirado Alphonse.

  —¿Inquietud, venganza, dominio, cuáles pueden ser las motivaciones de un hombre para transgredir las leyes de lo ignoto? Ignoro la realidad de vuestros objetivos, deploro vuestra obsesión por la manipulación de voluntades, débiles y sujetas a esa simplicidad corrosiva. Vida, poder, ambición, deseáis exorcizar como sea esa angustia que siembra de hostilidad vuestros corazones. Y pensáis en vuestra ignorancia que el camino a recorrer es asombrosamente fácil, tanto como unas simples palabras pronunciadas por la boca de un débil anciano

  El avejentado rostro se tensó en una mueca terrible, y Víctor sintió cómo cientos de insidiosas punzadas se apoderaban de su desprotegida y temblorosa piel.

  —Os mostráis orgullosos ante la criba de esa máscara que os condena al más absoluto de los oscurantismos, consentís regodearos en la miserable lacra que os empequeñece. Pero vuestro ego se acrecienta, aún a pesar de que jamás lograreis aprehender una cuarta parte de aquello que presumís acaparar. Podéis continuar vanagloriándoos de vuestro papel de marionetas torturadas por la mano de la más vil ignorancia, bestias regocijadas al amparo del carnal abismo. Las puertas están abiertas, burlando la ceguera perpetua que os oprime. Os convertís en el enemigo propio, ardiendo de rabia. Tomad la fe encerrada en que disolución y esencia se dan la mano. ¡Oh, mártir de la concordia, abraza la comunión de lo terreno y lo prohibido, pues causa y efecto caminan de la misma mano!

  Embelesado ante la verdad que brotaba de aquellos enardecidos labios, el hombre se abandonó al magnetismo que le provocaba la sutil invitación. Obediente, se aferró con fuerza a la temblorosa mano de su amigo, la misma que se mantenía extendida con las palmas hacia arriba, buscando saciar su desaforada ambición.

  —Acepta esta sutil permuta y rebélate contra la insignificancia. La disolución significa el germen de una esencia restaurada…

  Sus manos agarrotadas se contrajeron al sentir el violento tirón que le arrebataba la lucidez. Entreabiertas, las heridas de su cordura rezumaban el peso de enmascaradas realidades. Rogó porque su conciencia dejase de tejer aquel horror. Sus ausentes retinas, anegadas en lágrimas, testimoniaban la crueldad más devastadora.

 —Queríais luz, iniciación, privilegios, escuchar el eco reverberante de lo prohibido. Disfruta de las conclusiones que con tanta valentía habéis osado abordar.

  Trató de zafarse de aquella opresión que le precipitaba al peor de los abismos, pero fue inútil.

  —Dado os es lo que lo que ya teníais y no habéis sabido ver, mas os será arrebatado lo que atesoráis con tanto empeño. 
  
  La bestia humana que otrora se conociese por el nombre de Alphonse, lanzó el desdichado cuerpo contra la puerta entrampada, que resistió la crudeza del golpe. El desdichado Víctor abrió los ojos con lentitud, pero el golpe había afectado su capacidad de visión. Sólo acertó a discernir una sombra abstracta que reptaba y se acercaba peligrosamente.

  —Alphonse —acertó a esbozar entre balbuceantes siseos—. Alphonse, amigo, nunca te faltó voluntad, tú has sido siempre para mí el mayor símbolo de perseverancia, antes y después de conocerte…

 Con ternura, el monstruo observó el brillo renovado que luchaba por aflorar a la ausente mirada de su amigo. La negrura de aquella oscuridad vítrea parecía querer esfumarse.  

 ‹‹Toda causa tiene su efecto y todo efecto parte de una causa››, pensó Víctor para sus adentros obviando la clarividencia en la afirmación. Se sintió algo mejor y supo enseguida que sobreviviría. Había sido elegido.

  Entonces, observó lo poco que quedaba del rostro de Alphonse y acertó a comprender que el tiempo se había detenido para depositar toda la luz del universo en aquellos iris acerados.